Con las manos en la cabeza, gesticulando sin poder creérselo, estarán pasando estos días varios responsables de ciertas franquicias NBA. Las que dejaron escapar a Luka Doncic en el draft, el mismo chaval que ahora se desenvuelve con un desparpajo propio de los elegidos en sus primeras incursiones dentro de esta jungla.

Sus números, en España, le han puesto a la altura del mismísimo Michael Jordan, Oscar Robertson y Magic Johnson. Al menos eso dicen los titulares. Los números matizan un poco las cosas, amortiguan las odiosas comparaciones. Ahora, sin estadísticas ni sensacionalismo de por medio, ver un partido del base esloveno es disponerse a disfrutar de la esencia del baloncesto.

En Estados Unidos siempre se sorprende cuando llega un rookie como Doncic, que de rookie no tiene absolutamente nada. Doncic tiene una experiencia previa a primer nivel que ningún otro jugador del draft ha acumulado en sus años universitarios. De hecho, en Europa Luka se despidió ya dando pistas sobre su futuro: dos MVP, en la ACB y en la Euroliga. En apenas 15 apariciones de corto en América, el esloveno ya es el principal candidato a rookie del año.

Algo que indica muy bien la ignorancia en el entorno estadounidense es la encuesta que la NBA realiza con los rookies al inicio del año. A la pregunta de cuál sería el jugador con una carrera más exitosa, ninguno de los 36 consultados optó por el esloveno. Y solo 3 le señalaron como el futuro rookie del año. La realidad prácticamente ridiculiza la encuesta.

Sus números, que resisten también junto a los de LeBron James, ponen a Luka Doncic en una dimensión sorprendente. Está preparado para grandes cosas, ¿quizás más de las que nos imaginábamos?

Resistiendo las odiosas comparaciones

La comparación más interesante para Luka es con LeBron, único contemporáneo suyo entre los nombres que se han ido soltando estos días. De mantener este ritmo, Doncic podría acercarse mucho a los números de debutante del tipo que revolucionó y todavía hoy marca la pauta en la NBA del siglo XXI. Algo tremendo, porque aquí ya no aplica eso de no poderse comparar épocas, como deslizó su compañero Dirk Nowitzki.

“Tiene confianza, está tomando tiros difíciles para nosotros, la pelota está mucho en sus manos. Ha sido divertido verle. Algo que no hemos visto realmente, un rookie de menos de 20 años que promedia 20 y 6. El juego es diferente ahora y eso ayuda a (los jugadores europeos) tener éxito. Cuando yo llegué era más duro, más físico, había más contacto. Ahora es más abierto, las reglas han cambiado”.

La comparación con Magic y Oscar es otra cosa, lo mismo que con Jordan. Eso sí, se pueden sacar conclusiones interesantes en cuanto a su efectividad. Su eficiencia está por encima de todos exceptuando a Johnson, al que se le acerca por décimas. Esos números no le han subido el humo a la cabeza. Un factor importante de Luka es precisamente el saber estar. Hace un mes, cuando cumplió su décimo partido en la NBA, varios periodistas charlaron con él y, claro, salió la comparación con MJ.

“Jordan es el mejor jugador de todos los tiempos. Pero no me puedo comparar con él. Hizo una carrera increíble”. Con 19 años, lo más importante es que el tío tiene la cabeza amueblada, y por eso estas comparaciones pueden resistir el factor tiempo y otro más complejo, el factor de lo desconocido, un futuro siempre impredecible con temas como traspasos y lesiones de por medio.

¿Rookie del año?

Doncic aparece en el primer puesto del ranking en la carrera del rookie del año según la mayoría de expertos, aunque hay algunos colegas suyos que todavía no quieren darse por enterados. “Lo que pasa con Luka es que es un buen jugador. Es un gran tipo, y creo que será un muy buen jugador. Pero al mismo tiempo, yo seré mejor que él. Simplemente por mi habilidad de expandir el campo, involucrar a otros, creo que seré mejor”, declaró Trae Young, que fue traspasado por Doncic a los Atlanta Hawks. Atrevido.

Los números dan una carrera más igualada en este sentido, aunque las sensaciones que transmite Doncic, un jugador más maduro y curtido que el resto en pistas profesionales, es lo que le sitúa por delante del resto a día de hoy. Su candidatura depende más de ese intangible que no de los números, algo que ya destacó su entrenador Rick Carlisle. “Es un buen jugador que no para de mejorar y que ha visto más mundo que la mayoría con 19 años, porque lleva jugando con profesionales desde los 13”.

Sus rivales hasta el momento se han deshecho en elogios hacía el esloveno. Steve Kerr le comparó el otro día con un five-tool player en béisbol. En pocas palabras: un jugador completo que ofrece todas las cualidades adecuadas para el juego. “Me gusta mucho. Está pulido, tiene talento y se nota que ha jugado a nivel profesional previamente. Tienen a un gran tipo para liderar esta franquicia en el futuro”, sentenció Kevin Durant después de que los Golden State Warriors cayeran con los Dallas Mavericks y Luka Doncic fuera el ejecutor de un par de jugadas claves en el tramo final del partido.

Hay Luka Doncic para rato, hay futuro sin más límites que los que él se imponga. Eso se traduce en algo elemental para el aficionado: placer al verle sobre una cancha de baloncesto.

Luka Doncic, firmando un balón durante un Meet & greet organizado por los Mavs.