La NBA despide el 2014 en un momento muy dulce. El año ha sido de cambios, en general muy positivos. Desde lo más alto de los estamentos de la liga hasta lo más bajo, las cosas han ido bien para deportistas, dueños y aficionados.

Para empezar, la NBA ya no es cosa de David Stern, el eterno comisionado de la liga que estuvo presente en más de la mitad de su historia, dejando un magnífico legado sin obviar importantes manchas. Adam Silver ha arrancado, en líneas generales, dejando buenas sensaciones. Aire fresco arriba que permite respirar a todos los que rodean el espectáculo. El baloncesto ha sido el gran vencedor.

Gregg Popovich & Tim Duncan celebrate NBA championshipLos San Antonio Spurs consiguieron la redención ante los super Miami Heat. El anillo consagró el proyecto a largo plazo de Gregg Popovich, traducido en Duncan, Parker y Ginobili. Con un juego exquisito, destronaron a LeBron James y su equipo de artificio. Además, la final encumbró a Kawhi Leonard como principal representante de la generación del futuro, ya presente a estas alturas de la temporada 2014-2015.

Más allá de los despachos y de las canchas, la NBA ha visto gestos de compromiso muy interesantes e importantes. En primer lugar, el embrollo de Donald Sterling, marginado y finalmente apeado de la dirección de Los Angeles Clippers por comentarios racistas. También, en un caso mucho más reciente, ha visto a sus jugadores defender causas justas como el fenómeno I can’t breathe.

Después de la revolución consolidada por los Spurs, parece que el buen juego –o mejor, ya que antes no era malo– se está imponiendo en la presente temporada. Equipos poco habituales copan las clasificaciones de ambas conferencias. Hablamos de Toronto, Atlanta y Washington en el Este y de Golden State, Portland y Memphis en el Oeste. Sigue habiendo un agujero de nivel entre ambos lados del continente norteamericano, pero dentro de cada división ha habido pequeños cambios de poder. Steph Curry, John Wall, Damian Lillard, Anthony Davis, Kyrie Irving y Marc Gasol –premiado como mejor defensor del pasado curso– son algunos de los nuevos hombres fuertes de la liga a día de hoy. La carrera por el MVP, a día de hoy, no pasa ni por Durant ni James.

Hablando de premios, Kevin Durant consiguió romper el dominio de LeBron en la cima de lo individual, el MVP de la temporada regular. Entre llantos, el de Oklahoma recibió un cetro merecido que sin embargo no pudo traducir, por lesiones y mala suerte, en su primer anillo NBA. Cara y cruz, en este caso, para unos Thunder que llevan ya mucho tiempo buscando el Larry O’Brien.

Al mencionar LeBron, que ni campeón ni MVP puede seguir protagonizando la portada, hemos de hablar del regreso. Su retorno a Cleveland fue otra redención, una historia de reconciliación con su territorio que de momento no está teniendo los mejores resultados. El renovado compromiso, en este caso, debe ser el valor más estimado cuando este cumple 30 años. Aunque para vetustos ilustres se mantiene a pie uno de los más grandes, Kobe Bryant.

Superar a Michael Jordan en anotación ha sacado a relucir, una vez más, el privilegio de poder disfrutar del 24 de los Lakers. Su legado, con un granito (o granazo) de arena más, sigue agigantándose a sus 36 años. Pasar a Jordan pone en perspectiva más de dos décadas de baloncesto de un mito en activo.

Hablando de España y los españoles, obviando al hermano mediano ya mencionado, hemos visto cambios interesantes. Pau Gasol está en unos Chicago Bulls con los que aspira a su tercer anillo mientras que José Calderón está en la Gran Manzana desconcertado con los malos resultados. Ricky Rubio es ya una estrella en Minnesota (al menos de contrato), Serge Ibaka sigue creciendo como jugador y Víctor Claver… sigue desafortunadamente igual. A todo esto, en 2014 los estadounidenses exportaron su showtime del futuro, el de las jóvenes estrellas, a la península. Una pena que la selección no compitiera hasta la final más esperada.

2015 será bueno, bonito y (esto no es nada seguro) barato. Para los aficionados al baloncesto queda pensar que después de una revolución llega la hora de consolidar el modelo. Eso, en el caso de la NBA, no significa que los Spurs vayan a ganar, sino que el baloncesto seguirá siendo de una calidad inconmensurable. ¡Feliz año nuevo!