Previa Finales NBA 2017: El desempate

Llegó el día.

 

Tras siete meses de competición vuelven las finales de la NBA. Es imposible no sentir ese gusanillo siempre que la última eliminatoria llega, incluso si tu equipo está ya de vacaciones. Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers se dan cita con la historia, una vez más. Si, así es, se repite la misma final que en 2015 y 2016 entre dos equipos que ya tienen su hueco en las enciclopedias. Hace dos años el triunfo fue para los de la bahía de Oakland y la temporada pasada, en cambio, LeBron se aseguró de llevar el triunfo a Ohio.

 

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(1) Golden State Warriors    Cleveland Cavaliers (2)
(1-1 en temporada regular)
Precedentes en Playoffs: 1-1 en las Finales NBA
CLAVES: Tristan Thompson + humanizar a LeBron
Cuando empezó la temporada, tras la incorporación de los Warriors del que probablemente sea el segundo mejor jugador de la liga, Kevin Durant, muchos dimos por campeones a los californianos. Pero la vida es más complicada que eso, sobre todo si LeBron está en ella. Se ha «reservado» en temporada regular y digo reservado porque los Cavs dejaron dudas y ni siquiera consiguieron la primera plaza del Este. Pero llegados los Playoffs, Cleveland y Golden State se han plantado en las finales con un 12-1 y 12-0 a favor, respectivamente, en sus series de postemporada. Vaya liga tan aburrida, diréis. Parece el Madrid y el Barcelona de toda la vida, diréis. Sí, pero de los cuatro a siete partidos que vamos a tener ahora no los encontrarás en ninguna otra parte.Por un lado Golden State, equipo hecho por y para ganar. Los de California cuentan con el papel de favoritos, obvio teniendo en cuenta que a su plantel del año pasado han sumado a Durant. Thompson ha pasado ligeramente a segundo plano, pero sigue siendo esencial. Curry no ha metido mil millones de triples, pero sigue siendo capaz de reventar un partido. Y Green, bueno, Green sigue siendo el termómetro de estos Warriors. Si Draymond está metido en el partido y tiene la cabeza amueblada, los Warriors se llevan esto en cinco partidos. La llegada de Durant no hace más que añadir peligro a una fórmula letal que perdió las finales el año pasado, que de hecho se las entregó a LeBron tras malograr una ventaja de 3-1. Veremos la fortaleza mental de esta temporada.

 

En frente los Cavaliers. O los LeBroniers. Como cada uno prefiera. Sin mucha diferencia respecto al año pasado, si que es verdad que han hecho fichajes estratégicos y, a mi parecer, excelentes. La llegada de Kyle Korver fue una jugada maestra, un tirador excelso para un sistema en el que juega LeBron siempre es un acierto. Deron Williams, experiencia y calidad para dar esos 10 minutos de descanso a Kyrie Irving cada noche. Pero el mejor fichaje ha sido conseguir que Love se sienta pieza importante del equipo. No sólo que lo sienta, sino que lo sea. El ex-bruin será fundamental en la serie una vez que los Warriors pongan su quinteto pequeño, y habrá que ver qué tal aguanta los emparejamientos en defensa.

 

Existen varias claves en estas finales pero merece la pena destacar dos en cada equipo por encima del resto. Sólo me limitaré a decir que LeBron no es una clave, porque es una constante: cuento con que hará una actuación histórica. Así pues, el hombre clave para los Cavaliers es Tristan Thompson. Va a tener que coger más rebotes que en toda la temporada si los de Ohio quieren tener opciones. Va a tener que aguantar emparejamientos desfavorables en defensa. Va a tener que ser el amo y señor de la zona de Cleveland. En definitiva, por sus manos (y problemas de faltas) pasan muchas de las opciones de repetir anillo, quizás más que por las manos de Irving. Irving es la otra clave de los Cavs. Si está enchufado todo será más fácil. Sus finales del año pasado son para enamorarse una y otra vez, pero hace dos años entre lesiones y demás, no pudo rendir al 100%; sus compañeros le necesitan.

 

En los Warriors es más fácil. Con que 3 de sus 4 estrellas estén enchufadas deberían de tener la victoria al alcance de la mano. Y aún así, con LeBron enfrente, nunca es tan fácil. Draymond será clave y ya hemos explicado porqué, pero además de la defensa de Dray, Iggy y Durant deberían ser los otros hombres que se repartan la tarea de bailar con la más fea —en este caso James—. Será esencial. Si consiguen que LeBron solo haga partidos decentes y no de nivel Hall of Fame, el trofeo volverá a California.

 

¿Y qué nos queda a los aficionados? Pues disfrutar. Entre cuatro y siete partidos de auténtica locura, baloncesto, talento y espectáculo. Apenas quedan un par de semanas hasta que la NBA vuelva a bajar el telón durante el verano y más nos vale aprovecharlo. Olvidémonos de si odiamos a LeBron, o a Durant por supuesta traición, o a los Warriors por ganar todo. Solíamos disfrutar con la NBA independientemente de quien levantara el título; volvamos a hacerlo.

Los pronósticos de NBAesp

Martín Santana – GSW 4-2
Guille Álvarez – GSW 4-3

Los pronósticos de Timeout

Rapatam – GSW 4-2

 

Burlador – GSW 4-3

 

Kante – CLE 4-3

 

Señor Rama – CLE 4-3

No se podía saber

Este año ha sido un año raro. Para mí, que lancé este blog —que pasó a web y ahora, de nuevo, a blog— hace siete años con unos colegas, mirar la NBA era parte de mi rutina diaria. Este año no ha sido así, y de hecho debo reconocer que no he visto (casi) ningún encuentro hasta llegar al punto en que nos encontramos ahora, las Finales NBA 2017.

La cosa es que el trabajo —el de verdad, vaya— me ha absorbido por completo en horarios de mañana, y levantarse a las siete a diario es bastante incompatible con la vida sonámbula de los Daimiel y compañía. Sí, he tenido que renunciar a las noches de desvelo y baloncesto. Una pena y, sin embargo, una decisión tan racional que incluso la competición me ha dado parte de razón. Me explico.

Cien jornadas de previsibilidad

Las Finales NBA van a disputarlas, una vez más, los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors. Por tercer año consecutivo, algo inédito en la historia. Yo ya lo sabía cuando decidí apagar la tele de madrugada. Evidentemente, en el camino me he perdido 82 jornadas repletas de buen y mal baloncesto, porque hay que reconocer que en condiciones normales tragarse la temporada regular al completo es infumable. Demasiado larga, bastante previsible e, indudablemente, lo suficientemente extensa para que hasta los mejores equipos hagan partidos de mierda.

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No se podía saber… que dirían en esta cuenta de Twitter cargada de ironía (se os pasó lo de las Finales NBA, chicos) y algo de mala leche. Pues sí, todos sabíamos que iban a ser los de LeBron y Stephen los que se plantarían en la final. Lo más insultante, quizás, es que lo hayan hecho con respectivos récords en Playoffs de 12-1 y 12-0 en el caso de los de la bahía, otro registro inédito a estas alturas de temporada. Si los Celtics no hubieran rascado ese partido en las finales de conferencia, los dos finalistas se hubieran plantado invictos en la gran cita del año. ¿Para constatar esa superioridad son necesarios 94 (82+12) partidos? NO.

Que los Cavs y los Warriors no tengan competidores de verdad por tercer año consecutivo dice poco de la liga de las mil y una maravillas y que se vende como el espejo donde se mira el resto del mundo. A este ritmo, si repiten una vez más se pondrán a la altura del domino —roto este año— de Barcelona y Madrid en la ACB, por poner un ejemplo. Y si la ACB está en un pozo muy profundo, también es en parte por lo deportivo, no lo olvidemos. Que la NBA sea TAN previsible es una mala noticia. Sin haber visto nada, prácticamente parto con el mismo ojo crítico para analizar estas Finales. Y atención, porque además podré disfrutarlas igual que el año pasado, eso no lo puedo discutir.

Ciertamente, por muy pobre que sea el balance de la competición, la rivalidad y lo que nos espera en los (potencialmente) próximos siete partidos puede compensar ese centenar de jornadas de letargo. Sí, el choque de trenes entre los Cavs y los Warriors promete ser de proporciones épicas, y más si le añadimos la inclusión de un superclase como Kevin Durant en las filas de los de Oakland. [+ Finales NBA 2017]

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Pero eso no quita lo otro, y es que la NBA 2016-2017 ha sido poca cosa, un paseo con buenos y malos momentos que nos ha llevado a lo inevitable, a otra final entre los tiranos de la actual era, la del boom de los contratos televisivos y la construcción de (dos) megaequipos. El resto lo intenta, pero los fuera de serie se han concentrado en el Estado del Castaño y la bahía.

 

Y LeBron, bueno, no hace más que constatar otra cosa con su séptima final consecutiva. Ya nadie duda de que es un extraterrestre, y quién sabe si podrá situarse en la pesada discusión/comparación con Michael Jordan —que se podrá atacar mejor una vez acabada su carrera—. Pero LeBron es más que eso, es la constatación de que en el Este un solo tío ha sido capaz de pisotear a cualquier intento de equipo que se cruzara de por medio casi él solito. Solo los miembros de los Celtics de Bill Russell, en el blanco y negro de los cincuenta, pudieron alcanzar esas siete finales consecutivas de James. Y vaya, no sé, eso dice poco de la conferencia Este, por muy único y especial que sea el astro de Ohio.

El hecho de qué los Warriors no hayan perdido ni un partido —ya, la lesión de Kawhi no ha ayudado— habla por sí solo de cómo están las cosas en el Oeste, del que siempre tendíamos a valorar su mayor competitividad y competencia respecto a sus colegas del Este. Pues ni eso, oye.

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Y ojo, que las dinastías son cosa del pasado y del futuro y no las disputo. El presente está claro de quién es, pero una cosa son los hechos y otra muy distinta las formas. Los Lakers y los Celtics se comieron los ochenta, y en los noventa el extraterrestre Jordan llevó a los Bulls a seis finales. Los Spurs y los Lakers empezaron igual de fuerte el nuevo milenio y ahora son los Cavs y los Warriors quienes se reparten el pastel. Hasta aquí, nada nuevo.

El problema es cuando desde agosto, desde la pretemporada, todos sabíamos quienes iban a ser los dos equipos que estarían hoy aquí, en el gran escenario del baloncesto estadounidense —y por ende, mundial—. ¿Y la emoción? ¿ Y la incertidumbre? Lo más sangrante es que tanto Cleveland y Golden State se han zampado a sus rivales de un bocado y no han dejado ni las migas. Hay quien dice que las Finales lo van a compensar todo, pero eso no es cierto. La emoción ya nos la han quitado durante casi siete meses, y eso no lo solucionan dos equipos en siete* partidos.

Quizás no soy el más indicado para decir esto, porque no he visto demasiado baloncesto este año, pero igualmente es lo que siento tras llevar más de siete años escribiendo sobre esto. Es una putada, pero es bien cierta.

Ahora, a pesar de tener muy claro lo que hay, me toca gozar de lo que nos queda. Soy de los que pienso que a pesar de todo, el duelo será tremendo, y este es mi mayor consuelo.

*De hecho, seis partidos ya me sabrán a poco tras tanto letargo.

 

Apuestas #NBAesp – Especial Finales NBA 2017

Con motivo de las próximas finales de la NBA, que para quien no lo sepa arrancan la madrugada del jueves 1 al viernes 2, en NBAesp hemos querido tirar la casa por la ventana y realizar dos apuestas anticipadas a razón de 15€ cada una. Evidentemente, esperamos acertar, en estas cosas ya sabéis que siempre hay riesgo, más todavía que en nuestras cuotas diarias, pero somos optimistas al respecto. [+ Finales NBA 2017]

Estas son nuestras recomendaciones para adelantarse al inicio de las finales y ver si rascamos guita buena:

Ganador + resultado de las series

Golden State Warriors gana 4-2   @5.50 – 15€

Un año llevan los californianos esperando vengarse de la derrota sufrida en las pasadas finales, y aunque es de esperar una imagen también mejorada de Cleveland Cavaliers, los considero claros favoritos, y desde luego tampoco contemplo un posible ‘sweep’. Por suerte para el espectador ninguno de ambos equipos llega aquejando problemas físicos, ni siquiera podemos hablar de que hayan sufrido un desgaste importante para llegar hasta aquí… y en esas siempre voy a considerar favoritos a los hombres de Steve Kerr. Ya el año pasado hubo un punto de inflexión tras la sanción a Draymond Green (seguramente le apueste a totales en el primer partido), y teniendo el factor cancha me cuesta creer que puedan revalidar el título los de Ohio. El año pasado el campeón se hizo con el anillo en casa de su rival, algo que considero repetible este año, así mismo me cuesta ver a alguno de los dos equipos venciendo más dos partidos seguidos. Mi pronóstico es que nos iremos de Oakland 1-1, en Cleveland habrá nuevamente reparto de triunfos, y tras ello vencerán los Warriors dos consecutivos.

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MVP de las finales

Stephen Curry   @3.10 – 15€

Puesto que doy como favoritos a los Warriors la cosa no debería ir más allá de Durant y Curry. El favorito es claramente el alero en las casas de apuestas, sin embargo me cuesta creer que vaya a ser la pieza clave en el triunfo de los suyos teniendo delante a todo un LeBron James para defenderle, aunque a buen seguro logra números e imágenes para el recuerdo. Stephen llega inconmensurable, promediando 28.6 ptos (50% en TC y 43% en T3), 5.5 rebotes, 5.6 asistencias y casi 2 robos de balón… aunque mis principales argumentos son el haber perdido las pasadas finales con un triple en su cara de Kyrie Irving, y el hecho de que será el jugador que más lanzamientos lleve a cabo por encuentro. No veo a JR ni a Shumpert en el nivel de antaño en cuanto a defenderle, y desde luego si de ello se encarga Kyrie veremos un intercambio constante de ataques del uno al otro; el 30 de los Warriors llega en su mejor momento de la temporada, esperemos que su magia salga a relucir, lo demás parece lógico cuanto menos.

Un fiasco llamado All Star Weekend

Jordan volando desde la línea de personal. Bird ganando el concurso de triples sin quitarse la camiseta de calentamiento. Los mejores jugadores del mundo frente a frente, como en nuestros mejores sueños.

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El All Star Weekend solía ser todo eso y más, pero hace tiempo que ha perdido la mayoría de su brillo para dar paso a un espectáculo que ya poco tiene de espectacular.

Hay muchas razones que han propiciado que el fin de semana de las estrellas haya ido perdiendo su esencia; desde los concursos sin estrellas hasta los sistemas de votaciones, pasando por los cambios de formato que desde la oficina de la NBA anuncian casi cada año.

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Sistema de votación

Hace tiempo que este es un problema mayor que siempre sale cuando hablamos del All Star. ¿Quién debería ir al partido de las estrellas? ¿Los mejores? ¿Los que la gente quiere ver? Este año la NBA anunció que el voto popular reducía su peso al 50% del voto total y que tanto periodistas como jugadores completarían el 50% restante en el proceso de selección de participantes del All Star Game (ASG por sus siglas en inglés). Este asunto, siempre tan delicado pero en boca de todos últimamente por el caso Pachulia, ha centrado el interés de la NBA por velar por la salud del evento. Hay jugadores que son considerados de la élite de la liga pero sin embargo no aportan el show que un ASG requiere, mientras que hay otros que directamente nacieron para jugar este partido.

Sí, te miro a ti, Joel Embiid. El pivot de los Sixers se quedó a las puertas de acudir a la cita de este año (aunque finalmente estará en New Orleans, participando en el concurso de habilidades) aunque todo el mundo parecía que le quería ahí. Que no se preocupe la gente, será un fijo de los próximos 10-15 años.

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Con el boom de las redes sociales el sistema de votación se volvió más impredecible. Bastaba con que una celebtrity mostrara su apoyo a un jugador en su cuenta de Twitter para que ese jugador pegara un salto increíble en las votaciones. Es el caso de Zaza Pachulia, donde el apoyo público del cantante Wyclef Jean y la estrella de Vine Haynes Grie, sumado al gen troll que reside en muchos aficionados a la NBA, casi le llevan al fin de semana de las estrellas dos años consecutivos.

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Concursos en declive

Los concursos han perdido su atractivo. Ya sea por los cambios de formato o por las negativas de muchas estrellas a acudir, hace tiempo que los concursos no brillan como deberían. Los viejos aficionados (y también los nuevos que disfruten navegando en Youtube) recordarán los certámenes entre Jordan y ‘Nique, por ejemplo. Desde que empezó el siglo XXI pocos concursos ha habido que despierten la mitad de expectación que esos. La NBA intentó cambiar el formato, haciéndolo por equipos, y aquello fue un auténtico fiasco.

Las grandes estrellas de la liga empezaron a rechazar las invitaciones para participar y hace varios años que son jugadores más secundarios los que vuelan hacia la canasta en el concurso de mates. Solo la llegada de LaVine y Gordon en los últimos años parece haber devuelto el brillo a un concurso emblemático.

2/16/08 8:34:49 PM -- New Orleans, LA, U.S.A -- The NBA shows off during the annual skills, three point and dunk competition, part of the NBA All- Star weekend. Dwight Howard, with Superman outfit, wins the Dunk contest. Photo by Robert Deutsch, USA TODAY staff ORG XMIT: RD 33517 NBA Allstar 2/16/2008 [Via MerlinFTP Drop] ORG XMIT: Q2P-0802170115301597 (Via MerlinFTP Drop)

No es el único problema de los concursos y es que el de triples y habilidades también ha sufrido cambios. Este último ha visto como la NBA lo ha convertido en un circo donde hombres grandes y pequeños, enfrentados por conferencias, pelean por ver quién tiene mejor manejo de balón durante escasos minutos. A lo mejor soy yo, que de pequeño lo veía más emocionante y ahora me quejo por todo.

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Rookies vs. Sophomores

En realidad este es el único punto del ASW que se salva. Cambiaron el formato (que funcionaba, por cierto), pero al menos no se lo cargaron. Ahora el partido de jugadores de primer y segundo año enfrente a un combinado de estadounidenses contra jugadores del resto del mundo.

Lo bueno de este encuentro es que, al enfrentar jugadores jóvenes en un escaparate tan grande, siempre habrá competitividad. Nada más que añadir al respecto.

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All Star Game

El plato fuerte, el partido de la noche del domingo; no sé ni por dónde empezar. Hemos hablado del sistema de votación así que intentaré no repetir mucho los problemas que esto conlleva incluso antes del salto inicial. Prefiero centrarme en la competitividad o, más bien, en la ausencia de la misma. Llevamos varios años batiendo el récord de anotación, de triples intentados, anotados y a este ritmo, en breves también se superará el récord de tiros desde el medio campo. Basta ya de partidos descafeinados. La gente quiere ver estrellas, pero las quiere ver jugando a ganar. Queremos ver cómo LeBron y Durant intentan demostrar que su conferencia es la mejor. El duelo de bases entre Curry e Irving, como reedición de las últimas finales. Claro que debe haber espectáculo, pero eso no significa que los jugadores deban olvidarse la defensa en casa.

Los aficionados quieren ver magia pero que vaya de la mano de la emoción. El ASG de 1992 fue el All Star de Magic Johnson. Se había retirado al inicio de esa temporada al ser diagnosticado con VIH pero su nombre ya estaba incluido en las votaciones de ese año. Los fans le votaron y Magic, sin haber jugado ese año, acudió a la cita para convertirse en MVP y ganar el partido con unos triples inverosímiles.

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El All Star Weekend es muchas cosas pero sobre todo es de los aficionados. Es ese fin de semana del año donde la liga y los jugadores devuelven a los fans su apoyo y cariño. No es un corral donde se miden los gallitos de la NBA, ni un escenario en el que la derrota debiera suponer ningún ridículo. El fin de semana de las estrellas es el momento para gustarse e ir a ganar; es el momento de asombrar.

El All Star es el fin de semana de emocionar ¿Recuperaremos su esencia? 

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