Stephen Curry tan solo necesitó brillar en el último cuarto de las Finales NBA para recoger el cetro de las manos de LeBron James y recuperar la sonrisa que ha lucido toda la temporada.  El anillo de la NBA vuelve a las vitrinas de los Golden State Warriors después de cuatro décadas gracias a la magia del otro hijo pródigo del pueblo de Akron, que deja al estado de Ohio sin su primer título en las grandes ligas estadounidenses en más de 50 años. Los Cleveland Cavaliers cayeron en casa por 97-105, víctimas del despliegue colectivo y el divertimento del nuevo campeón, el mejor equipo de la temporada regular, de los playoffs y, sin duda, de las finales.

2015 Finales NBA - Game Six
Una vez más, como los San Antonio Spurs, que ceden ya la condición de campeones a los californianos, el conjunto se impuso al individuo. Los Warriors no lucieron ni al mejor Curry ni a nadie en particular. Steve Kerr mantuvo su apuesta por los quintetos pequeños, quizás la principal clave del campeonato. Andre Iguodala, elegido MVP de las Finales, lideró la anotación de Golden State con 25 puntos y 5 asistencias. Su mayor contribución, la del primer MVP que no ha sido titular durante todo el año, fue frenar a un LeBron estratosférico. Igual que Kawhi Leonard el pasado curso, el MVP tuvo un destacado componente defensivo y la misma misión.

Mientras tanto, el MVP de la temporada pisó el acelerador después de acumular un triple de siete intentos en tres cuartos. Brilló una vez más delante de sus conciudadanos, pero su corazón estaba en Oakland, donde se ha convertido en el jugador del momento. Acabó con 25 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias, con la sonrisa de nuevo presente en su rostro…

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