Draft NBA: La noche de Towns y las apuestas fuertes

Como suele ser habitual en la noche del draft, asistimos a todo tipo de decisiones y transacciones, aunque por lo pronto ningún traspaso de renombre. Comenzaban los Wolves pidiendo 5 minutos extras para decidirse, y aunque finalmente eligieron a Karl-Anthony Towns en primera posición, se comenta por los rellanos que estuvieron buscando hasta el final un posible acuerdo de traspaso.

N1
Con la segunda elección vivimos la primera decisión arriesgada de la noche: Los Ángeles Lakers dejaban pasar a Okafor para escoger a todo un referente en potencia como D’Angelo Russell, un jugador que apunta maneras de estrella al estilo del salvaje oeste, y cuya elección era bien avalada por los expertos. Le siguió Jahlil Okafor, que recala en los Sixers, un equipo repleto de muchos y buenos pívots en los que el overbooking obligará al traspaso.

Le tocó el turno a los Knicks, y fue entonces cuando se fue luz (metafóricamente hablando). Seleccionaron al letón Kristaps Porzingis, un ala-pívot conocido en la ACB tras su buena temporada en Sevilla y cuya elección huele demasiado a tropiezo knickerbocker; de hecho la elección de Jerian Grant en el puesto 19 (a cambio de Tim Hardaway Jr.) se antoja bastante más prometedora aún sabiendo la necesidad de centímetros en la Gran Manzana.

NBA draft 2015

Ya para cerrar el top-5 nada mejor que hacerlo con otro jugador ACB como Mario Hezonja, muy criticado tras su borrada en el último partido de las finales, pero cuyo talento no ha pasado desapercibido. Las previsiones situaban a Mudiay por delante, pero como el baloncesto europeo tira más que el chino, y sabiendo del talento y eficacio del croata en el tiro exterior los Magic han apostado por un rol mucho más ‘Reddick’, a fin de cuentas el puesto de titular será para Payton.

Apostaron los Kings por escoger un Center en la sexta posición, veremos si ello supone el adiós definitivo de DeMarcus Cousins, mientras que Emmanuel Mudiay recaló en Denver, un equipo ideal para las prestaciones del congoleño. Destacar la elección en la novena plaza del sénior sensación del March Madness, Fran Kaminsky, un complemento apropiado para Al Jefferson en la pintura; así como la de Justise Winslow por Miami Heat, un todo-terreno defensivo que buena falta hacía en South Beach.

Draft NBA: ¿del número 1 a la gloria?

El Draft de la NBA es el sueño de cualquier chaval que se dedica al mundo del baloncesto, el primer gran muro a superar para alcanzar la gloria en la liga estadounidense, la más aclamada del planeta. Ser el número uno, y poder escoger al Nº1, es una de las prioridades de jóvenes y franquicias. Esas noche de verano con David Stern, y ahora Adam Silver, dando a conocer las promesas del futuro, escuchando ese famoso «With the first pick…», son una especie de ritual sagrado. Y nosotros, en este interactivo especial, nos preguntamos: ¿tan buenos son los número 1? – @VíctorGlum / @GuilleÁlvarez41

 

La frialdad de los datos a veces nos acerca a la cruda realidad. Solo el 17% de los números 1 del Draft desde que existe la lotería han sido campeones, y para más inri, de los diecisiete equipos que han tenido el honor de escoger primeros en el sorteo universitario, únicamente los San Antonio Spurs han conseguido ser campeones con su elección en plantilla.   De veintinueve números 1, tan solo cinco han llegado a coronarse como campeones de la NBA, y es que ser el primero de tu generación no asegura el éxito final.

 

 

El dato curioso aquí es que solamente dos de ellos fueron campeones con la camiseta que les vio debutar en la Liga -–David Robinson y Tim Duncan–, mientras que los otros tres –Shaquille O’Neal, Glenn Robinson Jr. y LeBron James– tuvieron que emigrar a Lakers, Spurs y Heat para ganar el preciado anillo.

 

Después de presentar los números 1 de las últimas tres décadas y de repasar su trayectoria, con sus éxitos y sus fracasos, nos vemos obligados a destacar a un grupo muy especial. Si de entre las últimas primeras 29 elecciones del Draft NBA han salido 6 MVP -Robinson, O’Neal, Iverson, Duncan, James y Rose- existe un grupo revelador de jugadores que han alcanzado la cúspide individual (y en la mayoría de casos, colectiva) del baloncesto estadounidense.

Su éxito demuestra que las generaciones de jugadores van más allá de un simple número. Lejos de ser la sombra de la estrella de su año, estos jugadores alzaron la voz para reinvindicar su status quo. Ahora, el paso de los años les ha dado la gloria que el Draft les quitó en su día al ser escogidos por detrás del Nº1. Siete MVP’s que explican la historia contemporánea de la NBA:

 

Tras un viaje en el tiempo de 30 años, los números no quedan en más que eso, simples cifras. La relatividad del éxito final empaña la grandeza que en su día tuvieron todos aquellos que gozaron del honor de ser escogidos con el primer pick de su generación. Al final, tan solo los privilegiados triunfaron, triunfan y triunfarán. Las franquicias deberían ser conscientes de que tankear para conseguir la primera elección, como demuestra la historia, no es sinónimo de gloria asegurada en el futuro, y es que el esfuerzo, la dedicación y las horas de entrenamiento acercan más al deseado anillo de campeón que no un frío número de lotería.

Al final, la lotería no engaña, igual que tampoco lo hace un décimo del gordo de Navidad. Si toca, estás en la cima, si no, seguirás pensando en el número del año que viene.

Autores: Guille Álvarez y Víctor González

Datos: Elaboración propia (Última actualización 27/05/2015)

Fuentes: Basketball-Reference.com / NBA.com / ESPN.com

Imágenes: Wikipedia.org / NBA Archive

Vlog NBA – Repaso a las Finales NBA

Nuestro colaborador Jordi de Mas (@demas6basket) presenta una semana más su última entrega del Vlog NBA, una edición especial sobre las Finales NBA 2015 en las que los Golden State Warriors lograron alzar el título de campeones de la NBA ante unos Cleveland Cavaliers mermados por las lesiones. A pesar del rendimiento de LeBron James, el trabajo de Andre Iguodala, combinado con la magia de Stephen Curry y el acierto de Steve Kerr en el banquillo, decidió el anillo en favor de los californianos, que repiten gesta 40 años después, su cuarto título de la NBA. ¡Vamos a ello!

P.D. Y con guinda final, un poco de highlights para todos los gustos.

Finales NBA: Steve Kerr y el movimiento ganador

Pregúntale a cualquier estudiante cuál de los doce meses suprimiría de su almanaque, y junio sería denominador común de las respuestas. Son días desordenados, enfermos, de un estrés devastador, y entre menesteres sacrificados twitter es siempre una amistad intermitente, una herramienta de respiro. Andaba quien escribe buceando en su timeline cuando alguien posteó una captura verdaderamente llamativa. Pertenecía a una cadena norteamericana en pura víspera del primer envite de las Finales NBA 2015.

En la mitad izquierda de la imagen aparecía el quinteto de Cleveland Cavaliers en el opening del curso, a fecha 30 de octubre, en el que bailoteaban los nombres de Kyrie Irving, Dion Waiters, Kevin Love y Anderson Varejao. El contraste con la imagen de la derecha era absoluto. Y es que en el starting lineup con el que los Cavs iban a enfrentar a los Warriors en tan hostil madrugada aparecían Matthew Dellavedova, Iman Shumpert, Tristan Thompson y Timofey Mozgov, role players que a los ojos de la liga no son más que figurantes “del montón”. El único rostro que todavía permanecía en el mentado quinteto era el de un señor apellidado James, una pantera de lomaje tatuado capaz de recrear skills de todos los géneros, un intérprete histórico.

LeBron-Curry

Se han escrito evangelios sobre LeBron James, y se escribirán otros tantos, pero su estampa es tan gigante que se puede descifrar en pocos caracteres, en formato SMS: LeBron James es -casi- la victoria. Tenerle de tu parte es sinónimo de ganar. Este curso ha demostrado a todos que su sola presencia convierte a un grupo de hombres normales en contenders al título más preciado que el baloncesto concede en la faz de este planeta. La hegemonía de King en el Este se extiende ya a cinco años consecutivos, y ni el mudar de Florida a Ohio ha alterado la ecuación. En las últimas cuatro Finales sólo un milagro de Dallas Mavericks y el tétrico passing game de San Antonio Spurs 2014 le habían privado del champán; y hasta el descanso del Game 4 de estas recién acabadas Finales, LeBron andaba acomodándose en el trono para recibir su tercer anillo.

Discurría la primavera por los cauces por los que ya había viajado la regular season: Golden State Warriors era la joyita de la temporada, el baloncesto fresco y atractivo, el proyecto que todos apadrinaban. Su camino a las Finales, sin demasiados incidentes, le había dado al equipo de Oakland el poso mediático que hace falta para “creérselo”. Para su regocijo, el primer round se había saldado con un shock que dejaba a su adversario en la lona: una prórroga en la que los Cavaliers anotan una sola canasta, y la lesión de Kyrie Irving, el mejor point guard de la costa Este y mano derecha de LeBron. El tono fatalista de los de Ohio habían dejado a los Warriors con la carretera limpia, pero las cuotas volverían a girar. Un James sobrehumano y una defensa posicional ordenada y sucia iban a poner a los Cavaliers por delante. Los muchachos no estaban protagonizando mecanismos excelsos u ocurrentes, y de hecho todo lo que hacían era bastante arcaico, pero su tensión competitiva era tan sostenida que estaba oprimiendo el baloncesto ladykiller de los Warriors. Se sabían menos talentosos que los de San Francisco, así que se estaban manchando las manos sin reparos. Lo corroboraba LeBron en rueda de prensa: «If you’re looking for us to play sexy, cute basketball, that’s not us.»

Los Warriors buscarán traspasar a David Lee este verano debido a su rendimiento
Foto: Fansided.com

La telaraña defensiva estaba coartaba el valor añadido de Curry y compañía, y era especialmente indicativa: los de David Blatt se sentían más fuertes. Ellos eran quienes mejor arquitectura psicológica parecían tener, y la inspiración del 23 daba a Cleveland Cavaliers rostro de campeón. Así estaban las tornas hasta aquel paso por vestuarios del Game 4. La sombra del 3-1 se cernía sobre Golden State, pero con el marcador en equilibrio y la grada de parte de los Cavs, Steve Kerr, un entrenador debutante, pero con una valía competitiva más que contrastada, hizo un movimiento que a la postre iba a resultar ganador. El tipo tuvo la idea de sacar de la pista a los big fellas para jugar con cinco jugadores que no superasen los 2’05. El único interior de vocación era Draymond Green, y por momentos Timofey Mozgov castigó la decisión, pero la tendencia era ahora verdaderamente propicia para los visitantes. Los Warriors empezaron a administrar microventajas de 5 ó 6 puntos que hacían a su rival pender de un hilo, un hilo que terminó por romperse.

Y es que la apuesta de Kerr no sólo había dinamizado la ofensiva, sino que además estaba haciendo diferencias en el juego sin balón. Superpoblar el perímetro estaba dando pie a la lógica, estaba atrofiando la circulación de los Cavs, que técnicamente son pobres. La operación sacó a relucir los debes de Matthew Dellavedova, hasta el momento uno de los hombres de la final. El australiano es caliente, carismático y pensante, pero está tan escaso de talentos que la circunstancia le sobrepasó. Los exteriores de los Warriors, más rápidos y más fuertes, maniataban cualquier procedimiento que intentase el equipo de Ohio, y sólo hincaban la rodilla cuando LeBron conseguía postear. La frecuencia anotadora de los de Blatt se congeló de cuajo mientras los de Kerr bebían de todas las fuentes: transiciones tras pérdida de Cleveland, movimiento de balón y apertura final al tirador, bloqueo y continuación, etc.

Andre-Iguodala-Finales-NBA

Los Warriors vencieron a pulso tranquilo en el Quickens Loans Arena. Era sólo el 2-2, y quedaba mucha serie, pero Steve Kerr por fin había encontrado la fórmula del triunfo. A partir de entonces, los Warriors fueron los Warriors que habían sido de octubre a mayo, y la sintonía volvió a ser balada. El punto de inflexión se personificó en Andre Iguodala, un señor de treinta y un años al que muchos habían minusvalorado. Iggy había salido del banco durante todo el año, pero su sangre helada y su IQ baloncestística habían hecho que Kerr optase por él de inicio en los últimos tres partidos del curso, curiosamente los tres que han dado el título a Golden State. En ellos el chico anotó 22, 14 y 25 puntos, pero estas cifras no sorprendieron a quienes conocieron al Andre de los Sixers. Lo que le ha valido a Iguodala el MVP ha sido la concentración con la que ha defendido al mejor jugador del mundo. No es que asfixiase a LeBron del todo, pero sí empeoró sus quehaceres. Así lo corroboró Kerr: “Es curioso decir que, cuando un tipo logra 44 puntos, su defensor ha hecho un gran trabajo, pero eso pienso de Andre.”

El galardón es aún más chocante que el del año pasado a Kawhi Leonard. El ex alero de San Diego State compartía equipo con Duncan, Parker, Ginóbili o Diaw, jugadores ya muy alejados de su plenitud, pero Iguodala tenía al lado a Curry, la irrupción más feroz del último lustro en el baloncesto norteamericano, un chico ha reventado series lazando triples mal seleccionados que siempre, siempre, siempre entraban. Ha habido algo extraterrestre en su tiro tras dribbling, pero la defensa de Iguodala a James ha sido tan extraordinaria se ha llevado la palma. Cuando escucha al protagonista, uno se da cuenta de que el baloncesto es algo más que una pelota y un aro: “LeBron no tiene ninguna debilidad evidente, así que tienes que fijarte en los pequeños detalles para incomodarle… Son 11 años recogiendo toda esta información. Soy un adicto a esto”

Finales NBA: La película del Game 6, el anillo de los Warriors

El anillo de la NBA ya está en Oakland tras el triunfo en el sexto partido de las Finales NBA de los Golden State Warriors, el cuarto anillo para la franquicia que logró el primer título de la competición en 1947, que llega 40 después del logrado en 1975. Stephen Curry se convierte en el primer jugador en vencer a todos los integrantes del quinteto ideal de la temporada regular, y Andre Iguodala el primer MVP de las Finales con un perfil de reserva durante la gran parte del curso. Entre récord y récord, también los números titánicos de un LeBron James solitario, que acabó claudicando ante el despliegue colectivo liderado por la pizarra de Steve Kerr. La NBA, una vez más, nos ofrece el relato en formato audiovisual, con la mini-movie del alirón de los californianos: