Los Houston Rockets se quedaron todavía más cerca de asaltar el Oracle Arena en el segundo partido de la final del Oeste. Cayeron ante los Golden State Warriors en el último suspiro, por 99-98, tras desaprovechar la última posesión del encuentro de manera incomprensible. James Harden se hizo un lío con el balón y, a pesar de contar con 8 segundos, no logró sacar ni un tiro. Un solo ataque neutralizó su tremenda actuación.

El astro visitante lo había hecho todo bien hasta ese momento, vehiculando la doble remontada de los suyos. Todos las posesiones pasaban por sus manos, incapaces de fallar en el transcurso del encuentro. El escolta estuvo magnífico, con 38 puntos, 10 rebotes y 9 asistencias. Un simple error, que le devolvió a la tierra, le dejará sin dormir un par de noches.

No es cosa de dos, pero la eliminatoria entre Houston y Golden State se entiende gracias al rendimiento de sus estrellas. Stephen Curry contestó en todo momento el espectáculo de su homologo. El MVP alcanzó los 33 puntos y 6 asistencias, con otro recital de triples y un par de tiros de dos lejanos y decisivos en el último cuarto.

Maestros en la resistencia, los Rockets necesitaron dos remontadas para llegar con opciones hasta el final. [Crónica completa en MD]

Top 5 del Game 2: