Photo: nypost.com
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Phil Jackson desgranó ayer en rueda de prensa, tal y como cuenta Marc Berman, la actualidad de los Knicks. Y lo hizo, como es habitual en él, dejando frases que buscan provocar la reflexión de toda la franquicia, después de realizar el peor arranque de temporada de la historia con 4 victorias por 18 derrotas, las mismas que Pistons y Sixers.

En primer lugar admitió que existe la posibilidad de que la franquicia no llegue a ningún acuerdo durante el periodo de traspasos con un tajante “no voy a hacer movimientos por hacerlos” y que “tenemos que proteger nuestro futuro. No nos podemos enamorar de lo que está pasando ahora. Tenemos que evaluar al jugador que nos interese a largo plazo. Y lo haremos”. Ante las preguntas de los periodistas, el Maestro Zen hizo, quizás, poca gala de su mote tildando a su plantilla repetidamente de tener “mentalidad perdedora” y de que “hay cierta resistencia a la disciplina, al orden y a la cultura del cambio”. Finalmente, también aclaró que no viaja con el equipo ni ha hablado con los jugadores desde hace tres semanas. Sólo se reúne con Derek Fisher y Kurt Rambis para tratar, según Jackson “puntos de énfasis”.

De todo esto, se desprenden diferentes análisis. El primero es que Jackson ha tenido que recurrir a los mensajes públicos para mostrar su desacuerdo con la situación del equipo, demostrando así que la situación empieza a ser límite cuando justo se ha sobrepasado el primer cuarto de temporada. Por otra parte está Derek Fisher, que no está logrando instaurar el sistema ofensivo que aprendió de su actual presidente. Y finalmente está la paciencia de los aficionados de New York, que no se sabe cuánto más va a durar ante este inicio de temporada, para empezar a exigir resultados a cambio del contrato de 60 millones de dólares que Jackson firmó para ocupar su cargo actual.