Antes de empezar el Game 3 de las Finales NBA 2016 había un par de cosas claras: la primera, que no jugaría Kevin Love por culpa de un fuerte golpe en la cabeza; la segunda, que los Cleveland Cavaliers debían modificar el guión para conseguir arrancar un triunfo a estos Golden State Warriors.

[Bracket de Playoffs]

Así sucedió y por eso ganaron los Cavs por 90-120, aunque lo que quizás nadie esperaba era ver a unos Warriors tan desdibujados sobre el parqué del Quicken Loans Arena. En especial faltó la aportación de Stephen Curry, que al descanso había anotado solamente dos puntos y terminó con 19 (6 de 13 en tiros de campo) que llegaron demasiado tarde. Tampoco estuvieron demasiado entonados ni Klay Thompson (10) ni Draymond Green (6).

La ausencia de Love permitió que los Cavs alinearan a un quinteto más potente defensivamente que permitió menos agujeros a los titulares del rival. La salida fulgurante de Kyrie Irving (16 puntos y 7-9 en en el primer cuarto) enfrió las muñecas de los Splash Brothers y cambió el marco de juego. Al final del período inicial (16-33), la tara era ya muy pesada incluso para un equipo experto en remontadas como Golden State.

El lenguaje corporal de los de Steve Kerr no cambió en todo el choque, y los rostros sonrientes dieron paso a las caras largas y el juego espeso. Sin diversión, los vigentes campeones pierden su esencia. Tyronn Lue movió bien la pizarra y forzó las tuercas a su quinteto titular —que lo hizo literalmente todo hasta el último cuarto— para quitar la alegría a los de la bahía. Esta vez fue Kerr quién se quedó sin ideas, y es que ninguno de sus jugadores respondió al reto para contagiar a los demás.

Klay Thompson tuvo algún amago de racha en la primera parte, que terminó 43-51 y en la que los visitantes lograron mantenerse a tiro gracias a Harrison Barnes y Andre Iguodala. El 27-18 de parcial en el segundo cuarto fue el único momento de debilidad de los Cavs, que necesitaban a un LeBron James hasta entonces escondido detrás del show de Irving.

El Rey apareció en la segunda mitad y acabó como máximo anotador del partido (32 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias). Con él, los Cavs se olvidaron de mirar por el retrovisor y sentenciaron al llegar al último cuarto con una ventaja de 20 puntos (69-89). Pese a la dependencia en sus titulares, los de Ohio contaron por primera vez en la eliminatoria con más opciones que LeBron.

J.R. Smith ejerció de bidón de gasolina en medio del incendio con sus triples (20 puntos y 5-10 desde el perímetro) y Tristan Thompson, que además de sumar en defensa aportó bastante en ataque con 14 tantos, hizo olvidar la ausencia de Love. Kyrie Irving concluyó con 30 puntos y 8 asistencias su exhibición.

En definitiva, la visita a Ohio dio vida a unos Cavs que encontraron la clave de todo en la agresividad. Victoria contundente en un partido “a vida o muerte”, como declaró LeBron en la previa, que puede dar alas a los Cavaliers, que viajarán a Oakland con la seguridad de saberse capaces de desdibujar el juego y romper los esquemas del oponente.

¿Dónde está el Curry MVP?, se preguntan de mientras en la bahía. Desde su lesión en los playoffs, algo ha cambiado para don Stephen. Veremos que pasa en el cuarto partido.

La imagen: la conexión Kyrie-LeBron

Los datos del Game 3

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