La mejor generación del baloncesto español sigue haciendo historia y ayer conquistó su tercer campeonato de Europa tras dominar con autoridad a la magnífica Lituania, a la que venció por un cómodo y contundente 80-63 en la gran final. El título engrosó la leyenda española, que es ahora la selección más laureada  junto a los lituanos -sin contar a las desaparecidas Unión Soviética y Yugoslavia-, que sumaron su séptima medalla, la duodécima para la Roja.

FIBA EuroBasket 2015

Un inicio fulgurante del equipo de Sergio Scariolo, que ayer recuperó su mejor versión colectiva para atropellar a su rival, el único capaz de parar los pies a Serbia e Italia, verdugos de España en la primera fase, fue suficiente para aclarar el camino hacia el oro de  Gasol y compañía. El primer cuarto terminó con un parcial de 19-8 que dejó muy tocados a los bálticos, que empezaron desenchufados y acabaron sumando la peor anotación en un cuarto inaugural de una final europea. Se fueron al banquillo también con la máxima desventaja histórica, 11 puntos que permitieron respirar y pensar a una España más fresca y desenfadada.

La mejor noticia fue la aparición de todos los jugadores, nadie se quedó sin minutos en la fiesta ante 27.372 aficionados que animaron a los de Kauzauskas hasta que se rindieron ante la evidencia: la selección fue muy superior y dominó con mano de hierro el encuentro. Pau Gasol abrió el partido con un tapón pero se quedó en un segundo plano ofensivo, dejando que Sergio Llull, Nikola Mirotic y Rudy Fernández tomaran la iniciativa.

Eurobasket-2015-Pau-Gasol-Final

Con cinco pérdidas y sin noticias de Kalnietis y Maciulis, los lituanos se mostraron apáticos ante la aparición de Gasol, que se comió a Jonas Valanciunas y le bailó en el poste bajo hasta el intermedio. España llegó al descanso con un confortable 41-33 en el casillero a pesar de la reacción propulsada por los triples de Seibutis (13), Kalnietis (13) y Maciulis (8), que llegó al partido sobre la bocina del segundo cuarto, anotando un triple para romper la barrera psicológica de los 10 tantos. La inspiración de la columna vertebral del Madrid, con un ‘Chacho’ Rodríguez que se dedicó a repartir juego, permitió controlar los arrebatos de una Lituania que fue despertando progresivamente.

En la reanudación volvieron las buenas sensaciones y el buen juego para los españoles. Pau Ribas (5), titular en la final, volvió a responder a la confianza de Scariolo, recuperó un balón y machacó el balón a la contra para devolver los dobles dígitos que fueron una losa muy pesada para los rivales, dignos en su papel pero impotentes ante el dominio y la gestión del resultado de los hispanos.

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La alegría y velocidad marcaron la tónica del choque, al menos hasta el último cuarto, cuando los lituanos intentaron una remontada de calado ante una España errática y que necesitó acudir de nuevo a su estandarte, un Pau Gasol que se llevó un MVP cantado tras sumar otra exhibición con 25 puntos, 12 rebotes, 4 asistencias, un robo y 3 tapones.

Kuzminskas y Valanciunas intentaron responder a rachas el dominio ibérico, que alcanzó la máxima diferencia  (+18) con un triple de Víctor Claver a segundos del cierre del tercer período. El valenciano estuvo brillante en su papel defensivo y además sumó ayer su mejor esfuerzo atacante con 7 puntos, a los que añadió 6 rebotes y 2 tapones para cerrar un torneo muy completo, alejado de las críticas.

Al inicio del cuarto definitivo parecía visto para sentencia (60-43), aunque los lituanos se despidieron con el orgullo bien arriba. El mal inicio de España levantó la moral verde, que vio como su pívot y bandera despertaba tarde para sumar 10 puntos, 9 rebotes y 2 asistencias. Valanciunas, con problemas de faltas desde el comienzo de la segunda parte se despidió del campeonato a 3 minutos de la conclusión y, poco después, volvió Gasol a la carga con un tapón y un triple que sentenciaron el oro a uno y medio de la conclusión (75-59).

Kalnietis lo intentó una última vez pero siempre encontraron una respuesta solvente los españoles, que no notaron la pérdida por lesión de Rudy. Fue Llull (12) quien puso la guinda desde el perímetro, con un tiro que entró tras tocar el tablero, la suerte del campeón y la señal definitiva que permitió a Scariolo, muy acertado en las rotaciones cortas, premiar la labor de los jóvenes Hernangómez, Vives y Aguilar.

En una final limpia y cordial, entre dos selecciones que han sorprendido a las favoritas, solo quedaba levantar el trofeo de campeones, que Felipe Reyes alzó en el majestuoso Pierre-Mauroy de Lille, penúltimo capítulo del mejor equipo español de todos los tiempos, que dirá adiós en Río 2016.