The Gasol Brothers – Outsiders NBA 2×18

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Hermanos y estrellas, deportistas que lideran con su ejemplo. Los hermanos Gasol, Pau y Marc, han impactado en la vida de muchas personas, ciudades y organizaciones gracias a que son muy buenos metiendo la pelota en la canasta, pero por encima de eso, a que siempre se han mantenido fieles a una línea de pensamiento humilde y humana. El fenómeno Gasol Brothers ha llegado a todos los rincones del planeta.

Barcelona, Girona, Memphis, Los Angeles, Chicago, San Antonio y, ahora, Toronto y Milwaukee. No hay ciudad donde Pau y Marc no hayan dejado huella. ¿Cuántos hermanos hay en el deporte de élite que hayan conseguido semejante éxito y encima usen su voz en reivindicaciones sociales?

El inspector de carne que soñó con el Dream Team

Fueron como Johnny Cash en la cárcel de Folsom, como los Allman Brothers en el club Fillmore East. Como Santana en Woodstock. «Si hubiera sido ahora, habría sido uno de esos reality shows.» Larry Bird

Hablamos del Dream Team, el equipo que hizo las delicias de los aficionados al baloncesto y al deporte, ya que fueron ellos los que dieron una dimensión nueva a la naranja y la cesta de Naismith. La historia sería otra, o no tendría los maravillosos nombres de Michael Jordan, Larry Bird, Magic Johnson y compañía inscritos en ella, de no ser por la visión de un inspector de carne de Belgrado.

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Boris Stanković llegó a Estados Unidos en enero de 1974. Se instaló en Billings (Montana), un pueblo tan remoto como su nombre sugiere. Tenía 49 años y quedó prendado enseguida del baloncesto universitario y del pelirrojo Bill Walton. Lo curioso de todo ello es que es difícil saber como este tipo, titulado veterinario y currante de carnicería, llegó a ser el tipo que fraguó la inclusión de profesionales estadounidenses en competiciones internacionales.

Exjugador –ganó tres ligas yugoslavas– y entrenador y directivo ya con 30 años (mientras trabajaba de inspector de carne, claro), destacó tanto en la antigua Yugoslavia que en 1966 recibió la oferta del histórico equipo italiano Oransoda Cantù. La cosa fue bien y ganó el título de liga en el 68. La FIBA vio en él, entonces, una mina de oro. Bingo.

«Parecía otro deporte. Más rápido, pero también muy sólido. Veías a un jugador como Bill Walton durante un minuto y era evidente que estaba a un nivel muy superior que cualquiera en Europa.» Borislav Stanković

Eso pensaba el amigo Boris, de la escuela física y tosca del baloncesto yugoslavo, tras ver fascinado a los chavales universitarios. Tenía buen ojo y, sin quererlo, visión de negocio. La FIBA, por aquel entonces, solo permitía que fueran amateurs quienes disputaran las competiciones internacionales. Y eso incluía los Juegos Olímpicos, claro.

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Ni Stern ni Nike, fue Boris

«La hipocresía, por supuesto, radicaba en que jugadores profesionales de facto jugaban igualmente, ya que los equipos de baloncesto de otros países siempre contaban con los mejores jugadores, aunque a veces constaran oficialmente como «soldados» o «policías»», recuerda Jack McCallum en su libro, ‘Dream Team: la intrahistoria del mejor equipo que ha existido jamás’.

Ni David Stern ni los genios del marketing de la escuela Nike fueron quienes llevaron al Dream Team a Barcelona. Fue el empeño de Boris, nuestro inspector de carne favorito. Él propuso, para mostrar el potencial de la receta, organizar una serie de torneos entre equipos FIBA y NBA. De allí nacieron los míticos Open McDonald’s que jugaron, entre otros, el Real Madrid, el Barcelona y el Joventut de Badalona.

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Stanković persistió varios años con su cantinela: los Estados Unidos debían llevar a los profesionales, y para ello la FIBA necesitaba cambiar sus normas. Tras un fracaso en el congreso de Madrid 1986, el inspector serbio consiguió su objetivo en Múnich, en 1989. Jordan y compañía –si querían ellos y, también, la NBA– podrían viajar a las canchas de Barcelona.

«¿Qué efecto tuvieron los Beatles en la música cuando fueron a Estados Unidos? Fue algo parecido.» Donnie Nelson

Quisieron, y el resto es historia. Ese equipo, esas Olimpiadas, cambiaron el abasto mediático del baloncesto en todo el mundo. Allí nacieron nuestro dormir es de cobardes en España, ese equipo vieron asombrados los hermanos Gasol, Ginóbili, Nowitzki y compañía.

Y lo más curioso es que, Jack McCallum, autor del libro que mejor recuerda el importante papel del inspector de carne en todo el asunto, ni escribió bien su nombre, que no es Boris, sino Borislav Stanković.

Estas historias y muchas más las podréis encontrar en ‘Dream Team’, que publica en España la editorial Contra. También podéis leer nuestro artículo sobre el papel que jugaron las islas Baleares en VICE España.

Imágenes vía Youtube / FIBA Basketball / Euroleague 

Anna Cruz conquista su primer anillo WNBA con las Minnesota Lynx

Finales WNBA - Anna Cruz - Minnesota Lynx

Anna Cruz se convirtió ayer en la tercera española que conquista el baloncesto estadounidense. Tras Pau Gasol y Amaya Valdemoro, la base barcelonesa culminó su segunda aventura americana con el anillo de campeona de la WNBA. Las Minnesota Lynx se llevaron el quinto y definitivo partido de las Finales por 69-52 ante las Indiana Fever, su tercer título en el último lustro que han dominado gracias a la calidad de Maya Moore, a sus 26 años una de las mejores jugadores de la historia, y la aportación de la pívot Sylvia Fowles, que ayer guió a sus compañeras con un doble-doble (20 puntos y 11 rebotes) a la culminación del título.

El título conseguido de las Lynx, el tercero después de haber disputado cuatro Finales en las últimas cinco temporadas, es el primero que pueden celebrar en su propio campo, el Target Center de Mineápolis que se llenó con 18.933 personas para la celebración. «Nunca me había planteado lo que me está pasando. Lo único que he hecho es entrenar toda mi vida. Las cosas han ido sucediendo. He tenido la suerte de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno», contaba Cruz antes de empezar la serie final en El País.

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Fowles se erigió en la gran figura al dominar de nuevo en el juego interior y liderar también la gran defensa que jugaron las nuevas campeonas de la WNBA. La aportación de Fowles, nombrada MVP de las Finales, tuvo mucho más valor al ver como la estrella del equipo, la alero Maya Moore, no tuvo su mejor día de cara al aro. Solo pudo anotar cinco puntos tras fallar 7-8 tiros de campo y 2-3 desde fuera del perímetro.

A pesar de no haber sido el factor ganador del equipo, Moore se convirtió en la primera deportista profesional en Estados Unidos que ha conseguido tres títulos de liga, un premio de Jugadora Más Valiosa (MVP) y otro de Novata del Año, en sus primeras temporadas. Con 26 años, su palmarés ya resulta único. Ninguna jugadora ni jugador en la WNBA, NBA o otras Grandes Ligas lo habían logrado. «Es como tener a Michael Jordan en el equipo. Posee muchísimo talento y una capacidad para anotar exagerada» decía Cruz sobre su compañera.

Junto a Fowles, que también aportó una asistencia, recuperó un balón y puso un tapón, la base Seimone Augustus fue la segunda máxima anotadora al conseguir 16 puntos. La ala-pívot Rebekkah Brunson surgió como el factor sorpresa al conseguir un doble-doble de 10 puntos (4-10, 0-0, 2-2), 14 rebotes, nueve fueron defensivos, dio dos asistencias, recuperó tres balones y puso un tapón.

Renee Montgomery y la española Anna Cruz aportaron nueve y cinco puntos, respectivamente, para ayudar también al triunfo de las Lynx, que se fueron al descanso con la justa ventaja de 27-21. Cruz, que jugó 20 minutos, anotó 2 de 4 tiros de campo, incluido un triple, capturó cuatro rebotes, dio una asistencia y recuperó un balón. [Boxscore]

La veterana alero Tamika Catchings fue la líder del ataque del Fever al aportar un doble-doble de 18 puntos y 11 rebotes, en el mejor partido de las Finales que jugó, pero que no pudo salvar a su equipo ni darles el segundo título de campeonas.

Pau Gasol no ganó el Eurobasket

Que no se me malinterprete, y es que Pau Gasol consiguió algo más difícil. Consiguió que España ganara el Eurobasket 2015. No fueron sus actuaciones, de proporciones épicas y sus esfuerzos, solo al alcance de auténticos colosos de la historia de este deporte. No fue su partido contra Francia, su torneo extraterrestre, ni la forma en la que consigue sorprender a todos año tras año.

Pau Gasol-NBAesp-Eurobakset-2015Porque con Pau Gasol, la épica toma otra forma distinta, una con la que muchas estrellas ni siquiera sueñan: la de inspirar, la de guiar y la de hacer soñar. Porque el chico de Sant Boi, ese jugador espigado que dio el salto hace ya 14 años a una liga que todavía recibía con recelo a los que llegaban desde el viejo continente no sólo hizo soñar a los 6.148.000 espectadores que siguieron la final, sino que consiguió convencer a sus propios compañeros de equipo de que el triunfo era posible. El público de a pie tenía sus dudas y estas se habían instalado también en el vestuario. Pero Pau se encargó de hacerlas pedazos.

Líder, según el diccionario de la Real Academia Española, es aquella persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora. Y mejor no puede definirse el rol de Pau Gasol en este torneo, sino en toda su trayectoria con la selección. Incluso en aquellos partidos en los que su aportación deportiva no fue de esas que nos dejan boquiabiertos, el impacto del pívot va mucho más allá, inspirando y orientando a sus compañeros.

La desconfianza y las dudas dieron alas a esta selección, formada por guerreros que liderados por la figura, ya eterna, de su referente histórico, vieron la posibilidad de un triunfo más, de una alegría más. De un sueño más. Cuando empezó septiembre el objetivo para este grupo de jugadores era el preolímpico y de repente vieron otro oro con el que aumentar su leyenda. Una generación que dejó de ser dorada, para ser de diamante, cristalina, hace ya mucho tiempo.

Una selección que transciende, junto a todos nosotros, con la figura de Pau Gasol como bandera. Una bandera que nunca quiere ondear, a la que no le gusta lucir en lo más alto del poste. Él trabaja en silencio, en la sombra que permite la luz con la que sigue impresionando a los aficionados de uno y del otro lado del océano Atlántico. Rechaza los elogios y se escuda en una humildad casi abrumadora, cediendo todo protagonismo a sus compañeros. Solamente una sonrisa; feliz y orgulloso, por el trabajo bien hecho.

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Pau Gasol, repito, no ganó el Eurobasket 2015. No solo consiguió eso.

El Chacho Rodríguez ha acabado en el quinteto ideal, Nikola Mirotic ha seguido con su tónica ascendente y madurado (¡vaya año le espera en Chicago!) e incluso Víctor Claver ha recuperado la confianza perdida en sí mismo y la del resto de aficionados. Pero no son más que chispazos, pequeños destellos de una calidad que nadie discute, que Pau Gasol ha conseguido ligar para crear una auténtica explosión que ha cegado a medio mundo. Él ha sido el hilo conductor que de esta energía que acaba de coronarse campeona de Europa por tercera vez. Y es que esta exhibición marciana, a sus 35 años, es la actuación más dominante de un jugador FIBA en prácticamente toda la historia. Y en la carrera de Pau, seguro.

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Dejó Los Ángeles con un cartel de decadencia, de acabado y como aportación marginal, decían los más osados. Se redescubrió en Chicago y lo ha vuelto a hacer en Lille, con unos promedios de escándalo y unas sensaciones que van más allá de los números. Es algo intangible, inexplicable. Es lo que nos hace sentir Pau cada vez que pisa la pista, cuando respiramos aliviados, porque Pau sigue aquí; sigue siendo un gigante dentro del campo y un coloso, un hombre del renacimiento, fuera de él.

Y por favor, que este sea el penúltimo baile de esta generación de oro. Dejemos que nos vuelvan a hacer soñar en Río 2016, confiemos en ellos, una última vez.

Fotos: FEB.es

La generación de oro reconquista Europa

La mejor generación del baloncesto español sigue haciendo historia y ayer conquistó su tercer campeonato de Europa tras dominar con autoridad a la magnífica Lituania, a la que venció por un cómodo y contundente 80-63 en la gran final. El título engrosó la leyenda española, que es ahora la selección más laureada  junto a los lituanos -sin contar a las desaparecidas Unión Soviética y Yugoslavia-, que sumaron su séptima medalla, la duodécima para la Roja.

FIBA EuroBasket 2015

Un inicio fulgurante del equipo de Sergio Scariolo, que ayer recuperó su mejor versión colectiva para atropellar a su rival, el único capaz de parar los pies a Serbia e Italia, verdugos de España en la primera fase, fue suficiente para aclarar el camino hacia el oro de  Gasol y compañía. El primer cuarto terminó con un parcial de 19-8 que dejó muy tocados a los bálticos, que empezaron desenchufados y acabaron sumando la peor anotación en un cuarto inaugural de una final europea. Se fueron al banquillo también con la máxima desventaja histórica, 11 puntos que permitieron respirar y pensar a una España más fresca y desenfadada.

La mejor noticia fue la aparición de todos los jugadores, nadie se quedó sin minutos en la fiesta ante 27.372 aficionados que animaron a los de Kauzauskas hasta que se rindieron ante la evidencia: la selección fue muy superior y dominó con mano de hierro el encuentro. Pau Gasol abrió el partido con un tapón pero se quedó en un segundo plano ofensivo, dejando que Sergio Llull, Nikola Mirotic y Rudy Fernández tomaran la iniciativa.

Eurobasket-2015-Pau-Gasol-Final

Con cinco pérdidas y sin noticias de Kalnietis y Maciulis, los lituanos se mostraron apáticos ante la aparición de Gasol, que se comió a Jonas Valanciunas y le bailó en el poste bajo hasta el intermedio. España llegó al descanso con un confortable 41-33 en el casillero a pesar de la reacción propulsada por los triples de Seibutis (13), Kalnietis (13) y Maciulis (8), que llegó al partido sobre la bocina del segundo cuarto, anotando un triple para romper la barrera psicológica de los 10 tantos. La inspiración de la columna vertebral del Madrid, con un ‘Chacho’ Rodríguez que se dedicó a repartir juego, permitió controlar los arrebatos de una Lituania que fue despertando progresivamente.

En la reanudación volvieron las buenas sensaciones y el buen juego para los españoles. Pau Ribas (5), titular en la final, volvió a responder a la confianza de Scariolo, recuperó un balón y machacó el balón a la contra para devolver los dobles dígitos que fueron una losa muy pesada para los rivales, dignos en su papel pero impotentes ante el dominio y la gestión del resultado de los hispanos.

FIBA EuroBasket 2015

La alegría y velocidad marcaron la tónica del choque, al menos hasta el último cuarto, cuando los lituanos intentaron una remontada de calado ante una España errática y que necesitó acudir de nuevo a su estandarte, un Pau Gasol que se llevó un MVP cantado tras sumar otra exhibición con 25 puntos, 12 rebotes, 4 asistencias, un robo y 3 tapones.

Kuzminskas y Valanciunas intentaron responder a rachas el dominio ibérico, que alcanzó la máxima diferencia  (+18) con un triple de Víctor Claver a segundos del cierre del tercer período. El valenciano estuvo brillante en su papel defensivo y además sumó ayer su mejor esfuerzo atacante con 7 puntos, a los que añadió 6 rebotes y 2 tapones para cerrar un torneo muy completo, alejado de las críticas.

Al inicio del cuarto definitivo parecía visto para sentencia (60-43), aunque los lituanos se despidieron con el orgullo bien arriba. El mal inicio de España levantó la moral verde, que vio como su pívot y bandera despertaba tarde para sumar 10 puntos, 9 rebotes y 2 asistencias. Valanciunas, con problemas de faltas desde el comienzo de la segunda parte se despidió del campeonato a 3 minutos de la conclusión y, poco después, volvió Gasol a la carga con un tapón y un triple que sentenciaron el oro a uno y medio de la conclusión (75-59).

Kalnietis lo intentó una última vez pero siempre encontraron una respuesta solvente los españoles, que no notaron la pérdida por lesión de Rudy. Fue Llull (12) quien puso la guinda desde el perímetro, con un tiro que entró tras tocar el tablero, la suerte del campeón y la señal definitiva que permitió a Scariolo, muy acertado en las rotaciones cortas, premiar la labor de los jóvenes Hernangómez, Vives y Aguilar.

En una final limpia y cordial, entre dos selecciones que han sorprendido a las favoritas, solo quedaba levantar el trofeo de campeones, que Felipe Reyes alzó en el majestuoso Pierre-Mauroy de Lille, penúltimo capítulo del mejor equipo español de todos los tiempos, que dirá adiós en Río 2016.