Los Cleveland Cavaliers se presentaban a las Finales de la NBA muy animados, pero ayer las caras en el banquillo fueron más bien las de un funeral. Los Golden State Warriors arrollaron a su rival por un contundente 77-110 que puso el 2-0 en la serie y dejó muy tocado a su rival de cara al traslado de la eliminatoria a Ohio.

 [Bracket de Playoffs]

El recital estuvo además liderado por un Draymond Green que parece haber renacido tras su mala serie ante los Oklahoma City Thunder. El multiusos por excelencia de la NBA acribilló con 28 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias a un rival que volvió a dejar en un páramo desierto a su estrella. LeBron James estuvo solo, incluso más que en las pasadas finales en las que no contó ni con Kevin Love ni con Kyrie Irving.

La falta de colaboración fue quizás la peor conclusión para los Cavs, más aún que el terrible resultado y el duro revés que significa de cara a sus aspiraciones al título. LeBron acabó con 19 tantos, 8 rebotes y 9 asistencias… y aún así salió a rueda de prensa diciendo que “debería estar mejor”.

Ese es un análisis erróneo, ya que él es lo que menos falla en Cleveland. A Tyronn Lue se le está atragantando el duelo de pizarras y no ha conseguido que nadie acompañe a su superestrella. Kevin Love duró 20 minutos en pista —5 puntos— y se tuvo que retirar por culpa de un codazo en la cabeza que le provocó mareos y que le sitúa en riesgo de perderse la tercera cita de la final.

Quien no tuvo perdón fue Kyrie Irving, que fue vapuleado por un Stephen Curry que no jugó ni mucho menos a su mejor nivel. El base terminó con 10 puntos, mientras que el ídolo local sumó 18 tantos sin despeinarse y a pesar de cargarse con faltas demasiado pronto —Curry jugó 24 minutos y terminó con una serie de 7 de 11 en tiros de campo que acompañó con 9 rebotes y 4 asistencias.

Pese a dominar tras el primer cuarto (21-19), los Cavaliers echaron de menos la aparición de alguna alternativa a LeBron: Richard Jefferson fue el segundo máximo anotador del equipo con 12 puntos, y haciendo números nunca podrían ganar a su rival con unas cifras tan paupérrimas. Las sensaciones que dejaron los Cavs ayer son peores que las del último precedente, cuando al menos lograron sacar una victoria en Oakland a pesar de solo contar, como ahora, con un gran LeBron James y 11 lastres.

La imagen: el rostro de LeBron James tras la derrota

Los datos del Game 2

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