El Madrid superó al Barcelona con justícia por 71-77 en la gran final de la Copa del Rey 2015. Rudy Fernández fue elegido MVP de la final. El balear mantuvo primero a su equipo en el partido y después, en el segundo tiempo, ejecutó al Barça. En total sumó 16 puntos, 5 asistencias y 5 recuperaciones de balón. El último cuarto resultó clave en un partido muy igualado en el que los derrotados llegaron a dominar hasta los minutos finales. Sergio El Chacho Rodríguez sentenció con una bandeja a 7.5 segundos de la conclusión la final y hizo estallar de alegría contenido al banquillo blanco.

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Los juagdores del Real Madrid Baloncesto celebran el vigesimoquinto título de Copa del Rey. / Efe

En un final de partido extraño, Xavi Pascual dejó en manos de Juan Carlos Navarro, claramente venido a menos, las últimas posesiones azulgrana. No funcionó la épica sustentada en el referente blaugrana, que sí logró meter un triple increíble a cuatro minutos del bocinazo definitivo. El Barça llegó a empatar a 71 la final a falta de dos minutos, pero se quedó sin argumentos en ataque. El Madrid supo reaccionar con Felipe Reyes, a quién no le tembló la muñeca para adelantar a los suyos en el marcador. Después llegó Rodríguez, clave con 10 puntos y 4 asistencias, y Andrés Nocioni, que cerró el marcador y botó de alegría, quizás uno de los jugadores más eufóricos sobre el parquet.

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Rudy Fernández, elegido MVP de la final. / RMBaloncesto

Los azulgrana se quedaron mudos, tras desaprovechar un magnífico encuentro de Ante Tomic, colosal en el poste bajo con 25 puntos, 11 rebotes y un 40 de valoración récord en una final de Copa –supera el 39 de Pau Gasol en 2001–. También se olvidaron de Tomas Satoransky, 11 puntos, en las últimas posesiones. El checo anuló por completo a Sergio Llull, que se quedó sin anotar en una final mucho más defensiva que el resto de la competición. Nada entró en el bando derrotado, que logró anotar un triple en los tres últimos períodos. 8 triples repartidos por igual entre ambos equipos en un choque de defensa y táctica. Ganó, en este sentido, Pablo Laso.

Fue un duelo tenso, un clásico en toda regla. El Madrid se olvidó de su amenaza en el tiro exterior para intentar cargar el juego interior del Barcelona de inicio. Felipe Reyes (8) y Gustavo Ayón (10) completaron un buen encuentro en ataque, aunque no lograron parar al tremendo Tomic. El Barça salió más acertado y supo aprovechar la ventaja física de Satoransky sobre Jaycee Carroll (5) y algunos flashes desde los 6,75 de Álex Abrines (7), más tarde desaparecido en combate, para liderar la primera pausa con un 21-19. Nocioni (10) respondió para empezar el segundo cuarto con un 2+1, sin arrugarse a pesar de su magullado tobillo.

Su corazón inspiró al resto de compañeros, y en especial a Rudy Fernández. El mallorquín fue el buque insignia blanco a pesar de no estar afinado desde el triple. Salvó una desventaja de siete puntos antes del descanso con una penetración seguida de un robo en la última posesión rival que acabó con un mate sobre la bocina de los vestuarios. 42-41 y nuevo comienzo tras el receso.

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Ante Tomic, defendido por Felipe Reyes en la final. / FCB Basket.

Llull seguía sufriendo en la reanudación. Rudy contestó todas las opciones del Barça, un hombre contra todos. Justin Doellman (11) estuvo inspirado mientras Tomic seguía dando todas las opciones a su equipo para romper el encuentro. No fue así, los de Pascual arriesgaron demasiado ya que siempre le dieron una segunda oportunidad a los blancos. En los últimos minutos del tercer cuarto, el Madrid resurgió y colocó, con un parcial de 1-10, el 57-64 para encarar con garantías el tramo decisivo. Ahora el Barça dependía en exceso de su pívot, que se quedó solo justo cuando aparecía el dúo Chacho-Rudy.

Varias posesiones desaprovechadas, algunas en situaciones de superioridad numérica, dejaron claro que los catalanes no estaban para ganar. Tampoco aparecieron nombres importantes como Hezonja, difuminado, un Oleson precipitado o un Nachbar inédito en la final. Se la jugó Pascual tras ver fogonazos del mejor Navarro. Le dejó de base en los minutos finales y la apuesta resultó fallida. Sin pizarra, el Barcelona se ahogó a sí mismo mientras el Madrid vislumbraba, poco a poco, su segunda Copa del Rey consecutiva, la vigesimoquinta en sus vitrinas. En baloncesto, el rey de copas viste de blanco.

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