Hacía tiempo que se esperaba el anuncio, pero en el fondo todos los aficionados tenían la esperanza de poder disfrutar un poco más de un jugador de época. Ahora ya saben que les queda un suspiro, ya que Kobe Bryant puso fecha de caducidad a su trayectoria de leyenda, que terminará cuando acabe la temporada de la NBA.

Dos décadas han pasado desde su debut en 1996, cuando fue reclutado –procedente de la 13ª posición del Draft de los Charlotte Hornets– por Los Angeles Lakers, el equipo de sus sueños en el que ha jugado durante toda su trayectoria profesional y con el que ha logrado cinco títulos, un MVP de la temporada regular (2008), 15 elecciones al mejor quinteto de la NBA y 17 presencias en el All Star Game. Sus 20 temporadas en L.A. le convierten en el jugador que más tiempo ha jugado en la misma franquicia.

El sufrimiento y el dolor, provocado por una concatenación de lesiones que tuvo su origen en abril de 2013, cuando se rompió el talón de Aquiles, ha llevado a Kobe a anunciar su adiós con una carta abierta formulada en verso. Sólo un purasangre como él podría haber inventado un final así, una despedida que se alargará lo que resta de curso, más de sesenta partidos, para cerrar así el último capítulo de su periplo en la NBA.

Kobe-Piece

Bryant escribió otra carta, para la afición angelina que asistió al partido ante los Indiana Pacers, que perdieron los Lakers (107-103) no sin antes ver algún chispazo del mejor Kobe. La Mamba Negra enchufó un triple que acercó a los suyos a 10 segundos de la conclusión, esbozando una sonrisa de complicidad dirigida al público, entre quienes estaban su esposa e hijas y mitos como Magic Johnson.

“No habrá otro Kobe Bryant. Se va como uno de los mejores de todos los tiempos. Después de Michael Jordan nadie sabía quién iba a recoger el testigo, y fue él quién lo hizo”, comentó el exjugador de los Lakers. Fue uno de los muchos cumplidos que recibió el astro en una jornada de emociones intensas. “Hemos vivido momentos increíbles dentro y fuera de la cancha. Gracias por todo, hermano”, compartió Pau Gasol a través de las redes.

Kobe-Laugh-Pau-Gasol

El vínculo con el español hizo resurgir la carrera de Bryant en 2008, que sumó dos títulos (2009 y 2010) junto al pívot de Sant Boi para sellar su lugar en el panteón de los grandes de la liga estadounidense con cinco títulos. Antes había formado otra dupla histórica con Shaquille O’Neal, que devolvió la gloria (2000, 2001 y 2002) a los Lakers tras años de sequía, en la que fue la primera dinastía NBA del siglo XXI, antes del nacimiento de los mejores San Antonio Spurs con Tim Duncan.

Con un carácter indomable y un espíritu competitivo único, quizás el mayor que haya visto jamás la NBA, su leyenda creció siempre a la sombra de las comparaciones con Michael Jordan. Muchos consideran, como Magic, que el 24 de L.A. ha sido quién más se ha acercado al dios del baloncesto mundial. “No quiero ser el próximo Michael Jordan, sólo quiero ser Kobe Bryant“, decía el Laker. “Aunque él lo niega, Kobe ha dedicado mucho tiempo a imitar el juego y los movimientos de Jordan” recordaba Antoni Daimiel a finales de 2014.

Su obsesión con Jordan era muy llamativa. No sólo dominaba gran parte de sus jugadas, sino que había copiado muchos de sus gestos”, escribía Phil Jackson, entrenador de ambos, en su libro Once Anillos. Su mérito, quizás el más tangible, fue el de tomar el testigo que dejó el 23 de los Chicago Bulls en la liga y ejercer así de nexo entre la era Jordan y el futuro, que conforman ahora tipos del calibre de LeBron James y Stephen Curry

Precisamente, Kobe dijo que uno de los primeros en conocer su decisión fue su espejo en las canchas. “Lo importante es que me dijo ‘Simplemente disfrútalo. Sin importar, disfrútalo. No dejes que nadie te lo quite, no importa lo que ocurra, bueno o malo. Disfrútalo’”, explicó la Mamba a los periodistas en su primera aparición pública tras el anuncio.

Con sus exhibiciones individuales –esa noche mágica de los 81 puntos entre muchas otras–, un juego puramente anotador –25,3 puntos, 5,3 rebotes y 4,8 asistencias de promedio en su carrera– y un atleticismo prodigioso, del que supo escapar con el paso del tiempo para reconvertir su juego, Bryant nunca ha cesado en su empeño por ganar a pesar de encontrarse, en varias ocasiones, con los Lakers más pobres de la historia.

A pesar de las lesiones, que sólo le permitieron disputar 41 partidos entre 2013 y 2015, Bryant logró situarse en diciembre de 2014 por encima de Jordan (32.292 puntos) en la lista de máximos anotadores históricos, quedando en tercera posición del podio por detrás de Kareem Abdul-Jabbar (38.387) y Karl Malone (36.928). Es también, y de largo, el máximo anotador de la historia de los Lakers. Otro dato que enfoca mejor su personalidad sobre las canchas es el hecho de que es, también con holgura, el jugador que más tiros ha lanzado en su trayectoria NBA.

INGLEWOOD, CA - FEBRUARY 1: Kobe Bryant #8 of the Los Angeles Lakers defends against Michael Jordan #23 of the Chicago Bulls

“El baloncesto es mi refugio, mi santuario. Vuelvo a ser un niño en el patio. Cuando juego todo es bueno”, explicó en una ocasión Kobe, que creció entre canastas ya que su padre, Joe, fue también jugador de élite en la NBA y Europa. Tras saltar directamente desde el instituto a la élite, uno de los últimos jugadores en hacerlo, su carácter le hizo propenso a las polémicas, la más peliaguda una denuncia de violación que estuvo a punto de arruinar su carrera en el 2003 pero que solventó con un pacto fuera de los juzgados.

“Es el momento perfecto, estoy convencido de que es la mejor decisión y a partir de este momento disfrutaré aun más el campeonato porque podré ir al resto de las ciudades de la NBA con el convencimiento de que lo he dado todo por el baloncesto”, aseguró la leyenda sobre su decisión de retirarse al final de la campaña. Su último partido, que si le respeta la salud será el próximo 13 de abril ante los Utah Jazz, ya tiene agotadas todas las entradas.

Aquella noche mágica de los 81…


Marc Del Río
– La leyenda de Kobe Bryant siempre será recordada por su mejor partido, el que disputó el 22 de enero de 2006 contra los Toronto Raptors. 
Aquella noche, el escolta estadounidense estableció el segundo mejor registro anotador en un partido de la NBA con 81 puntos, algo solo al alcance de un genio como él.

Aquella temporada, Bryant era el líder de un equipo débil que tenía jugadores como Lamar Odom, Andrew Bynum y Sasha Vujacic en su plantilla. En los Raptors estaban Chris Bosh, el jugador franquicia, y dos españoles: Jorge Garbajosa y José Manuel Calderón. “Metió canastas increíbles, era el típico día en que lo metía todo. Hasta que no lo anunciaron en el vídeo-marcador nadie se dio cuenta de que podía hacer historia”, relató el extremeño a la SER.

El conjunto californiano llegó a ir perdiendo por 18 puntos de diferencia, pero Kobe se echó el equipo a la espalda. Anotó 14 puntos en el primer cuarto, y 67 en los tres restantes, una auténtica proeza. En total, Bryant convirtió 18 de los 20 tiros libres que lanzó en el partido, 21 de los 33 tiros que intentó de dos puntos, y además, anotó siete triples de trece intentos. La Mamba Negra asumió prácticamente toda la responsabilidad de su equipo en ataque, pero las consecuencias fueron positivas: los Lakers se llevaron el partido por 122-104.

Aquella actuación permanecerá inmutable en la retina de los amantes del baloncesto, y pese a que el tope de anotación, con 100 puntos, lo tiene Wilt Chamberlain, los 81 puntos de Bryant aquella noche de enero siempre serán recordados como una de las mayores exhibiciones de un jugador en una cancha de baloncesto.