LeBronJamesGame2No hubo fallos técnicos y el AT&T mantuvo una refrescante temperatura ambiente que permitió ver el espectáculo igualado que privó la deshidratación y los calambres de LeBron James en el primer choque de las finales. El astro de Miami lideró a los Miami Heat a la victoria por 98-96 ante San Antonio y se reivindicó con 35 puntos, 10 rebotes y 3 asistencias de leyenda. Los Spurs erraron en las jugadas clave de un encuentro que resultó tan igualado como apuntaban los pronósticos de estas finales. Bajo condiciones normales, ambos equipos estan capacitados para ganar. Quién falló menos y acertó más, incluido un despierto Chris Bosh en el último cuarto, consiguió empatar la eliminatoria.

Miami dio la sensación de controlar el ritmo durante la mayor parte del encuentro. Especialmente después de sufrir en el arranque ante la falta de inspiración de Dwyane Wade y LeBron James, tan solo compensada por Chris Bosh. El dinosaurio de Miami salvó en el primer cuarto lo que fue un festival de San Antonio, Tim Duncan y Tony Parker. Más tarde, en los últimos balones, Bosh tuvo la sangre fría para anotar un triple decisivo que adelantó 95-93 a los suyos a falta de un minuto. Mordaz, leyó la obstinación de los rivales para frenar a LeBron James en la penúltima posesión del partido y sorprendió a todos avanzando con el balón sin hacer caso a su jefe de filas, abriendo el agujero definitivo que permitió a Dwyane Wade –14 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y dos obras de teatro (flops)– sellar la victoria.

BoshauriusEl mérito, claro, no fue únicamente de Bosh. Lo fue también de unos Spurs menos automáticos y menos eficaces, que vieron como sus astros se coordinaban de forma intermitente. Tim Duncan –18 puntos y 15 rebotes– se deshinchó, Manu Ginobili se jugó más piedras de las normales a pesar de sus 19 puntos y Tony Parker no encontró el agujero a pesar de los 21 puntos, 7 asistencias y alguna que otra herida de guerra –léase una tontería en forma de codazo del errático Mario Chalmers– que se llevó para casa.

San Antonio no encontró el pase extra necesario, mérito partido entre la defensa de Miami y el espesor de los pupilos de Gregg Popovich. El jogo bonito no apareció como en el Game 1, en el que más allá del calor y los calambres, los Spurs se vieron siempre con más motivos y recursos que los Heat. Los de Florida encontraron en Rashard Lewis un bálsamo en forma de presencia defensiva y cañón inesperado en ataque. El que fuera All-Star en 2005 y 2009 recuperó algunas de sus mejores costumbres y terminó siendo el factor x del encuentro con 14 puntos y 3 triples. Chris Andersen en la pintura y Ray Allen (9 puntos), con cuentagotas, completaron el cartel visitante.

Todos los esfuerzos locales, tanto en el magnífico tercer cuarto ofensivo (34-35 de parcial) como en el resto, fueron inútiles ante la inspiración de LeBron James. Ni las eléctricas arrancadas de Patty Mills (8 puntos), ni la inteligencia de Boris Diaw ni los triples imposibles de Danny Green. Nada pudo con LeBron, que procuró descansar e hidratarse con mucho mimo –bien gestionado en esfuerzos por Erik Spoelstra–. La motivación sacó lo mejor de James, que empezó con 2 puntos y un 1 de 4 en tiros de campo el enfrentamiento. A partir de allí registró un 13-18 en tiros de campo, un pleno al tres en triples y un 4 de 5 en tiros libres. La traducción más llana, 35 puntos y el empate de las Finales de la NBA que ahora viajan a Miami para el tercer asalto.