Los videojuegos están en todas partes. Eso incluye también el mundo del deporte profesional y el baloncesto NBA. Varios jugadores de la liga estadounidense son aficionados al creciente mundo de los eSports, que cada vez se equiparan más con el entorno del deporte de élite.

Viciar al LOL, al Fortnite, al Call of Duty o al 2K es uno de los principales pasatiempos de los profesionales, y a día de hoy es también uno de los principales focos de inversión económica con los que los jugadores diversifican sus ganancias. ¿Qué efectos tiene en los profesionales esta afición? Más allá de los beneficios, en la NBA también se discute sobre el impacto y la adicción al gaming. Al final, los jugadores que llegan a la liga no son más que otro adolescente cualquiera. Hablamos de los casos de Jonas Jerebko, primer jugador en invertir en un equipo de eSports; de Luka Doncic, un auténtico viciado a las consolas; y de otros como Stephen Curry, Andre Iguodala y los Golden State Warriors.

Los eSports se han convertido en el deporte con mayor crecimiento en los últimos años. Esta semana analizamos su impacto en la NBA. Jugadores convertidos en gamers, otros que invierten en empresas de deportes electrónicos e incluso franquicias NBA con sus propios equipos, además de una 2K League en pleno auge. Lo hacemos de la mano de Martín Santana y Álvaro Carretero, además de contar con dos invitados de excepción: Ibai Llanos y Ander Cortés.