LeBron James cumple su sueño, los Cavaliers entran en la historia

Derrumbado en el suelo, llorando, así acabó LeBron James el partido más importante de su carrera profesional. Sí, por fin, había cumplido su sueño, había convertido a los Cleveland Cavaliers en campeones de la NBA y de paso había sellado su lugar entre los más grandes de la historia.

Nadie antes había remontado un 3-1 en las Finales de las NBA; nadie había llevado un anillo a la ciudad de Cleveland, que rompe así su maleficio de más de cincuenta años sin ningún título en las cuatro grandes ligas profesionales de Estados Unidos.

Para agrandar aún más la gesta, delante suyo, el mejor equipo de la historia en una temporada regular, unos Golden State Warriors del 73-9 que se fueron desdibujando con el paso de los playoffs. Ciertamente, hasta el séptimo partido no les habían derrotado tres veces consecutivas esta temporada.

Así ocurrió, y fue gracias a un tremendo triple de Kyrie Irving que encaró el final de la gran final a 53 segundos de la conclusión. Hacia más de tres minutos que ninguno de los equipos había anotado, agarrotados por la tensión y los nervios de la resolución definitivas, acuciados por el peso de la historia.

Irving desató el terremoto, pero el destino reservó la noche a LeBron James, que con un tiro libre a 10,6 segundos de su tercer título, saboreó la gloria eterna. Pam, victoria por 93-89 y MVP de las Finales sin discusión a pesar de que varios jugadores aportaron mucho más que un granito de arena a la excelente campaña de los de Ohio. Quizás, el tapón que le colocó a Andre Iguodala —vigente MVP de las Finales— fue otra señal de que los astros, esta vez sí, estaban con el ’23’ de Akron.

El Rey, el Elegido, terminó con 27 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias en el séptimo, el tercer jugador en lograr un triple-doble en el choque decisivo por antonomasia. Kyrie, su fiel escudero y la auténtica magia de estas finales, sumó 26 tantos y, sobre todo, ese triple que quedará grabado a fuego en la memoria de los fans de los Cavs.

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La otra cara de la moneda, por supuesto, fueron unos cabizbajos y desdibujados Golden State Warriors, que sin duda no lograron ser los mismos que arrasaron con todo el mundo en temporada regular. Stephen Curry acabó con 17 puntos, 5 asistencias y un rídiculo —y descriptivo— intento de triple que ni tocó aro; Klay Thompson, su Splash Brother, confirmó los malos augurios con 14 tantos y combinándose para un 6 de 24 en triples con su hermano de perímetro.

De hecho, los Cavs podrían haber arrasado de nuevo de no ser por Draymond Green. El todoterreno de la bahía se marcó un partidazo a la altura del histórico LeBron con 32 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Su alma dio una oportunidad al bicampeonato a los suyos, pero el resultado no sorprendió a nadie y proclamó a los Cleveland Cavaliers como justos, justísimos, vencedores.

LeBron volvió a Cleveland para cumplir un sueño, para consumar su promesa, y entregar un anillo a su estado y a su ciudad. La historia, tras conseguir lo que nadie consiguió jamás —remontar un 3-1 en contra—, le reserva un lugar muy especial.

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LeBron y los Cavaliers fuerzan el séptimo y desquician a Curry

Los Cleveland Cavaliers salieron en tromba a por el partido, y hasta a ellos les sorprendió la relativa facilidad con la que acabaron forzando el séptimo encuentro de unas Finales de la NBA que se le han puesto verdaderamente cuesta arriba a los Golden State Warriors.

A pesar de que jugarán en Oakland, en casa, los pupilos de Steve Kerr recibieron la segunda tunda consecutiva en la eliminatoria (101-115) y llegarán a la cita decisiva del domingo tras desaprovechar dos puntos de campeonato y tras mostrar la peor cara de su temporada.

Los Cavs, con todo perdido y la estadística en contra, han logrado remontar las Finales y situarse a un paso de la gloria. Entre la suspensión a Draymond Green para el Game 5 y un mal planteamiento de inicio del rival en el Game 6, los de Tyronn Lue se jugarán el primer título de la franquicia en la bahía. Lo más importante, quizás, es que llegan con mayor frescura y confianza que unos Warriors a los que pocas veces habíamos visto dudar tanto. A pesar de todo, un séptimo partido siempre es indescifrable.

El choque en el Quicken Loans Arena empezó de manera extraña. En menos de 90 segundos, los árbitros pitaron cinco faltas; dos eran del repudiado Kevin Love —que más tarde se quitó la espina en medio del festival de los suyos— y el resto de unos Warriors demasiado agresivos. La carga de personales también resultó una losa que pesó mucho en el juego de los visitantes.

Con Stephen Curry sentado en el banquillo desde el minuto 8, Golden State se quedó sin respuestas y se fue 20 abajo tras el primer cuarto. A partir de allí todo fue remar a contracorriente, y con un Klay Thompson extremadamente fallón en la primera mitad, los de Kerr se entregaron a su base extraterrestre.

El problema de Curry ayer fue que arrastró demasiados problemas con las personales. A falta de tres minutos para el descanso cometió su tercera personal, pero el técnico decidió aguantarle. En ataque fue una decisión correcta, pero los Cavs supieron buscar la debilidad y atacar a Curry ante su defensa blanda. Al descanso, el 43-59 seguía siendo igual de descorazonar para los de Oakland.

Entregados a Curry por un lado, en el otro lo apostaron todo al ‘Big Three’. Kevin Love, sin embargo, disputó solamente 12 minutos. Su lugar en la jerarquía lo ocupó Tristan Thompson, que acabó con muchas jugadas de mérito, 15 puntos y 16 rebotes. A pesar de todo, los Warriors no perdieron la esperanza y lucharon contra sí mismos. Un 10-0 al final del tercer cuarto les dio opciones, pero entonces LeBron tomó las riendas y sentenció el choque.

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LeBron metió 18 puntos consecutivos entre el tercer y cuarto período para evitar que los de la bahía se acercaran a más de cinco en el marcador. Entonces llegó una exhibición que incluyó un espectacular mate de alley-oop a la contra y un tapón a Curry que provocó la ira del MVP. Don Stephen acabó expulsado y recibió una doble técnica por lanzar su protector bucal a un espectador en medio del fragor de la batalla.

No fue la noche de los Warriors, que deberán cerrar filas, curar heridas y levantarse de nuevo ante el decisivo séptimo partido en el Oracle Arena. Todo puede cambiar, pero James dio ayer un golpe de gracia a las Finales NBA.

LeBron James lideró a los suyos con 41 puntos,8 rebotes, 11 asistencias, 4 robos y 3 tapones; Kyrie Irving le acompañó con 23 puntos y JR Smith complementó el trabajo con 14 tantos. Para los Warriors, los 30 de Curry y los 25 de un Thompson que despertó tarde no fueron suficientes. Los Cavs dieron un golpe moral.

La imagen: Curry lanza desesperado el protector bucal al público

Los datos del Game 6

Las citas: Ayesha Curry y Steve Kerr

El Top 5

Kyrie y LeBron fuerzan el sexto con el mejor dueto de la historia

Kyrie Irving y LeBron James. Imparables. 82 puntos. Una exhibición inédita de dos compañeros en unas Finales de la NBA. Gracias a sus particulares Batman y Robin, los Cleveland Cavaliers forzaron el sexto partido de la eliminatoria ante los Golden State Warriors tras escapar en el último cuarto y vencer por 112-97 en un magnífico encuentro de baloncesto.

El dúo de los Cavs, prácticamente lo único que necesitaron para doblegar al rival en el complicado fortín del Oracle Arena, sumó 41 puntos cada uno. Pese a arrancar con una primera mitad de ensueño, los locales acabaron notando en defensa la ausencia de su corazón en la pista, un Draymond Green que tuvo que ver la derrota desde un campo de béisbol cercano al pabellón por culpa de la sanción de un partido que le impuso la NBA por su encontronazo en el Game 4 con LeBron.

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Más allá de las bajas, Golden State no encontró soluciones ante el tremendo acierto exterior de James, que hacia mucho tiempo que no mostraba tanto rango y tanto gusto por los tiros lejanos. El astro terminó con 41 puntos, 16 rebotes, 7 asistencias, 3 robos y 3 taponazos en una serie de 16 de 30 en tiros de campo (4-8 en triples). ¿Y Kyrie fue todavía mejor?

Pues sí, imaginad la magnitud de la exhibición del dúo dinámico, que ni echó de menos la notable e imperdonable ausencia de Kevin Love, que sumó tan solo dos puntos en una serie de 1 de 5 en TC.

Kyrie Irving se encarnó en el mejor Uncle Drew publicitario y tumbó uno a uno los defensores que le puso Steve Kerr. Muchas veces hablamos de lo imparables que son Stephen Curry y Klay Thompson, pero ayer el premio gordo fue para el base de los Cavaliers: 41 puntos, 3 rebotes y 6 asistencias en una increíble serie de 17 de 24 en tiros de campo. Eficiencia al servicio del equipo y, sobre todo, un show sin apelativos durante la segunda mitad del partido.

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Al principio, el Oracle rugió como nunca y centró sus pitos a LeBron, protagonista de la jugada de la discordia con Green en el partido previo. Nada, tampoco duró mucho el odio a James ya que el encuentro tomó en seguida el protagonismo. Los Warriors salieron contagiados por la atmósfera y, con un Andre Iguodala que parecía postular su candidatura al MVP de las Finales, paró los pies a unos Cavs nerviosos.

LeBron tardó un buen rato en quitarse la tensión, y los locales se fueron con una ligera ventaja al primer receso (29-32). Nada más empezar el segundo cuarto se desató la locura. Shaun Livingston se marcó un póster estratosférico ante Richard Jefferson para contestar un tapón igual de increíble de James en el otro lado. Kyrie, que ayer estuvo en todas, dejó por los suelos a su defensor en la siguiente secuencia.

El toma y daca continuó así hasta el descanso, en el que ambos equipos llegaron con una anotación digna de la calidad del acontecimiento: 61-61 para un total de 122 puntos que son la máxima puntuación de las últimas dos décadas al receso. Hasta entonces, Klay Thompson había protagonizado un choque escandaloso y lideraba la tabla de anotadores con 26 puntos

El punto de inflexión pareció llegar con la preocupante lesión de Andrew Bogut. El pívot australiano se quedó tendido tras una mala caída sobre la rodilla que le obligó a marchar a los vestuarios sin poder pisar el parqué, y tiene toda la pinta de que no volverá a jugar esta temporada. Kerr decidió apostar por un quinteto bajo ante la ausencia de sus interiores titulares, pero los Cavs olían sangre.

green

Poco a poco, Kyrie y LeBron metieron el dedo en la llaga y cerraron el tercer cuarto con un 93-84 esperanzador para los fans en Ohio. Efectivamente, en el último período todo lo que les había entrado a los Warriors dejó de entrar, así que el desenlace fue obvio. Irving y James siguieron sumando para redondear un espectáculo digno de rivalizar con las mejores actuaciones de los Splash Brothers.

La muñeca de Klay encalló en los minutos finales, pero aún así terminó con 37 puntos para liderar el esfuerzo local. Stephen Curry (25 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias) estuvo correcto pero no logró activar su modo ovni, mientras que Andre Iguodala fue el tercer hombre en superar los dobles dígitos con 15 tantos, 11 rebotes y 6 asistencias… sin duda, los Warriors estuvieron tan faltos de equipo como los Cavs en un día cualquiera.

Entre eso, las bajas y la ambición de Batman y Robin, LeBron y Kyrie, los Cavaliers se ganaron de luchar por el séptimo encuentro en casa. Estas Finales NBA se lo merecen, y más si los jugadores nos brindan partidos como los de la pasada madrugada. Veremos si el retorno de Green se convierte en la clave, y es que nadie ha remontado un 3-1 adverso en toda la historia de las Finales NBA.

La imagen

Los datos

 

El partido en 10 minutos

Los Warriors se quedan a un paso de la gloria

Los Golden State Warriors dieron un puñetazo sobre la mesa tras imponerse en el cuarto partido de las finales de la NBA por 108-97 a los Cleveland Cavaliers, y se quedan a una sola victoria de volver a revalidar el título. De hecho, el primer match-ball será en el Oracle Arena, ante su afición, en el que Curry y compañía tratarán de cerrar una temporada mágica y prácticamente irrepetible a la que solo le queda el broche de añadir un nuevo campeonato.

Tras el barrido que sufrieron en el tercer encuentro, en el que fueron superados por 30 puntos de diferencia (90-120), los pupilos de Steve Kerr salieron con otra mentalidad, y sobretodo, con una mayor intensidad que la ofrecida hace dos noches.

Pero sin duda, la clave del partido fue la aparición estelar de Don Stephen Curry. A la cuarta fue la vencida, y el base de Akron mostró el acierto exhibido durante toda la temporada, y triple tras triple, se encargó de castigar a unos Cavaliers incapaces de frenar al base de los Warriors. Curry se enfiló hasta los 38 puntos, con siete triples convertidos, además de repartir seis asistencias y capturar cinco rebotes. Klay Thompson (25 puntos) y Harrison Barnes (14 tantos) también contribuyeron a la causa con cuatro triples cada uno.

Curry Cavs 1

Por su parte, en los Cavs de Tyronn Lue, Kyrie Irving se fue hasta los 34 puntos, completando una gran actuación, mientras que ‘King’ James, que descansó menos de minuto y medio en todo el partido (46:34 en pista), anotó 25.

James no vivió una noche agradable, y estuvo envuelto en un par de polémicas. La primera, un enganchón con Draymond Green en la lucha por un rebote. El ala-pívot de los Warriors ya lo había buscado antes, pero tras la señalización de una falta doble por parte de los árbitros, ambos jugadores se encararon, en lo que supuso, el primer salto de chispas para LeBron.

La segunda acción, en la que también estuvo James como protagonista, tuvo como protagonista a Stephen Curry. Tras un saque de banda en el que Steve Kerr acabó pidiendo un tiempo muerto dada la dificultad del equipo por poner el balón en movimiento, Curry protestó a los árbitros la excesiva agresividad de James en su defensa. El ’23’ de los Cavaliers, lejos de irse al banquillo, no dudo tampoco en encararse con Steph, aunque la cosa no fue a más.

La frustración de LeBron era evidente, ya que los Warriors se volvían a adjudicar un nuevo triunfo por una diferencia abultada, y ante su afición, si Curry vuelve a tener el día, será muy difícil que él y sus Cavs priven a los de San Francisco de su segundo anillo consecutivo.

La imagen

El dato

Con la victoria de los Warriors, la franquicia ha superado el récord que tenían los Bulls de Jordan de la 95-96, en la que conseguieron 72 victorias en fase regular. Aquella temporada llegaron hasta las 87 sumando las de los Playoffs, algo que ya han superado los de San Francisco llegando a 88.

Por otra parte, los de Steve Kerr anotaron 17 triples en el partido, algo que nunca se había logrado en un encuentro de finales de la NBA. Además, el 3-1 no invita al optimismo de unos Cavs que están obligados a ganar tres partidos seguidos si quieren ganar el título. En las 32 ocasiones en las que un equipo ha ido perdiendo por 3-1 en la final, nunca se ha conseguido la remontada.

La cita

«Estoy de acuerdo con que compitamos, pero se ha pasado de la ralla con alguna de sus palabras. Me están dando mucho, pero los árbitros no lo ven así. Es duro jugar 46 minutos y sólo tirar 4 tiros libres», argumentó LeBron James tras el partido. Un LeBron que sin duda no acabó satisfecho con el nivel arbitral del partido.

El Top 5

Los Cavaliers despiertan sin Love ante unos Warriors irreconocibles

Antes de empezar el Game 3 de las Finales NBA 2016 había un par de cosas claras: la primera, que no jugaría Kevin Love por culpa de un fuerte golpe en la cabeza; la segunda, que los Cleveland Cavaliers debían modificar el guión para conseguir arrancar un triunfo a estos Golden State Warriors.

[Bracket de Playoffs]

Así sucedió y por eso ganaron los Cavs por 90-120, aunque lo que quizás nadie esperaba era ver a unos Warriors tan desdibujados sobre el parqué del Quicken Loans Arena. En especial faltó la aportación de Stephen Curry, que al descanso había anotado solamente dos puntos y terminó con 19 (6 de 13 en tiros de campo) que llegaron demasiado tarde. Tampoco estuvieron demasiado entonados ni Klay Thompson (10) ni Draymond Green (6).

La ausencia de Love permitió que los Cavs alinearan a un quinteto más potente defensivamente que permitió menos agujeros a los titulares del rival. La salida fulgurante de Kyrie Irving (16 puntos y 7-9 en en el primer cuarto) enfrió las muñecas de los Splash Brothers y cambió el marco de juego. Al final del período inicial (16-33), la tara era ya muy pesada incluso para un equipo experto en remontadas como Golden State.

El lenguaje corporal de los de Steve Kerr no cambió en todo el choque, y los rostros sonrientes dieron paso a las caras largas y el juego espeso. Sin diversión, los vigentes campeones pierden su esencia. Tyronn Lue movió bien la pizarra y forzó las tuercas a su quinteto titular —que lo hizo literalmente todo hasta el último cuarto— para quitar la alegría a los de la bahía. Esta vez fue Kerr quién se quedó sin ideas, y es que ninguno de sus jugadores respondió al reto para contagiar a los demás.

Klay Thompson tuvo algún amago de racha en la primera parte, que terminó 43-51 y en la que los visitantes lograron mantenerse a tiro gracias a Harrison Barnes y Andre Iguodala. El 27-18 de parcial en el segundo cuarto fue el único momento de debilidad de los Cavs, que necesitaban a un LeBron James hasta entonces escondido detrás del show de Irving.

El Rey apareció en la segunda mitad y acabó como máximo anotador del partido (32 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias). Con él, los Cavs se olvidaron de mirar por el retrovisor y sentenciaron al llegar al último cuarto con una ventaja de 20 puntos (69-89). Pese a la dependencia en sus titulares, los de Ohio contaron por primera vez en la eliminatoria con más opciones que LeBron.

J.R. Smith ejerció de bidón de gasolina en medio del incendio con sus triples (20 puntos y 5-10 desde el perímetro) y Tristan Thompson, que además de sumar en defensa aportó bastante en ataque con 14 tantos, hizo olvidar la ausencia de Love. Kyrie Irving concluyó con 30 puntos y 8 asistencias su exhibición.

En definitiva, la visita a Ohio dio vida a unos Cavs que encontraron la clave de todo en la agresividad. Victoria contundente en un partido «a vida o muerte», como declaró LeBron en la previa, que puede dar alas a los Cavaliers, que viajarán a Oakland con la seguridad de saberse capaces de desdibujar el juego y romper los esquemas del oponente.

¿Dónde está el Curry MVP?, se preguntan de mientras en la bahía. Desde su lesión en los playoffs, algo ha cambiado para don Stephen. Veremos que pasa en el cuarto partido.

La imagen: la conexión Kyrie-LeBron

Los datos del Game 3

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