El mundo no se cambia desde la comodidad de los sillones, ni tampoco con la donación simbólica de una cantidad que sale de un sueldo multimillonario. El cambio, ya sea político o social, se mueve con acciones, y eso es algo que las estrellas de la NBA han entendido mejor que nadie en los últimos meses.

Piezas básicas en un negocio que mueve miles de millones de dólares, figuras como LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade o Chris Paul han bajado al barro para untarse en el mundo real y dar voz a millones de personas cuyos gritos se pierden por la nula proyección mediática de sus palabras.

Ya es historia su speech conjunto en la gala de entrega de los ESPYS en la que comparecieron unidos en el escenario para involucrar a los atletas norteamericanos en la lucha contra las injusticias político-sociales, algo que choca frontalmente con la actitud mansa a la que nos tienen acostumbrados aquí.

El sistemas está roto, los problemas no son nuevos, tampoco lo es la violencia. La división racial, por supuesto, tampoco lo es. Más que nunca es el momento de intentar cambiar las cosas”, rezaba Carmelo en el discurso de apertura de la gala de premios más importante del país. “Sospechar de las personas por el color de su piel es algo que tiene que acabar, así como la mentalidad de disparar a matar. Hay que acabar con la violencia y la cultura de las armas. Ya es suficiente”, explicaba Wade.

Para entender su postura, hay que situarse en el contexto. Estados Unidos ha vivido un último año y medio en el que la tensión dentro de la comunidad afroamericana se ha disparado a niveles casi desconocidos en el siglo XXI por la brutalidad de las actuaciones policiales. En 2015, con datos en la mano, 102 personas de color murieron por intervención policial. Una de cada tres víctimas fueron identificadas sin llevar un arma, y son muchos los que se cuestionan si perdieron la vida tan solo por el estigma del color de su piel.

Precisamente en abril de 2015 Carmelo Anthony dio un paso al frente en su lucha por la búsqueda de la igualdad y de la paz social. Ante la escalada de la violencia en su Baltimore natal como protesta por la muerte de Freddie Gray, un joven negro de 25 años que murió por una lesión espinal bajo la custodia de la policía, Melo salió a la calle junto a sus conciudadanos con la intención de poner punto y final a la guerra social y de buscar justicia para Freddie.

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Fuente: ESPN

“Todos queremos justicia, pero pensemos en los jóvenes y en cómo afectará esto. Tenemos que construir un Baltimore mejor, no destruirlo. La rabia y el resentimiento que hoy siente nuestra comunidad no cambiarán de un día para otro, así que luchad por lo que creéis, pero recordad que solo se necesita un segundo para destruir algo que después puede tardar una eternidad en volver a levantarse. ¡Paz!”. Palabra del hijo pródigo, que desde ese día no ha pasado un segundo sin luchar por la comunidad afroamericana y en contra de la brecha entre clases.

La carrera por la presidencia y el modelo de país

La NBA, también, se ha mojado de lleno en las elecciones presidenciales que han llevado al republicano Donald Trump a ocupar el despacho oval de la Casa Blanca. Técnicos, jugadores e incluso franquicias al completo han demostrado su implicación tanto en las horas previas como con los resultados ya en mano.

Ante la avalancha de mensajes en las redes sociales pidiendo a la gente ir a votar (¿cuándo diablos hemos visto algo así en España?), hubo uno que quiso poner todo el arsenal sobre la mesa. LeBron James, sabedor de que la victoria en Ohio era clave para los posibilidades de Hillary Clinton, organizó dos muestras de apoyo a la candidata demócrata, primero con una carta abierta en el ‘Business Insider’ y en el ‘Akron Beacon-Journal’.

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Fuente: Reuters

Solo uno de los candidatos entiende verdaderamente los problemas de un niño de Akron nacido en la pobreza. Y cuando pienso en la clase de políticas e ideas que mi fundación necesita de nuestro gobierno, la elección está clara. Esa candidata es Hillary Clinton”, escribía en este artículo de opinión. Sin embargo, LeBron no se contentó con poner su firma y dio la cara en el mitin de Clinton en Cleveland siendo el maestro de ceremonias y dejando claro que ella era la única capaz de aplicar “políticas que no nos dividan más”, en referencia a Trump.

Aunque el resultado no fue el esperado, ya que el multimillonario republicano acabó ganando las elecciones, el esfuerzo dejó clara la implicación en los momentos en los que la pelota quema de el Rey. Posteriormente, han sido muchos los que no han alzado la voz manifestando su profunda decepción, como Stan Van Gundy, Popovich, Kerr y Rivers. El de los Pistons fue el más contundente: “No entiendo cómo mi país ha elegido a un racista, misógino y etnocéntrico”. Algunas franquicias —como Dallas, Memphis y Milwaukee— cortarán su relación con Trump evitando hospedarse en sus hoteles en Nueva York y Chicago.

Guerrillas en la Liga

El último episodio ‘vocal’ protagonizado por LeBron James ha sido en contra del jefe de uno de sus mejores amigos y compañero en el activismo social, Melo. James no se quedó callado ante las palabras de Phil Jackson, presidente de los Knicks, que tildó de posse —pandilla en tono despectivo y racial en EE.UU.— a la gente que rodea al líder de los Cavs, que se tomó la frase como un ataque a la comunidad afroamericana.

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Fuente: Sports Illustrated

“Tenía mucho respeto por Phil hasta hoy. Esa etiqueta no es la que define lo que he intentado crear durante mi carrera. Tampoco define lo que es mi familia. Creo sinceramente que la única razón por la que ha usado esta palabra es porque somos jóvenes afroamericanos intentando marcar la diferencia”, contestó con firmeza.

Anthony, en una posición incómoda por las declaraciones de su jefe, defendió la respuesta de su amigo, demostrando que sus valores de lucha por la igualdad van más allá que el quedabientismo extendido en nuestro sistema: “Quiero creer que Phil no lo dijo en ese sentido, pero no hay que ser ingeniero espacial para saber que esa palabra es ofensiva para nosotros”.

Todavía queda mucha concienciación social por hacer, pero sin duda, la NBA y sus estrellas han elegido el camino correcto, porque el silencio ante la injusticia y las palabras hirientes nunca tendría que ser una opción.