La noche prometía emociones fuertes y así fue. El partido de las estrellas en sí quedó al margen en lo que se convirtió en un sentido homenaje de la NBA a una de sus figuras clave de las pasadas dos décadas. Kobe Bryant recibió el calor del público y la afición en Toronto, que organizó el primer All Star fuera de Estados Unidos en una edición que pasará a la historia por despedir a un jugador de época y por renovar, al mismo tiempo, la ilusión de los fans en el concurso de mates del sábado.

Entre miles de mensajes, reverencias y vídeo-homenajes, la figura de Bryant se dio su penúltimo baño de masas antes de poner punto y final a su brillante carrera deportiva con una actuación destacada en un partido que no sorprendió y se convirtió en una pachanga que se llevó la conferencia Oeste por un 196-173 de récord. Es la mayor anotación total en un All Star (369 puntos que superan los 321 del curso pasado) y también la mayor al intermedio, ya que ambos equipos sumaron 182 puntos al descanso.

La presentación a cargo del Cirque du Soleil, una apertura de guión magnífica y digna del mejor espectáculo estadounidense (incluso por encima del ‘half-time’ de la pasada Super Bowl), hizo presagiar una velada mágica. Y así fue para quién no esperaba grandes sorpresas o grandes defensas en un partido que año tras año (ya van tres seguidos) sigue rompiendo récords de anotación total.

Magic-Johnson-Kobe-Bryant-NBA

Con una sonora ovación en la presentación de los jugadores, bajo la mirada de su amigo Pau Gasol, Toronto recibió a Kobe Bryant, el último en ser presentado del elenco de All Stars. Antes del ‘tip-off’,  continuaron las reverencias al astro angelino con un vídeo-homenaje proyectado en las pantallas gigantes del pabellón. La NBA se volcó en la despedida, que más allá de los discursos tuvo pocos ‘flashes’ de juego.

“Todo el mundo quería ser cómo AI, Kobe, Mike, uno de esos tipos”, explicaba John Wall con palabras muy bien encontradas antes del plato principal del fin de semana. “Ha sido el Michael Jordan de nuestra era, en mi opinión”, apuntó el base de los Washington Wizards, que apenas tenía 7 años cuando Bryant irrumpió en la NBA.

Quería ser parte de esto. Me va a emocionar verle. Espero que lo disfrute”, compartió Gasol, amigo y compañero del #24 en dos de sus cinco viajes hasta el anillo en Los Ángeles. “Es como estar viendo a Michael Jordan. Me he quedado mirándole. Es impresionante. Comete errores, pero es increíble como los supera”, comentó Gregg Popovich, especialmente tierno con el gran icono que ha rivalizado con sus soberbios Spurs en la última década y media.

LeBron-Bryant-All-Star-Salto-Inicial

El comienzo del partido dejó otra imagen eterna. Kobe y LeBron compartieron el salto inicial, un año más tarde del icónico salto entre los hermanos Gasol en Nueva York. Fue la imagen del cambio definitivo, la cesión del testigo entre dos generaciones de la NBA, la que creció con Bryant de referente y la que abandera el que para muchos es el jugador más completo del momento, un James que tras su dominio avasallador de los últimos cursos está  a su vez más cerca de ceder el trono a Stephen Curry y compañía (si no lo ha hecho ya).

Cuando yo era un adolescente, seguía su trayectoria. Verle pasar del instituto a la NBA fue una fuente de inspiración”, decía LeBron antes de encarar la pachanga dominguera en Toronto. Para Kobe, él nunca fue un rival directo, sino un joven con un futuro gigante por delante. “Sentía que éramos de generaciones completamente diferentes. Desde que entró en la liga siempre le he dado consejos”, explicaba hace unos días en su última aparición en la pista de los Cleveland Cavaliers. Se fundieron entonces en un abrazo, un gesto que ayer se repitió a raudales.

Kobe-LeBron-All-Star-2016

Más allá del resultado, de los números y del MVP para Russell Westbrook (31 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias), la noche fue de un sólo tipo, del hombre que enlazó la era de Michael Jordan con el baloncesto contemporáneo del todoterreno LeBron o el mágico Stephen Curry. “He sido un privilegiado al poder verle jugar, Kobe nos ha regalado 20 años increíbles”, le elogió en horario de prime-time la que es, seguramente, la mayor leyenda Laker de la historia junto a Bryant, un Magic Johnson –sin olvidar a West y Kareem, claro– que fue además protagonista de otro de los grandes homenajes en un All Star, cuando volvió de su retirada obligada por el VIH en 1992.

Michael Jordan, en 2003, fue el único que recibió un homenaje similar para poner la guinda a su trayectoria. “Se marcha de la manera que él ha elegido. Se merece este homenaje y tengo ganas de ver cuál será su siguiente reto, será divertido porque sé que tiene varios planes de futuro”, comentó ‘His Airness’, el reflejo que siempre vio en el espejo el propio Kobe.

“Quiero daros las gracias a todos por el apoyo que he recibido estos días y durante mi carrera. He sido muy afortunado de poder disfrutar del juego que amo durante más de la mitad de mi vida”, compartió Bryant con la voz entrecortada antes de empezar el ‘show’ que acabó con un triunfo más en su hoja de servicio, lo que en el fondo ha impulsado su leyenda y lo que sellará su puesto en el edén del baloncesto mundial.

Una vez más, la NBA le dio las gracias. Y nosotros también lo hacemos.

Resultado, MVP y boxscore completo:

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Fiebre renovada por el sábado noche

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El título de campeón del concurso de mates del All Star 2016 fue para Zach LaVine (Minnesota Timberwolves), que repitió galardón tras  irrumpir como el mejor matador que se recuerda desde Vince Carter en Nueva York el curso pasado. En un concurso brillante, de los mejores de toda la historia, Aaron Gordon (Orlando Magic) puso los mejores vuelos y mayor creatividad que el resto de participantes, siendo un digno rival de LaVine e incluso el favorito de los aficionados al término de la noche. En la final contra el jugador de los Timberwolves, un extraterrestre de saltos suaves y plásticos, se necesitaron cuatro mates para decidir el ganador y, lo mejor, la gente se quedó con ganas de más espectáculo.

Improvisando venció LaVine, pero antes Gordon se ganó al público con tres mates jamás vistos con la ayuda de Stuff, la mascota de los Magic. Usando un ‘hooverboard’ (una especie de monocíclo eléctrico), el nuevo juguete de moda entre adolescentes; o pasándose el balón en posición de yoga bajo las piernas, el que fue sin duda el mejor vuelo de una noche del sábado en Toronto, fue el gran protagonista de la noche en un concurso que funcionó mucho mejor que en las pasadas ediciones gracias a varios cambios de guión.

Para empezar, la introducción de pívots en el concurso de habilidades permitió que Karl Anthony-Towns  (Minnesota Timberwolves) diera la sorpresa y se llevara la primera competición de la noche por delante de un base puro como Isaiah Thomas (Boston Celtics). Los Wolves, por cierto, completaron el pleno al ganar con LaVine el MVP del Rising Stars el viernes y llevarse todas las competiciones dónde tenían representación.

En el concurso de triples venció Klay Thompson, el ‘Splash Brother’ secundario, por delante del favorito, su compañero y MVP de la liga Stephen Curry. La conclusión, en todo caso, es que los Warriors tienen a la mejor pareja anotadora de la actual NBA, incluso para los eventos más festivos. Kevin Hart y Draymond Green protagonizaron la anécdota divertida de la velada, cuando el primero retó al segundo a un improvisado concurso de triples que el cómico estadounidense logró empatar sobre la bocina a la estrella de los Warriors.

Sin duda, hacía tiempo que el sábado no deparaba tantas sorpresas, y, en esencia, hacia tiempo que la afición no vibraba con una final de concurso de mates que recordó el duelo entre Michael Jordan y Dominique Wilkins en 1988, el hasta ahora considerado mejor evento de la historia.

Fotos: EFE / NBAE