Russell Westbrook, crónica de una bestia

Tenía que hacerlo. Tenía que escribir sobre él.

Mientras escribo estas líneas, Russell Westbrook promedia 31.3 puntos, 10.5 rebotes y 10.8 asistencias por encuentro y va camino de completar la mejor temporada regular individual de toda la historia. Sí, de otro planeta.

Russell Westbrook nació el 12 de noviembre de 1988 en Long Beach, California, estado en el que más tarde cursaría también sus dos años universitarios en UCLA. Su padre, jugador callejero, tardó poco en meterle el gusanillo del baloncesto; desde pequeños, Russell y su hermano Raynard trabajaban con él circuitos y ejercicios de técnica individual. Sus años de High School no llamaron demasiado la atención hasta que en su año júnior, Russell pegó un estirón y empezó a atraer las miradas de los mejores programas NCAA. Ese fue el año en el que se colgó del aro por primera vez y el año en el cual la University of California, Los Angeles, le reclutó en sus filas.

Westbrook UCLA mate

En Los Ángeles pasaría dos años en los que creció como jugador, aunque era considerado principalmente un especialista defensivo. Suplente de Darren Collison, ahora base de los Kings, Westbrook saltaba a la cancha como revulsivo o perro de presa. Sus números en su primer año no fueron nada espectaculares (3.4 puntos, 0.8 rebotes y 0.7 asistencias) pero su equipo llegó a la Final Four de la NCAA en busca del título universitario que UCLA persigue desde 1995.

La segunda temporada de Russell Wesbtrook empezó con la lesión de Collison y el puesto de titular para el futuro número 4 del draft. Esa temporada sería nombrado Jugador Defensivo del Año de la Pac-10, la conferencia en la que UCLA competía, y subiría sus estadísticas hasta unos 12.7 puntos, 3.9 rebotes, 4.7 asistencias y 1.6 robos. Su equipo también llegó a la Final Four, hecho que no ha repetido desde que Westbrook dejó UCLA, pero perdió ante los Memphis Tigers de Rose. Ese mismo verano fue elegido en el cuarto puesto del Draft, seguido por su compañero de universidad Kevin Love; Russell se fue a los Seattle Supersonics (que se convertirían en los Oklahoma City Thunder apenas unos días después)  y Kevin, como sabemos, a Minnesota (vía Memphis).

Su impacto en la mejor liga del mundo no se hizo esperar: 82 encuentros disputados, 65 de los cuales como titular, más de 32 minutos por noche y unos números de 15.3ppp, 4.9rpp y 5.3app. Se convirtió en la tercera cabeza de la franquicia, solo por detrás de Jeff Green y Kevin Durant. Además, Westbrook formó parte del mejor quinteto de los jugadores de primer año junto al futuro MVP, Derrick Rose.

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[Permitidme ahora que, para evitar que esto se convierta en una cronología de la carrera del bueno de Russell, demos un pequeño salto adelante en el tiempo, hasta el inicio de 2016, para ser exactos]

A lo largo de los últimos años, Westbrook se había convertido en el escudero leal de Kevin Durant, que a su vez era el máximo aspirante arrebatarle el trono a LeBron James. Convertido en un jugador explosivo y desequilibrante, Westbrook llegó a las NBA Finals de 2012 con Oklahoma, unas finales que perderían precisamente contra los Heat de LeBron, Wade y Bosh. Eso fue lo más cerca que Durant había estado nunca del anillo de campeón y, pese a sus intentos y los de Westbrook, año tras año la gloria se les seguía escapando.

La temporada pasada fue rara para los fans de Oklahoma. Sabían que Kevin Durant terminaba contrato en verano de 2016 y que su marcha era una posibilidad muy real. Quedaron terceros de la Conferencia Oeste en temporada regular y nos ofrecieron una serie para la historia en la final de conferencia ante los Warriors de Stephen Curry. Perdieron, pero el daño fue mucho mayor que eso: Durant había quedado asombrado con los de Oakland. Westbrook promedió 23.5 puntos, 7.8 rebotes y 10.4 asistencias por partido, pero sobre todo demostró que había nacido una bestia, la única capaz de suceder a Oscar Robertson como único en la historia en promediar un triple-doble toda una temporada.

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Llegó el verano y con él las desilusiones. Kevin Durant se había enamorado y dejaba a Russell Westbrook por Curry, Thompson, Green y compañía; cambiaba Oklahoma por San Francisco y dejaba a Russ al frente de un navío a la deriva. El base vio ante sí un cruce en el que debía elegir: marcharse a otro equipo o devolverle a los aficionados de Oklahoma todo lo que a él le habían dado.

Eligió la segunda. La estrella, liberada de KD, acordó una extensión de contrato por 3 años y 85 millones de dólares y la franquicia respiró aliviada. “Amo esta ciudad. Le debo lealtad. No me iré como otros han hecho”, decía Westbrook en los días posteriores a la firma. La polémica estaba servida y el hambre y el instinto asesino ya se vislumbraba en los ojos del jugador californiano. En la NBA se empezó a especular sobre los números que Westbrook haría este año, la cantidad de triples-dobles, su candidatura al MVP, su cruzada solitaria en vano, pues Oklahoma difícilmente conseguiría entrar en Playoffs. Pero nada más lejos de la realidad.

A día de hoy Oklahoma City Thunder ocupa la séptima plaza que da acceso a la postemporada en la Conferencia Oeste con cuatro partidos de ventaja sobre el noveno clasificado. ¿Y Westbrook? Pues el bueno de Russell sigue a lo suyo. Lidera la NBA en puntos por partido (31.3ppp), en eficiencia (PER: 29.5) y sobre todo en ratio de uso. Esta es una estadística que se usa mucho en la NBA y muestra el porcentaje de jugadas de un equipo que finaliza un jugador, ya sea con un lanzamiento o una pérdida; y Westbrook termina un 41.7% de las posesiones de Oklahoma cuando está en pista.

May 10, 2016; San Antonio, TX, USA; Oklahoma City Thunder point guard Russell Westbrook (0) celebrates a basket and a foul against the San Antonio Spurs after scoring in game five of the second round of the NBA Playoffs at AT&T Center. Mandatory Credit: Soobum Im-USA TODAY Sports ORG XMIT: USATSI-268808 ORIG FILE ID: 20160510_ajw_ai1_157.jpg

Lo más salvaje de los números de Russell Westbrook están siendo los triples-dobles conseguidos. En lo que llevamos de temporada 2016-2017 se han registrado 30 triples-dobles en la NBA. De esas 30 actuaciones, 13 son de Westbrook, líder en solitario de este particular ranking y seguido muy de lejos por James Harden, con 6 triples-dobles acumulados desde octubre. En la temporada 1961-1962 Oscar Robertson completó la primera y única temporada de la historia en la que un jugador consiguió promediar más de 10 puntos, rebotes y asistencias. El base de Tennessee consiguió terminar el año con 30.8 puntos, 12.5 rebotes y 11.4 asistencias por encuentro con los Cincinnati Royals. Ese año Robertson consiguió 41 triples-dobles, cifra que sigue siendo la más alta todavía.

La última persona en acercarse a la mítica marca de Oscar Robertson es Jason Kidd, que hace exactamente diez años terminó la temporada con unas marcas de 13ppp, 8.2rpp y 9.2app. Ahora Westbrook tiene la posibilidad de hacer historia; desde los años ochenta nadie ha superado los 13 triples-dobles en el mismo año y el base de Oklahoma ya consiguió 18 la temporada pasada, todavía con Durant a su lado. Aún queda mucha temporada por delante y pueden pasar tantas cosas que predecir algo es muy difícil, y más en una liga como la NBA. Lo que sí está claro es que Russell Westbrook tiene ante sí una oportunidad única de entrar en los libros de los récords y dejar su nombre grabado para siempre en la mejor liga del mundo.

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Este gráfico de The Wall Street Journal muestra los PER más altos de la historia de la NBA junto a los porcentajes de uso más altos. Un eje mide la eficiencia del jugador mientras que el otro cuenta las posesiones que éste finaliza. Vemos por ejemplo la temporada pasada de Kobe Bryant, su última, en la que tenía un usage rate altísimo pero terminó con una eficiencia muy baja. En el polo opuesto aparece la temporada 2005-2006 de Kobe, en la que tuvo el usage rate más alto de la historia (hasta Westbrook) pero un PER por las nubes. Y por supuesto, aparece Westbrook.

Hay más datos que nos ponen en la pista de la barbaridad que Westbrook está realizando. Si ajustamos el ritmo de partido y el número de posesiones de Westbrook a la histórica temporada de Oscar Robertson, Russell estaría promediando números de 46.6 puntos, 17.0 asistencias y 15.6 rebotes; de locos. Antes de empezar esta temporada ningún jugador había llegado a tener una marca superior al 40% que Westbrook tiene ahora en el porcentaje de uso de un equipo. Solo ese dato ya basta para poner en perspectiva la animalada que el jugador americano nos está ofreciendo cada noche.

A Westbrook siempre le gustaron los récords. Es el único jugador de la historia en encadenar dos premios MVP del All Star Game, además de que se quedó a un solo punto del récord de Chamberlain de 42 puntos en un partido de las estrellas. Es también el único jugador de la historia en ganar el título de máximo anotador de la temporada (2015, con 28.1 puntos por encuentro) y además promediar más de 10 asistencias. Y si queremos ser más rebuscados, Russell es el único en encadenar 5 partidos consecutivos donde promedió 40 puntos, 12 rebotes y 11 asistencias por encuentro. Los récords están en su ADN.

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“Every day when I get on the floor I give it my all and play because you never know what tomorrow holds” (cada día cuando salgo a la cancha lo doy todo y juego porque nunca sabes lo que mañana depara). Es una de mis citas preferidas de Russell Westbrook, un jugador alocado, explosivo, diferente.

Y ser diferente es algo bueno, sobre todo cuando estás a punto de romper los libros de la historia.

Sigue al autor en Twitter: @Martintxu95