Con la retirada de Steve Nash, homenajeado alrededor del globo como uno de los mejores bases de los últimos tiempos en la liga, uno de los magos más listos de la NBA, se va una de las pocas piezas restantes de la generación de los noventa. Es decir, jugadores que fueron escogidos en el draft entre 1990 y 1999.

Como apunta Mark Stein en Espn.com, quedan tan solo 12 valedores de esa época. Por edad, les quedan pocos partidos, una nueva e irremediable especie en extinción. Y además de agonizante, ilustre.

De los 12 que quedan, Nash era el decimotercero y de los pocos sin campeonato –el gran caramelo que se le escapó como a otras leyendas del tamaño de Barkley, Stockton y compañía–. En total 10 de los 12 baloncestistas en declive han degustado las mieles de la victoria más dulce, el anillo NBA.

tim-duncan-vs-kevin-garnett

Kevin Garnett, que vive una curiosa prejubilación en casa, con los Minnesota Timberwolves, fue el primero de los 12 en ser drafteado, en 1995 con el número 5. Se irá tras el presente curso, reduciendo la lista de especímenes de los noventa a 11 individuos.

Después vienen dos fuera de serie sin discusiones, dos tipos que han marcado y marcarán la historia de la liga. Kobe Bryant, número 13 en 1996, y Tim Duncan, número 1 en 1997. Dos pentacampeones que, aunque no han especificado su adiós, están ante sus últimas o penúltimas temporadas en la NBA –y Kobe, en el sofá lesionado, claro–.

Los menos experimentados de la lista, aunque veteranos de pura cepa, son más. En 1998 fueron escogidos Vince Carter (5), Dirk Nowitzki (9), Paul Pierce (10) y Nazr Mohammed (29).

En 1999 llegaron Elton Brand (1), Andre Miller (8), Shawn Marion (9), Jason Terry (10) y Manu Ginobili (57).

Carter-Nowitzki-Pierce-90-NBA

Actualmente, hay cinco miembros de la liga que nacieron después de que Kevin Garnett debutara con los Minnesota Timberwolves. Como apunta Stein, se trata de Dante Exum, James Young, Noah Vonleh, Aaron Gordon y Bruno Caboclo.

Los jóvenes toman el poder irremediablemente, con el paso del tiempo. Estamos ante los últimos suspiros de una generación magnífica. Queda de lo mejorcito, pero por poco rato. Toca disfrutarles como disfrutamos con Steve Nash.