¿Quién ganará la NBA? Una revisión de los Power Rankings de pretemporada

[vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542083443602{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Al mes de iniciarse la temporada NBA 2018-2019, las previsiones de candidatos al anillo han empezado a tomar forma más allá de la lectura de plantillas de la pretemporada y las sensaciones transmitidas por cada equipo durante la misma. Ha habido pocas sorpresas, aunque dos de los principales aspirantes al título, los Boston Celtics y los Houston Rockets, han empezado con peor pie que el resto de teóricos favoritos. ¿Quién ganará la NBA en 2019? Estas son nuestras primeras impresiones.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73951″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_custom_heading text_size=»fontsize-160206″ text_space=»fontspace-210350″ text_font=»font-156269″ text_weight=»300″ text_transform=»uppercase»]

1. Golden State Warriors

[/vc_custom_heading][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542083536319{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Los campeones, que año tras año añaden potencial a sus filas, vuelven a ser los indiscutibles favoritos al anillo. Primero porque son los vigentes bicampeones y, pasado un mes de competición, porque ya lideran como siempre la conferencia Oeste con 11 victorias y 2 derrotas, números a los que nos han acostumbrado en el último lustro. La incorporación de DeMarcus Cousins, todavía inactivo por lesión, es la guinda del pastel que sitúa a los de la bahía muy por encima del resto, también entre las casas de apuestas.

Un buen ejemplo es esta página, que contiene datos actualizados conforme van pasando las fechas y los sucesos en la NBA. Los Warriors son holgadamente los favoritos al título con una probabilidad de -160, seguidos ya de lejos por los Toronto Raptors, a quienes las probabilidades sitúan en un +880 por el momento tras superar durante los primeros compases de la temporada a otros equipos que partían por delante en la lista de contendientes durante la pretemporada. Ah, y no hay que olvidar que tanto Stephen Curry, Kevin Durant y Klay Thompson (récord de triples NBA, con 14) han empezado el curso como un tiro. Si son una constante, nadie les desbancará en el Oeste, y menos viendo como están por ahora los Houston Rockets.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73953″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_custom_heading text_size=»fontsize-160206″ text_space=»fontspace-210350″ text_font=»font-156269″ text_weight=»300″ text_transform=»uppercase»]

2. Toronto Raptors

[/vc_custom_heading][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542082662959{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Los canadieneses van como un tiro y tienen el mejor récord de toda la liga (12-2). El acople de Kawhi Leonard, ya convencido de que mientras reflexiona sobre su futuro en la agencia libre del próximo verano, quedarse en los Raptors le puede acercar más que cualquier otra opción a su segundo anillo de campeón. Tercer mejor ataque de la liga y novena mejor defensa, parece que las piezas encajan mejor que nunca. A pesar de la importancia de Kawhi y la incorporación del experimentado Danny Green, quizás es la irrupción de Pascal Siakam como ala-pívot titular (13.4 puntos, 6.7 rebotes y 2.1 asistencias en 27.9 minutos por partido) la que está generando más revuelo en Toronto.

Esta aparición del jugador de tercer año ha permitido consolidar a Serge Ibaka como cinco titular, mientras que Jonas Valanciunas, bajo las órdenes del nuevo entrenador principal Nick Nurse (asistente ofensivo del equipo desde 2013), acumula números para ser candidato a sexto hombre del año en su nuevo rol desde el banquillo. De momento, en Toronto pueden estar bien contentos. Mirando el talento y los resultados, los Raptors están ahora a la cabeza del resto de aspirantes al anillo, y las matemáticas ya apoyan su candidatura por encima de los Celtics.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73955″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_custom_heading text_size=»fontsize-160206″ text_space=»fontspace-210350″ text_font=»font-156269″ text_weight=»300″ text_transform=»uppercase»]

3. Boston Celtics

[/vc_custom_heading][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542082964221{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Empezaron el curso a la cabeza de los demás aspirantes, pero su inicio ha sido más flojo de lo esperado (7-6). Eso sí, su base es una férrea defensa, la cuarta mejor de la liga por el momento. Su problema, que a pesar de contar con portentos ofensivos como Kyrie Irving y Gordon Hayward, siguen siendo de los peores equipos arriba (24 de 30). La mayoría de sus encuentros se han resuelto por un margen escueto, y a pesar de haber derrotado a los Milwaukee Bucks y los Philadelphia 76ers, han caído frente al resto de aspirantes a los que se han enfrentado: Utah, Denver, Indiana y Toronto.

“Estamos lejos de donde queremos estar, y lejos de ser realmente muy buenos”, declaró Brad Stevens recientemente sobre su equipo. Hayward e Irving van tanteando su juego poco a poco tras volver de una larga ausencia el primero y una doble intervención quirúrgica en verano el segundo. Marcus Smart metió cizaña y declaró que sus compañeros y él deberían empezar a apretar el culo y dar el 100% en todos los partidos. El mantra más repetido de momento en Boston es que “la temporada es muy larga, tío”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73957″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_custom_heading text_size=»fontsize-160206″ text_space=»fontspace-210350″ text_font=»font-156269″ text_weight=»300″ text_transform=»uppercase»]

4. Houston Rockets

[/vc_custom_heading][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542082852115{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]¡Houston, Houston, tenemos un problema! El inicio de los Rockets ha sido el más decepcionante entre los grandes candidatos al anillo, y el único equipo capaz de poner en duda el reinado de los Warriors en el Oeste. El año pasado, la lesión de Chris Paul (precisamente muy flojo en este comienzo de año) en las Finales de Conferencia cambió el designio de una eliminatoria en la que Houston había puesto contra las cuerdas a los campeones, forzados a jugárselo a todo o nada en el séptimo partido.

De momento, un récord negativo de 5-7 y una duodécima posición el Oeste son una mala señal del reforzado proyecto de los tejanos, que este verano añadieron a Carmelo Anthony –del que ahora se discute su salida del equipo– para generar su versión del Big Three con Paul, el MVP James Harden y el alero proveniente de una decepcionante campaña con Oklahoma City Thunder. Las lesiones de Eric Gordon y Nene Hilario han afectado a la plantilla, también las salidas de Luc Mbah a Moute y Trevor Ariza. Los Rockets parecen padecer a estas alturas falta de profundidad, un problema que podría repetirse bien entrada la temporada y cuando cada detalle importa. En vez de sumar, quizás Houston es de los contendientes que ha perdido mayor potencial.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73958″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_custom_heading text_size=»fontsize-160206″ text_space=»fontspace-210350″ text_font=»font-156269″ text_weight=»300″ text_transform=»uppercase»]

5. Milwaukee Bucks

[/vc_custom_heading][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542082929248{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Los Bucks tienen quizás el mayor potencial entre los candidatos al anillo en 2019. Es decir, son el equipo que más puede crecer, sobre todo de la mano de un Giannis Antetokounmpo que ha empezado el curso en plan MVP (25.7 puntos, 13.4 rebotes, 5.5 asistencias por partido) y de un núcleo joven que está confirmando lo que se veía sobre el papel en la pretemporada.

Hace un par de días, derrotaron con solvencia a los Warriors (con lesión de Curry) por 134-111 bajo la anotación de un Eric Bledsoe enchufadísimo en este inicio de temporada y un solvente Khris Middleton. Lo más interesante del inicio de los Bucks es que parecen confirmar que están listos para ir un paso más allá en sus aspiraciones, con un plantel consolidado como demuestran las participaciones de su base titular, Malcom Brogdon, que está clavando sus números del curso sophmore y explica la estabilidad encontrada por los hombres de Mike Budenholzer. De momento, fueron el primer equipo capaz de derrotar a los Toronto Raptors –que no contaron con Kawhi, pero Milwaukee no contó tampoco con Giannis–. Una declaración de potencial y perspectivas encontradas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73959″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_custom_heading text_size=»fontsize-160206″ text_space=»fontspace-210350″ text_font=»font-156269″ text_weight=»300″ text_transform=»uppercase»]

Otros candidatos

[/vc_custom_heading][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1542136443708{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Aunque las casa de apuestas todavía ponen a Los Angeles Lakers de LeBron James por encima de muchos otros equipos más curtidos y rodados, se antoja difícil, y más tras comprobar su comienzo accidentado, que los angelinos puedan transformar las matemáticas de las probabilidades en certezas. Por delante, en el Oeste, hay otros aspirantes con razones de mayor peso para llegar lejos en los Playoffs. Los Utah Jazz de Ricky Rubio son uno de los grandes elementos disruptivos de la conferencia, y si las lesiones les respetan (algo que no ocurrió antaño), pueden ser los grandes animadores de la fase final en el Oeste. Mantienen núcleo y ven como su joven estrella, Donovan Mitchell, encara su segunda temporada con todos los galones de líder.

Otros que debemos mencionar en el Oeste son los Oklahoma City Thunder, que se desvincularon de Carmelo Anthony y, según la mayoría de expertos, eso significaría un paso adelante para ellos. Ataques más ordenados, con Paul George y Russell Westbrook a la cabeza. El dúo podría llegar más lejos que el trío de antaño, o eso dicen los números a pesar de que la cohesión del equipo sigue bajo un intenso curro: Dennis Schröder y Westbrook todavía no conectan en pista (-12 de eficiencia juntos en pista), por poner un ejemplo.

Y no, no estamos locos ni nos olvidamos de los Philadelphia 76ers, que acaban de añadir a Jimmy Butler a su largo proceso rumbo al campeonato, un subidón de clase que han pagado también con algo de fuego exterior: Dario Saric y Robert Covington, titulares en su campaña de 52 victorias del curso pasado, son ahora activos de los Wolves. Los Sixers están a la altura de los Bucks en cuanto a potencial, y podrían perfectamente haber entrado en nuestro Top 5 de candidatos al anillo. Están allí, a la altura, aunque con el movimiento de varias piezas y la adición de Butler, un terremoto emocional en Minnesota, proporcionan nuevos elementos de incógnita. Su inicio de campaña, un 8-6, no es malo ni es bueno. Todavía hay que convertir las expectativas en hechos, algo que ya han logrado sus grandes rivales en el Este. Incluso los Indiana Pacers, a quién nadie sitúa en esta conversación, están de momento por encima.

En todo caso, candidatos puede haberlos muchos, pero lo de los Warriors no tiene nombre. Un equipo que ganó 73 partidos y luego fichó a Kevin Durant, un equipo que ganó dos títulos consecutivos y ahora ha añadido a una bestia de la pintura como DeMarcus Cousins. Rascarles un par de encuentros en los Playoffs ya será toda una gesta. Las migas, o el consuelo, parece encontrarse en una competida y entretenida conferencia Este: ¿Quién sustituirá al Rey y los Cavaliers, únicos antagonistas hasta antaño de la dinastía de Curry y compañía?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»color-vyce» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fguillealvarez41||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Sigue al autor en Twitter[/vc_button][/vc_column][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»accent» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fnbaesp||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Siguenos en nuestras redes[/vc_button][/vc_column][/vc_row]

Kyrie Irving, para ganar hay que arriesgar

El 4 de diciembre de 2010 a Kyrie Irving le crujió el dedo gordo de su pie derecho en Butler. A pesar de haber anotado 17 puntos en la segunda mitad de la contienda, el point guard de la Universidad de Duke salió del parqué a pata coja; la cara le gemía.

Unos días después, Krzyzewski no apagaba las alarmas: “Es una lesión muy seria. Está siendo examinado por especialistas de diferentes partes del país.”. La preocupación de Coach K era comprensible, pues si bien era sólo un freshman –estudiante de primer curso universitario–, a sus dieciocho años Irving era ya la mayor promesa del baloncesto no profesional en EEUU.

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Con estas, el maldito percance salpicaba también al Draft de junio, y por ende a determinadas franquicias de la NBA poco dadas al riesgo —o, de hecho, muy aficionadas a arriesgar sin acertar.

De repente, la que parecía ser una apuesta de beneficios seguros, se había convertido en un riesgo. Que la recuperación de ese dedo quedase en parcial, o que ésta modificase la pisada de Irving, podía significar una violenta alteración de su baloncesto. Y sin embargo, los Cleveland Cavaliers invirtieron todas sus esperanzas en el muchacho. Atravesado ya el árido Año I después de LeBron, la entidad de Ohio tuvo la fortuna de encontrarse con el primer pick del Draft, y eso le obligaba a concentrar su futuro en una decisión.

Contraídos ya vínculos con Irving, las cosas no empezaron bien para ellos. La recuperación se dilató mucho más de lo esperado, y de hecho Kyrie no debutaría hasta el 17 de diciembre de 2011. Es decir, 378 días después de su lesión. Fue un estreno tardío, pero aquella noche en Detroit los Cavs ya empezaron a sospechar que habían acertado. Sus dotes para driblar o atacar la canasta estaban intactas.

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Irving creció veloz como el pelo, y en sólo unos meses ya agarraba el balón cuando ardía. Años después su condición de primer espada se desvaneció, y no por cualquier razón. LeBron James había vuelto a su tierra a decirle a esas gentes que habían quemado su camiseta en 2010 que se comprasen otra, que había que vestirla en las Finales.

La deidad contemporánea de la Costa Este no necesitó ningún tipo de transición, y en junio de 2015 tenía a los Cavs ante el compromiso. James estuvo titánico como de costumbre, pero el sabido quinteto de ‘los bajitos’ que Steve Kerr dispuso para atacar las debilidades de su rival acabó por darle el campeonato a Golden State. Aunque se apostillaba un asterisco, y decía que si el menisco no hubiese privado a Irving de cinco de los seis encuentros la serie podría haber sido bien distinta. Era sólo una conjetura, pero en junio de 2016 el point guard de Cleveland lo ha corroborado.

Sospechábamos que el techo de Irving era muy alto, pero en estas Finales lo ha roto. Jamás habían imaginado ni mentores ni admiradores que Kyrie pudiese aglutinar semejante volumen de anotación. Su abanico de finalizaciones siempre ha sido muy amplio, pero haya sido capaz de exhibirlo con esta frecuencia escapa a los pronósticos de los más optimistas. Kyrie se mueve entre el tráfico como un escualo en una ría. Esquiva a su marca y ataca el aro atrayendo a una segunda. Normalmente ese segundo defensor siempre es más alto y más fuerte que él, pero el ‘2’ de los Cavs se las apaña para encestar.

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En estos siete partidos se han sucedido los and ones, los rectificados, e incluso fade aways repentinos que muchos no esperábamos. En repetidas declaraciones durante la contienda, Irving ha hecho mucho hincapié en el concepto de “el espacio”, ése que le han brindado los aclarados de Lue o los bloqueos de su compañero escoba, Tristan Thompson. Su velocidad de ejecución hacía el resto.

No debiera pasar desapercibido su acierto desde la línea de tres. Hasta 15 puñales clavó desde el perímetro en las Finales, incluido el que anota a marcador igualado en el último minuto del Game 7, el que su entrenador ya ha bautizado como “uno de los tiros más grandes de la historia de la NBA.”. Quien acapara todos las miradas tampoco duda en señalar la providencial actuación de su compañero. “Ellos han tratado de hacerlo postear varias veces con gente como Harrison Barnes, y él encestaba igual.”, dice James, que en estas Finales sí ha encontrado al par que en Florida era Wade. Uno que le descargue de la responsabilidad ofensiva en los cuartos calientes.

A fin de cuentas, dicen que para ganar hay que arriesgar. Y aunque ello no sea axioma, los Cavaliers arriesgaron y ganaron seleccionando a Kyrie Irving.

LeBron James, el hombre al que tanto odié

Han pasado ya más de 72 horas desde que la ciudad de Cleveland celebró su primer gran título tras más de 50 años de sequía y me sigue durando esa sensación extraña de haber tenido que rendirme a los pies del hombre al que tanto odié.

Durante la última década siempre me he considerado un hater en el sentido más básico de la palabra: he odiado a LeBron James, a su prepotencia, su arrogancia, al hombre que dejó su ciudad para irse a ganar un anillo, al que solo-era-físico, al que, en definitiva, representaba todo lo opuesto a lo que yo entendía como baloncesto. Y anoche, tras culminar una de las hazañas individuales y grupales más históricas de la NBA, me rendí ante él, ante el Rey.

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El trofeo Larry O’Brien conocerá el estado de Ohio por primera vez en su historia y lo hará gracias al hombre que prometió llevarlo a casa. Se fue a Miami para aprender lo que significaba ser campeón, ser el mejor del mundo, y volvió con una consigna: traer un anillo a Cleveland. Le han bastado dos años y sus terceras finales con los Cavaliers para cumplir su promesa —y cumplir una promesa a veces no es tan fácil.

Anoche, en el Oracle Arena de Oakland, LeBron James cayó al suelo en cuanto escuchó la bocina que anunciaba el final de uno de los Game 7 más emocionantes y disputados de las últimas décadas. Al contrario que el año pasado, cuando él y sus Cavs sucumbieron ante el mismo rival, esta vez James no estaba solo. Se abrazó con Irving, con Richard Jefferson e incluso lloró en los brazos de Kevin Love, esa pieza de su tablero que nunca consiguió hacer cuajar tal y como le hubiera gustado.

Sobre todo, lloró sobre la pista, la misma que le eleva un poco más en el Olimpo del baloncesto cada vez que la pisa. Liberó en un momento toda la emoción que había acumulado durante unas finales a 7 partidos en las que se erigió, con el permiso de Kyrie Irving, dueño y señor de los Cleveland Cavaliers.

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LeBron James se marcha de las Finales NBA 2016 como líder de todos los apartados estadísticos: máximo anotador, reboteador, asistente, ladrón y taponador de ambos equipos. Pero su impacto va mucho más allá de los números. Tras los primeros cuatro encuentros se vio 3-1 abajo y sabiendo que ningún equipo en toda la historia había remontado un marcador así en unas finales. Entonces se puso el mono de trabajo y recordó que a él lo que siempre le ha gustado es romper los libros de historia y reescribirlos con su propia mano.

Encadenó dos partidos de más de 40 puntos consecutivos y un séptimo encuentro en el que hizo el primer triple-doble de un Game 7 en más de 25 años. Un séptimo encuentro en el que hubo hasta 20 cambios de ventaja en el marcador y que se decidió con una sucesión de acciones que marcaron el devenir del partido: un tapón de LeBron a Iguodala, una defensa de Love a Curry y un triple de Irving en la cara del actual MVP. Todo ello, para dar a Cleveland su primer anillo de campeón de la NBA.

La historia hace tiempo que le guarda un sitio a LeBron, pero tras lo conseguido en estas finales James cambió los datos de la reserva y firmó con tinta dorada. Hizo que todos, los que le odian y los que le quieren, los fans y los haters, se pararan por un momento a admirar la grandeza de sus logros. “Volví para darle un título a esta ciudad. Di todo lo que tenía, di mi corazón, mi sudor, mi sangre y mis lagrimas. Esto es vuestro, Cleveland”. Fueron las primeras palabras de un LeBron James para el que este título, después de dos anillos en Miami y cuatro premios MVP, sabía diferente.

Este anillo es distinto para él porque es el que más se le había resistido. Durante todas las finales, sobre todo cuando más negro lo tenían, Cleveland no creyó en imposibles e hizo de la supervivencia su carta de presentación, la única respuesta ante el mejor equipo de la historia de la temporada regular. Un récord, 73 victorias, que de poco sirve cuando no ganas el anillo, y es que el récord de los Warriors, sin anillo, es estéril; pero seguirá quedando para la historia, y más importante, para nuestra memoria.

Pocos anillos estuvieron tan cargados de valor emocional y significado como el que LeBron y los Cavaliers han ganado esta temporada. Durante las finales, James anotó, asistió o creó directamente 392 de los 703 puntos de los Cavaliers (56%, 56 puntos por partido). No hace falta ni decir que supone un récord histórico en finales NBA. Esta temporada, LeBron ha terminado de tirar abajo las puertas del cielo y cuando aún le quedan varios años hasta su retirada, ya pide a gritos su inclusión en el top 5 histórico de la liga.

Una liga que a día de hoy le pertenece y, aunque cueste admitirlo, lleva perteneciéndole casi diez años. Ya no son sus números ni sus récords; no son sus actuaciones ni tampoco sus anillos y premios MVP. Al final, lo que hace que LeBron James sea el mejor jugador del mundo es el momento en el que consigue incluso que se difumine la línea que separa el premio al ‘jugador más valorado’ del ‘mejor jugador’.

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Follow my lead (seguid mi ejemplo), era la consigna pre-partido de LeBron James a los suyos durante cada encuentro de los Playoffs. Pocas veces una frase significó tanto para un equipo, que con su líder vestido de héroe, fue capaz de desafiar a la historia y labrarse un hueco en ella. Cleveland consigue así su primer anillo, pero la hazaña de LeBron James va más allá. El único jugador de la NBA actual capaz de hacer candidato al anillo a cualquier equipo. Ni siquiera Curry, MVP unánime de la temporada regular y uno de los mejores tiradores de la historia, sería capaz de transformar de esa manera a un equipo perdedor, de fraguar de la nada a todo un contender.

Y eso no es hablar mal de Stephen, sino maravillas de James. Termina liderando a los dos equipos de las las Finales en puntos (29,7), rebotes (11,3), asistencias (8,9), robos (2,6) y tapones (2,3) pero no es suficiente para cuantificar su impacto en la historia. Quizás no haya que hacerlo, a lo mejor somos nosotros que nos equivocamos al intentar ponerle números y cifras a todas sus actuaciones. Quizás, y solo quizás, son los propios fans de Cleveland los que mejor puedan describir lo que significa que el Rey haya vuelto a casa y les haya traído el anillo de campeones.

No le comparemos con Kobe, Magic o Jordan. No comparemos a LeBron con nadie, al menos hasta que termine su carrera. Las comparaciones son inútiles mientras una leyenda sigue creciendo. Lo dijo Adam Silver en la entrega del trofeo de campeón: “Volviste a casa para darle un campeonato a tu ciudad. Lo has conseguido”. Solo hay uno capaz de poner en perspectiva lo que James ha conseguido, y ese es el tiempo. El tiempo dirá como de grande hizo LeBron a Cleveland y como de grande se hizo a sí mismo.

Finales NBA: Warriors – Cavaliers, historia o venganza

Las espadas por todo lo alto! No hubo sorpresas, a pesar de que anduvieron cerca, y ya ha llegado el gran día. La madrugada del jueves al viernes dará comienzo el mayor espectáculo que, al menos nosotros, deseamos ver sobre la tierra. Las finales de la NBA han vuelto un año más cargadas de emoción, nervios y, sobre todo, superestrellas.

[Horarios y televisión]

Los Golden State Warriors dejaron atrás a los Chicago Bulls de Jordan, Pippen y compañía para conseguir el mejor récord de temporada regular de la historia de la liga pero eso no te da derecho al anillo por sí solo: el camino ha sido duro, entre las lesiones del MVP Stephen Curry y la forma en la que dos bestias de Oklahoma les han plantado cara, los de Oakland van a llegar a las finales con un poco más de miedo.

Pero el miedo es bueno y sino que se lo cuenten a LeBron James, que hace ya años que cogió todo su miedo y lo convirtió en un arma letal que destroza oponentes y equipos allá por donde va para fortuna de unos Cleveland Cavaliers que pisan fuerte.

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(1) Golden State Warriors vs. Cleveland Cavaliers (1)
 Precedentes en Playoffs: 1-0 para los Warriors en las pasadas finales.
Enfrentamientos en Regular Season: 2-0 para los Warriors.
CLAVES: Cansancio y factor cancha

Las sensaciones ahora mismo son claramente favorables a Cleveland, más allá de los precedentes, que indican lo contrario; llegar a estas finales con todos los efectivos disponibles y mucho más descansados que su rival les supone una oportunidad maravillosa de romper el gafe, ya que el año pasado el físico resultó decisivo. Por supuesto, ni así podemos hablar de superioridad manifiesta por parte de los de Ohio.

Golden State llega también con una inercia exquisita tras remontar un 3-1 en las finales del Oeste, es cierto que la frescura no acompaña pero sus espectaculares números como local a lo largo del curso hacen muy difícil pensar que pueda perder más de un asalto en la bahía… y tienen la ventaja de campo.

Otro aspecto favorable a los actuales campeones será Andre Iguodala, MVP de las Finales de 2015 y primer contratiempo serio para LeBron James en esta postemporada. Dudo mucho que un séptimo partido en Oakland vaya a decantarse del lado visitante, de modo que si los Cavs pretenden ganar deben espabilar y romper el factor cancha lo antes posible.

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Los playoffs de la franquicia de Ohio han sido (casi) un paseo. Ningún equipo consiguió sacarle una sola victoria hasta que los Raptors llegaron para plantarles cara en las finales de la Conferencia Este. E incluso así, la sensación de superioridad de James, Love e Irving sobre el resto de quintetos a los que se han enfrentado es abrumadora. Si no funciona uno, es el otro quien se echa el equipo a la espalda.

Hasta ahora, esa era una de las ventajas también para los Warriors, pero ante los Thunder la segunda unidad se mostró más débil que nunca. Steve Kerr deberá trabajar bien en recuperar a los secundarios, que pese a su papel reducido son vitales para, con apenas dos o tres destellos por encuentro, dar aliento a Curry y Thompson.

Comparado con el precedente del año pasado, los Cavs tienen incluso balas extras en la recámara: si resulta que el ‘Big Three’ tiene un mal día, aparece por ejemplo un Channing Frye pletórico para ser el máximo anotador en unos Cavaliers que aspiran a todo. Por primera vez en toda la temporada algunas casas de apuestas dan a la franquicia de Cleveland como favorita a ganar el anillo, y seguro que muchos aficionados creerán lo mismo tras ver el arduo camino de los teóricos favoritos en el Oeste.

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Un hecho curioso es el nuevo estilo de los Cavs, que han sabido jugar mucho en el perímetro para quemar a sus rivales. En cierta manera, podríamos decir que han encontrado un estilo que les acerca mucho más a los Warriors. El año pasado fueron a endurecer el juego y utilizar el físico —y confiar en LeBron, por supuesto— para lograr sus dos triunfos en las finales. Esta año, no está claro que vayan a ir por el mismo camino, y más cuando antaño no les dio resultado.

Cualquier cosa puede pasar en unas finales y cualquiera puede ganar. El MVP frente al mejor jugador de la última década. El mejor equipo de temporada regular de la historia frente a uno que ha estado cerca de batir todas las marcas de la historia de los playoffs. LeBron, con sus sextas finales consecutivas, no se esconderá y volverá a intentar su asalto al trono pero este año, el Rey no estará solo.

Y en los Warriors tampoco lo estará Steph. Klay Thompson y Draymond Green —quizás el factor X tras la polémica y el bajón de rendimiento ante los Thunder— han despertado a tiempo para conseguir que Oklahoma no les mandara de vacaciones antes de lo previsto y están listos para pelear.

Las cartas están sobre la mesa, los jugadores calentando en la banda y los aros listos para ver entrar los balones. Y nosotros, nosotros estamos listos para volver a disfrutar del espectáculo de las finales NBA.

Los pronósticos del equipo NBAesp:

 Raúl Velasco: 2-4 / Pedro Molina: 3-4 / Martín Santana: 4-3 / Marc del Río: 4-2 / Guille Álvarez: 4-3

Previa Playoffs 2016: Conferencia Oeste

Vuelven los Playoffs de la NBA, uno de los mayores espectáculos del baloncesto y del mundo. En la Conferencia Oeste partimos con dos claros favoritos, por no decir uno. Los Golden State Warriors llegan tras lograr los mejores registros de la historia de la temporada regular (73) y todo apunta a que solo los San Antonio Spurs podrían plantearles problemas para repetir Finales. En Playoffs nunca se sabe, así que veremos que sorpresas nos depara la primera ronda.

Previa-Conferencia-Oeste-NBA

Warriors-Rockets-Oeste-1-ronda

(1) Golden State Warriors vs. Houston Rockets (8)
 Precedentes en Playoffs: 1-0 para los Warriors.
Enfrentamientos en Regular Season: 3-0, con dos victorias a domicilio de GSW
CLAVES: Carga de minutos y Dwight Howard.

Pensar que los Warriors no aspiran a TODO es sinónimo a vivir en una realidad paralela. La temporada del mejor equipo de la historia, al menos según los números, frente a una temporada que casi termina en tragedia, sin la clasificación para Playoffs. Los Rockets son James Harden y… ¿quien más? Hace tiempo que Dwight Howard no es la fuerza dominante que era antes y poco podrán hacer ante el «quinteto de la muerte» de los Warriors. Los de la bahía han cuajado un año casi perfecto y se preparan, pese a la carga de minutos, para hacerse con el anillo de campeones por segundo año consecutivo. Habrá que ver cuanto pesan las piernas de los de Oakland tras un año en el que han querido batir todos los récords.

Pronóstico: 4-0 Golden State

Spurs-Grizzlies-Oeste-1-ronda

(2) San Antonio Spurs vs. Memphis Grizzlies (7)
 Precedentes en Playoffs: 2-1 a favor de los Spurs
Enfrentamientos en Regular Season: 4-0 para San Antonio
CLAVES: Profundidad de plantilla y muchas bajas.

En otra circunstancias esta seria una brillante eliminatoria de Playoffs (cabe recordar que en la misma ronda los Grizzlies se cargaron a los Spurs contra todo pronóstico. Las bajas en Memphis han convertido el duelo de primera ronda en una serie de partidos bastante predecible. Sin Marc Gasol ni Mike Conley, a los Grizzlies solo les queda Zach Randolph para liderar a un equipo bautizado como los ‘Jail Grizz’, ya que en la alineación acostumbran a coincidir tipos com Matt Barnes, Lance Stephenson, Tony Allen y Chris Andersen. Por otro lado, los Spurs tienen quizás la plantilla más profunda de los últimos años y han hecho una temporada brillante (si no estuvieran los Warriors se estaría hablando de las mil y una maravillas del eterno bloque de Popovich). Con San Antonio en perfecto estado y con los Grizzlies rotos, ya sería mucho que Memphis les consiguiera robar un partido.

Pronóstico: 4-0 San Antonio

Thunder-Mavericks-Oeste-1-ronda

(3) Oklahoma City Thunder vs. Dallas Mavericks (6)
 Precedentes en Playoffs: 1-1 tras la etapa como Sonics
Enfrentamientos en Regular Season: 4-0 para los Thunder
CLAVES: El dúo KD-RW y la experiencia

Los Oklahoma City Thunder quiere aprovechar el tiempo perdido e irán a por todas tras perderse los Playoffs la temporada pasada. Los Dallas Mavericks empezaron el año atacando muy bien y lo acabaron defendiendo genial para clasificarse para la postemporada sobre la bocina. Los 37 tacos de Dirk Nowitzki se empiezan a notar tras 82 partidos, pero Rick Carlisle es un maestro en la gestión desde el banquillo y quizás puedan rascar algo ante unos Thunder que a veces son maestros en liarla en los minutos finales. Sin duda, la motivación del dúo estelar Durant-Westbrook será el principal motor de unos Thunder que han quedado apartados del foco mediático tras las temporadas de récord de los Warriors y los Spurs. Con algunas bajas sensibles, los Mavs lo tienen complicado para dar la campanada, aunque la serie será competida y entretenida.

Pronóstico: 4-1 Oklahoma

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(4) Los Angeles Clippers vs. Portland Trail Blazers (5)
 Precedentes en Playoffs: enfrentamiento inédito
Enfrentamientos en Regular Season: 3-1 para los Clippers
CLAVES: Lucha en la pintura y ritmo anotador

La (re)adaptación de Blake Griffin a un grupo que no le ha echado demasiado de menos durante su larga ausencia será clave en esta serie. Los de Oregon no tienen nada que perder y mostrarán un juego eléctrico y sin miedo, como en toda la temporada regular. Pocos apostaban por los Blazers en los Playoffs este año, pero se han encargado de cerrar muchas bocas. Por parte de los angelinos, el núcleo duro sigue siendo el mismo, Chris Paul se mantiene como el mejor base puro de la NBA y talento no les falta. En la pintura es dónde más daño pueden hacer los Clippers y seguro que Doc Rivers apostará por buscar ventajas en la zona para jugadores como DeAndre o Griffin. A priori deberían pasar los Clippers, pero los Blazers están más que preparados para dar alguna que otra sorpresa.

Pronóstico: 4-2 Los Angeles

Los Oscars de la NBA en 2016

Aprovechamos la celebración de los Oscars 2016 para premiar lo mejor de la NBA durante lo que va de temporada 2015-2016 (más algún guiño al curso pasado). Como todos podéis imaginar, los Golden State Warriors son los dominadores de estos premios de la factoría NBAesp, pero hay alguna que otra sorpresa. Además, recomendamos esta pieza de Fran Blinebury para NBA.com sobre las películas nominadas este año y sus similitudes con los acontecimientos en la mejor liga de baloncesto del mundo.

Mejor película: Golden State Warriors (en fase de producción)

Inexplicable, de ciencia ficción. Así son el juego y las cifras de los Golden State Warriors, que avanzan desde el pasado curso con una firme convicción y atropellan a cualquier rival sobre la cancha, al más puro estilo Mad Max. A los Cavaliers y a los Spurs les han caído dos tundas de libro en jornadas consecutivas. Tras el magnífico anillo en 2015, el equipo ha sabido poner una marcha más y lucha, con muchas opciones de llevárselo, por el primer Oscar a una película todavía en fase de producción. En 24 jornadas sabremos si, efectivamente, estos Warriors son capaces de superar a los Chicago Bulls de Michael Jordan en la temporada 1995-1996. De momento su récord es de 53 victorias y 5 derrotas, un ritmo infernal y devastador para el resto.

Mejor director: Luke Walton (récord oficial 0-0)

Todo el mundo recuerda al hijo de Bill… como actor secundario y toallero de Los Angeles Lakers entre otros equipos. El chaval ha crecido y ha llegado muy lejos. Bajo su dirección y en ausencia de un Steve Kerr aquejado de problemas de espalda, Luke se situó al mando de los Warriors durante su magnífico arranque de la temporada 2015-2016. Oficialmente, la NBA no otorga el 39-4 del equipo a Walton, que tras ceder de nuevo el banquillo a su jefe debería estar situado en la cima de la clasificación de entrenadores de la liga. Su porcentaje de 90,6% triunfos sería el mejor de la historia por delante del 85,7% de Steve Kerr (poca broma con su jefe…) y el 70,4% de una leyenda como Phil Jackson, que le entrenó en los Lakers. Tiene mérito lograr que un equipo, sin su entrenador, luche para superarse a sí mismo.

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Mejor actor: Stephen Curry

Las malas traducciones nos fastidian la comparación, porque Stephen Curry sencillamente no viene de este planeta. ‘The Martian’ (aquí Marte pero en traducción literal ‘El marciano’) está consiguiendo algo único, cambiar las normas gracias a su tremendo rango de actuación, como demostró recientemente con su tiro ganador para batir a los Thunder desde los 12 metros.

El mérito del MVP reinante es, además, convertir en imperdible cualquier guión. Nadie sabe de antemano si hoy será su mejor noche, y cuando eso es así, la siguiente podría ser incluso mejor. Un actor único capaz de emocionar con cada quiebro, finta o tiro de su repertorio, noche tras noche. Los expertos se preguntan de dónde ha salido, pero en 2009 hubo seis equipos que le dejaron escapar en el Draft de la NBA. El tipo rompe récords como quién rompe nueces. Y parece que no tiene límites…

Mejor actriz: Becky Hammon

Pionera de las mujeres en la estratosfera NBA, Hammon siguió sumando hitos entre el verano de 2015 ey el invierno de 2016. En la Liga de verano se encargó de dirigir a los San Antonio Spurs y hace pocas semanas fue la primera entrenadora en sentarse en el banquillo de un All Star Game junto a su jefe, Gregg Popovich. Hammon, que fue elegida entre las 15 mejores jugadoras de la historia de la WNBA, superó las visiones machistas de parte de la afición y algunos colegas y es ahora una pieza más del engranaje de unos Spurs que siguen siendo la mejor alternativa a los Warriors del mejor actor del curso.

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Mejor actriz de reparto: Riley Curry

Lo dejaremos en pocas palabras. Tener al padre del momento en las Finales de la NBA 2015 y ser capaz de superarle en viralidad sólo está al alcance de niños y gatos, los verdaderos reyes de internet. Fue, en este caso, la hija de Don Stephen quién se ganó el corazón de los periodistas e incluso de las personas que ni siguen ni saben de que va esto del baloncesto y la NBA.

Mejor actor de reparto: Draymond Green

Elección complicada, pero el rumbo de los Warriors, los grandes ganadores de la gala, es imparable. Draymond Green, que sería para muchos otro jugador cualquiera, representa mejor que nadie el mérito que tienen los de la bahía de San Francisco. Su evolución ha sido constante y su lucha diaria por cada balón suelto ejemplifica el esfuerzo necesario para lograr un grupo unido, coral y exitoso al nivel de Golden State. Se lleva el premio por ser capaz de sumar su granito de arena en cualquier rincón de la cancha, lo que se traduce en un sinfín de triples-dobles e, incluso, en algún 5×5. Ojo a los promedios: 13,8 puntos, 9,7 rebotes y 7,4 asistencias por partido. Andre Iguodala, tras sus tremendas Finales en 2015, estuvo cerca.

Mejor película de habla no inglesa: Valencia Basket

Los ‘Warriors del Turia’ atrajeron la atención de medios del nivel de ‘The New York Times’ al encadenar 28 triunfos consecutivos para empezar la temporada, igualando así la racha de sus correligionarios NBA. Es verdad que desde entonces se han tambaleado, han caído en la Eurocup y han sido eliminados a la primera de cambio en la Copa del Rey. Más razón para darles un empujón por el trabajo bien hecho. Pedro Martínez ha logrado un grupo coral y altruista que está dando alternativas a la dualidad Madrid-Barça en el baloncesto nacional. Mención de honor, por cierto, para Pablo Laso y su proyecto pentacampeón en la temporada 2014-2015.

Mejor guión original: Gregg Popovich

El entrenador de los San Antonio Spurs sigue al pie del cañón tras más de dos décadas al mando del equipo más laureado del siglo XXI en la NBA. Su filosofía, adaptación y permanencia vuelven a estar de relieve ya que como Rocky Balboa en ‘Creed‘, está siendo capaz de poner su vieja guardia al servicio de las generaciones futuras. Tony, Manu y Timmy han dado un paso atrás para dar prominencia a los nuevos Spurs de Kawhi Leonard y LaMarcus Aldridge. Con un récord de 50 triunfos y 9 derrotas, son los únicos que le aguantan el ritmo a los ganadores de lo que va de temporada.

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Mejor documental: Kobe Bryant

Hablando de veteranos con dos décadas a sus espaldas, nadie más ilustre que Kobe Bryant. El enlace entre la generación Jordan y las actuales estrellas de la NBA (LeBron, Curry, Durant etc.) fue él, que anunció en noviembre que colgará las botas al acabar el curso. Le quedan apenas dos meses a uno de los mejores de la historia, que está recibiendo el calor y reconocimiento de todos los pabellones de la liga. Un merecido adiós que está sacando el lado más humano y tierno de una superestrella contemporánea vista siempre con un toque de egomanía, a lo Amy Winehouse. Por dentro, Kobe es solamente ese niño que se enamoró del baloncesto y ha tenido la suerte de alcanzar la cima de sus sueños. [Lo mejor del All Star 2016]

Mejores efectos especiales: Aaron Gordon

Para espectáculo taquillero lo de la noche del sábado en el All Star de Toronto. La actuación en los mates de Zach LaVine le valió su segundo título consecutivo como mejor matador de la liga, pero lo cierto es que fue Aaron Gordon, ‘sophmore’ de los Orlando Magic, la que consiguió despertar toda la fuerza del concurso de mates y despegar a los fans del sillón a altas horas de la madrugada. Un efecto similar a la nueva entrega de Star Wars, por cierto. Para muchos fue el mejor concurso de la historia, incluso por encima del clásico Michael Jordan vs. Dominique Wilkins de 1988.

Mejor vestuario: Christmas Day

Como detalle final, un premio merecido para los diseñadores de las zamarras de la NBA para el pasado día de Navidad. Tras varias decepciones, las camisetas de los equipos para la cita fueron una delicia y un éxito de ventas para la liga. Todos contentos y algunas obras de arte en forma de equipación deportiva.

¿Se os ocurre algún otro premio? Podéis darnos ideas en nuestra cuenta de twitter @NBAesp