LaVineJordanEl sábado de concursos volvió a brillar como hace años que no lo hacía. El mérito fue de un chaval de 19 años, el escolta de los Minnesota Timberwolves, Zach LaVine. El joven jugador conquistó al público y la noche de las estrellas con sus dos mates de apertura. Dejó sentenciado un concurso sin concurso, que terminó cuando él decidió elevarse por encima del resto. Primero fue un reverso brutal tras pasarse el balón entre las piernas y vestido con la camiseta de los Toones en Space Jam, con el 23 de Michael Jordan en la espalda. No falló y se ganó vestir el nombre. Después sentenció y desmoralizó a su único rival de la noche, un Victor Oladipo que fue de más a menos, con un indescriptible mate entre las piernas y por la espalda. Lo más espectacular es que lo hizo sin despeinarse. El Barclays Center de Brooklyn tuvo por fin un héroe en el concurso de mates, algo que no ocurría en la liga en los últimos años. Un 100 de cabeza (50+50), incluso para el coqueto Dr. J. Aunque la final fue descafeinada, con Oladipo fallando y bajando el nivel de sus propuestas, LaVine fue suficiente y resolvió con ligereza. Había hecho los deberes en la primera ronda y remató con dos bellas pero menos espectaculares hundidas.


El brillo de LaVine, que levantó al público de sus asientos y hizo delirar a los comentaristas en decenas de lenguas, eclipsó el resto de concursos. Fue algo fresco y positivo, ya que la genial victoria de Steph Curry en los triples, con 27 puntos y 13 tiros anotados consecutivos en la final, que disputó frente a su Splash Brother, Klay Thompson, quedó en anécdota. Por no decir la floja participación del monstruo griego Giannis Antetokounmpo y la del chico local Mason Plumlee.

ZachLaVine

El resto de la noche, con Patrick Beverly venciendo en el concurso de habilidades y el Team Bosh consiguiendo su tercer galardón en los tiros, quedó en nada. Dos flashes en la memoria del aficionado, en un concurso que será recordado, como en los viejos tiempos, por los mates de un prodigio traducido al baloncesto. Zach LaVine conquistó a Brooklyn, a Nueva York y al mundo.