Los Golden State Warriors vuelven a sonreír tras superar su bajón en el segundo y tercer encuentro de las Finales NBA. Ante el despliegue habitual de juego colectivo del conjunto de Steve Kerr, que introdujo cambios en el quinteto inicial para provocar la reacción de sus pupilos, los Cleveland Cavaliers se quedaron sin recursos e incluso sin su rey. La victoria por 82-103 de los californianos vuelve a poner la igualada (2-2) en la serie final, que viaja ahora al Oracle Arena con el status quo recuperado y, lo que es más importante, la sonrisa de Stephen Curry otra vez presente.

El base volvió a surgir en el último cuarto, cuando los Warriors despegaron definitivamente de unos irregulares pero pegajosos Cavs, que resistieron todo lo que pudieron a pesar de no contar con el mejor LeBron James. El MVP de la temporada acabó con 22 puntos y 6 asistencias, anotando 4 triples en 7 intentos. El mejor del partido, por regularidad y novedad en el quinteto de Kerr, fue Andre Iguodala, que no solamente secó al astro de Cleveland, sino que compartió liderazgo ofensivo con 22 puntos y 8 rebotes.

LeBron estuvo incómodo ante el planteamiento de quintetos pequeños del entrenador de los Warriors. Sus números serían un caso de éxito en cualquier otro jugador: 20 puntos, 12 rebotes y 8 asistencias. La presencia de Iguodala no le permitió destacar enseguida y le anuló por completo en el último cuarto. La estrategia de Kerr permitió que los Cavaliers trenzaran su juego dentro de la pintura, algo que fue insuficiente ante el acierto exterior del rival.

[La crónica completa en MD]