Después de las dudas mostradas ante los Oklahoma City Thunder, pocos esperaban un inicio tan arrollador de los Golden State Warriors en las Finales de la NBA. Una vez más, los de la bahía dejaron en ridículo a quienes dudaron o auguraban un relato muy distintos ante unos Cleveland Cavaliers más frescos, sanos y buenos que los del curso pasado. [Bracket de Playoffs]

Pues nada, al final palizón en el Oracle Arena (89-104) y, para mayor preocupación de los Cavs, sin necesidad de disfrutar del mejor Stephen Curry. El game 1 fue el encuentro de los suplentes, un festival que lideraron los 20 puntos de Shaun Livingston, los 11 tantos sin fallo de Leandro Barbosa y el espectacular despliegue de intangibles de Andre Iguodala, que además de su defensa sumó 12 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias.

Los Cavs se fueron cabreados con motivos, ya que a pesar de que su ‘Big Three’ sumó 66 puntos y el equipo logró lo más difícil —frenar a Curry y Thompson (20 puntos y 8 de 27 combinados)—, perdieron de manera inapelable. Comparado con antaño, no parece que las cosas hayan cambiado demasiado.

Barbosa-Finales-2016-Game-1

En los primeros minutos de la final, ambos equipos mostraron su apuesta por la defensa. Triplistas a ritmos históricos durante estos playoffs, en los instantes iniciales se olvidaron del perímetro. La igualdad fue máxima, aunque el primer arreón fue para los locales. Los Cavs aguantaron el tipo y el cuatro inaugural acabó 24-28 y con seis puntos de Andrew Bogut —que acabó con 10—, que en todas las finales del curso pasado no había sumado nunca tanto.

El segundo cuarto pasó sin ninguna canasta de Stephen Curry, un dato tan sorprendente como el hecho de que los Warriors ni lo notaran. Andre Iguodala apretó los dientes en defensa y propulsó el despegue de los ‘otros’ Dubs: Barbosa se lució, Bogut siguió sumando, Draymond Green —16 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias— se quitó el polvo y Shaun Livingston tuvo destellos de genio. La anotación repartida fue demasiada para unos Cavaliers que, ahora sí, fueron claramente a remolque.

Kevin Love y Kyrie Irving tiraron del carro y le dieron respiro a LeBron James, pero el resto de jugadores no colaboraron en la misma medida que sus homónimos rivales. Al descanso, más que el 43-52 en el marcador, lo que dolió a los de Tyronn Lue fueron las sensaciones.

Otro dato inapelable: Klay Thompson se fue el banco a más de 8 minutos del descanso por acumulación de faltas, y entre él y Stephen se quedaron en 10 puntos en la primera mitad. Parecía que el huracán tenía que llegar y no, tampoco les necesitaron tras la reanudación.

El segundo tiempo no hizo más que confirmar que no fue el día de los Splash Brothers, pero sí el del resto del equipo. En el tercer cuarto los Cavaliers apretaron los dientes gracias al juego combinado de su ‘Big Three’, aunque curiosamente se pusieron por delante (66-65, a 3:17 para llegar al último cuarto) con la alineación del curso pasado en pista: Dellavedova, Shumpert, JR Smith, LeBron y Tristan Thompson.

Poco les duró la alegría a los visitantes, ya que los Warriors volvieron a encenderse y, con un parcial de 15-0 entre el final del tercer cuarto (68-74) y el inicio del último, recuperaron los dobles dígitos de ventaja. Por cierto, 13 de esos 15 fueron del banquillo, un buen resumen de los acontecimientos. A partir de allí, todo fue rodado para el 1-0 de los de la bahía.

Cuando Klay volvió al encuentro a 7 minutos de la conclusión, los suplentes habían dejado el marcador en un cómodo 76-92. El 1-0 en las Finales de la NBA ensalzó el valor coral del mejor equipo de la temporada, que ha recuperado la sonrisa y, sobre todo, a una segunda unidad capaz de decidir finales.

La imagen: la pizarra de Steve Kerr y la toalla de Tyronn Lue

 Los datos del Game 1

 

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