The Green Trend – Outsiders NBA 2×17

Kyrie Irving y los veganos en la NBA

La NBA siempre va a la cabeza de muchas cosas, y la alimentación deportiva tampoco es una excepción en la liga estadounidense. Las últimas tendencias han cambiado métodos de entrenamiento, pero los jugadores han descubierto todo un mundo en el arte de la nutrición.

No son pocos los jugadores que se han pasado al vegetarianismo y al veganismo, liderados por referentes como Kyrie Irving, Dame Lillard o Victor Oladipo. Si miramos para casa, tenemos el caso de Marc Gasol, que cambió sus hábitos de alimentación en 2014 tras sufrir una importante lesión. Nuestros Outsiders NBA hablan esta semana de la relación entre alimentación, salud y alto rendimiento deportivo.

Joe Ingles y el éxito de ser rechazado [en Skyhook Magazine]

Joe Ingles con los Utah Jazz

Joe Ingles es un tipo sencillo, un australiano sureño que ha superado muchas barreras de expectativas en su carrera como jugador de baloncesto profesional. Primero con el Barcelona y ahora con los Utah Jazz, titular en uno de los equipos más dinámicos de la NBA actual, Joe Ingles sirve como ejemplo para quienes temen el fracaso. Esta es la historia de cómo pasó de no tener trabajo en Los Angeles a, en cuestión de años, convertirse en unos de los jugadores de moda de la liga estadounidense.

Hey cariño, no tengo trabajo. ¿Qué quieres hacer?”

Así recibió Joe Ingles a su esposa cuando esta aterrizó en Los Ángeles. Cuando Renae subió al avión en Australia, Joe era jugador de Los Angeles Clippers; a su llegada, 14 horas después, el alero australiano estaba de vacaciones. El buen humor con el que le comunicó el mazazo a su mujer explica muy bien por qué está de moda ser Joe Ingles.

En una época donde triunfa la extravagancia, Joe representa todo lo que sobre el papel ya no se lleva. Ingles, tras cinco años en la liga, todavía llega al pabellón con un jersey de los Jazz, unos tejanos y unas Converse negras.  “A mi me gustan mis zapas, no me vas a ver en esas cuentas de Instagram que recopilan los mejores looks del día. Me compro diez pares de Chucks negras [en referencia al clásico modelo de Converse Chuck Taylor’s] y tiro hasta que las gasto. Entonces pido 10 más y listos”, explicaba hace poco en el podcast que le dedicó el prestigioso periodista Adrian Wojnarowski…

[Lee el artículo completo en Skyhook Basketball Magazine]

The Cold North – Outsiders NBA 2×15

Carter y McGrady con los Toronto Raptors

La NBA es una liga de Estados Unidos y, como tal, hace gala de ser todo lo yanqui que pueda. Es el orgullo de una nación, considerada en muchos rincones del mundo como la mejor competición deportiva del planeta. En este contexto, una franquicia foránea sobrevive y gana adeptos con el paso de los años: sí, lo habéis adivinado, hoy toca hablar del frío norte, el Cold North de los Toronto Raptors que nos traen los Outsiders NBA.

En Canadá, hace varios años que se fragua un proyecto que aspira al título. Los Raptors han sido siempre una franquicia internacional, la que más españoles ha albergado y a la que acaba de aterrizar Marc Gasol. En un país helado, los Raptors han calentado el corazón de la afición y convertido en el baloncesto en un deporte a la altura del hockey sobre hielo, la auténtica seña de identidad del país de la hoja de arce.

Las lágrimas de Rudy Gobert y los machitos en la NBA

[vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1549382612680{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Es una pena tener que hablar de algo tan natural como el llanto de Rudy Gobert cuando reflexionaba con los periodistas sobre su no elección para el All Star de la NBA. En 2019, en una liga que presume de ser la más avanzada en términos de implicación social y que además ha hecho grandes pasos respecto a la salud mental de sus jugadores, todavía hay jugadores que no entienden del todo bien en qué siglo viven.

La pasada semana, Gobert conoció que no había sido elegido como jugador reserva en el All Star que se disputará Charlotte entre el 15 y el 17 de febrero. Su reacción, además de la lógica frustración por no haber conseguido el codiciado premio en su mejor temporada en la liga, fue la de llorar de impotencia cuando recordó la llamada de su madre, indignada y preocupada, tras la decisión de los entrenadores de no incluirle en la lista definitiva.

Muchos compañeros de Gobert se solidarizaron con el pívot de los Utah Jazz, y criticaron a la liga por no valorar los méritos del mejor jugador defensivo del momento. Hasta aquí, todo bien. Una decisión polémica, criticable y nada más. El problema fue cuando aparecieron los machitos de la liga para burlarse de la reacción del francés.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74903″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1549383909590{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

El mal ejemplo de los campeones

Abrieron fuego dos miembros de los Golden State Warriors. Draymond Green y Andre Iguodala tuitearon el mismo día y a la misma hora. “Supongo que yo también debería llorar… ¿no Charlotte?”, disparó Green. Iggy no se cortó tampoco: “¿Ha ido a llorar al coche?” Green, que de luces tiene pocas, se olvidó que él también lloró (detrás de las cámaras) cuando fue seleccionado por primera vez a la gran cita festiva de la liga.[/vc_column_text][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74904″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74907″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][vc_column_text css=».vc_custom_1549382939566{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]O quizás no se olvidó, y simplemente es un tipo sexista que piensa que llorar es de maricas, o cualquier bobada similar. “Sabía que estaba delante de las cámaras, y no querían que me mataran en Instagram, poniéndome cara de llorón en vez del Jordan Hall of Fame”, reconoció tras su elección en 2016.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1549382993859{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Otro que mostró memoria selectiva fue Isaiah Thomas, que añadió un tuit con sorna: “Vamos familia, que ya somos muy grandes como para estar llorando así…” Hace menos de un año, Isaiah mostraba sus emociones en una carta dirigida a su madre. ¿Para qué iba a burlarse ahora? El jugador se disculpó a través de Twitter apenas una hora después de disparar su tuit, uno que al menos vio que quizás había patinado.[/vc_column_text][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74910″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1549383385035{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Quien tampoco se enteró de nada fue otro machote y de los buenos. Shaquille O’Neal le soltó lo siguiente: “Sé un hombre, en el baloncesto no hay lloros”. Ah, la eterna justificación de lo que debe ser un hombre y lo que no.

Si hay gente con más criterio en los vestuarios –que la hay–, esperemos que les recomienden a sus machitos que se callen la boca y hablen en la pista, y que dejen de decir burradas por las redes sociales o enseñar la minga en Snapchat, como bien le contestó Gobert al payasete de Green para callarle la boca.

En el deporte, donde muchos ponen el foco de atención en cualquier tontería, actitudes como la de negar el llanto a una persona deberían estar completamente censuradas. Incluso penalizadas, si se quiere mandar un mensaje tajante contra estos comentarios de raíz sexista y mentalidad cerrada. A Green, Iggy, Shaq –y tantos otros que esta vez callaron– es mejor ignorarlos.

No hay masculinidad o feminidad que se esconda detrás del acto de llorar. Lo que hay detrás, en todo caso, es un acto de humanidad. Y los deportistas son personas, como todos nosotros.[/vc_column_text][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74911″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»color-vyce» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fguillealvarez41||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Sigue al autor en Twitter[/vc_button][/vc_column][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»accent» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fnbaesp||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Siguenos en nuestras redes[/vc_button][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74914″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI4In0sIjczMzgyX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9fQ==»][/vc_column][/vc_row]

The Heat Culture – Outsiders NBA 2×14

Dwayne Wade, LeBron James, Udonis Haslem, Alonzo Mourning, Shaquille O’Neal, Tim Hardaway, Gary Payton… Sí, todos son históricos miembros de Miami Heat, una franquicia joven que ya ha dado grandes cosechas a la liga. Los Outsiders NBA nos proponen, esta semana, adentrarnos en la historia baloncestística de Miami, donde la cultura de trabajo y la victoria se han labrado desde el primer día.

En el centro del universo Heat, centramos la atención en «El Padrino» de la NBA, Pat Riley, y el impulsor en la sombra del proyecto, Mickey Arinson. ¿Cómo se construye una identidad, algo que trasciende en el tiempo más allá de proyectos y equipos? La respuesta la encontramos en Miami.

Una anomalía llamada James Harden

[vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548101164009{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Es complicado catalogar a James Harden, la estrella que más brilla últimamente en la NBA. Él se define a sí mismo como un tipo raro, alguien unnormal, en un inglés mal hablado que usa también a propósito. La anomalía de la barba más célebre de la liga está alcanzado cotas cósmicas: lleva 19 partidos consecutivos por encima de los 30 puntos, el único jugador capaz de trenzar esta racha que no se apellida Chamberlain.

Vamos a ir rápido con los números. Su actual racha empezó el pasado 13 de diciembre con una exhibición de 50 puntos ante los Lakers. Exactamente un mes después, Harden daba la vuelta al mundo a golpe de titulares de prensa: 57 puntos que se comieron los Grizzlies. Los medios, exaltados, tuvieron que tirar de mucha elocuencia cuando, tan dos días después, The Beard se superaba a sí mismo con 58 tantos ante los Nets. Ese día, Harden empataba a Elgin Baylor –y el siempre presente Wilt Chamberlain– con su racha de 30+. En su último partido hasta la fecha, el bueno de James no se quedó corto con otros 48 puntos en su casillero, también encajados por los Lakers. Vamos, una racha de récord y redonda.

Harden lidera, como es obvio tras hojear sus cifras, la anotación en la NBA. Son 35,7 puntos por partido que están al nivel de las versiones más letales de Kobe Bryant y Michael Jordan, únicos en registrar cifras similares en la era moderna del baloncesto estadounidense. La pregunta que se hace todo el mundo ahora es también evidente: ¿cuándo terminará su racha? Según analizan en SportsBettingDime, las probabilidades de que Harden mantenga su racha de más de 30 puntos por partido durante más de 22 partidos es del 56%. La conclusión es que los números dicen que Harden no terminará de reventar el casillero ni hoy ni pasado mañana.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74788″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548101105330{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

¿De qué rincón de la galaxia viene la Barba?

Olvidemos ya los números, que todos conocemos y podemos consultar a diario, y miremos hacia el pasado. ¿Quién demonios es James Harden? Nacido en Compton en 1989, su madre le apodó Lucky (afortunado) porque entre él y su hermana mayor había sufrido varios abortos naturales. Cuando James se consolidó en las entrañas de su madre, la familia albergaba pocas esperanzas.

James nació en un entorno complicado. Compton, un suburbio situado al sur de Los Ángeles, era uno de los lugares con mayor criminalidad en Estados Unidos en los noventa. Su madre y hermana aún recuerdan los constantes tiroteos. De su padre pocas memorias quedan, y la Barba jamás supo nada. La madre de Harden es una de las más implicadas en la asociación Mother’s of Professional Basketball Players, retratada a la perfección en el capítulo 55 del podcast El Reverso. Para él, su madre es un elemento clave del éxito. Ella le siguió a todas partes.

“Hay mucha gente que no tiene suficiente fuerza mental. Y allí la gente acaba en la cárcel o ya no está aquí entre nosotros”, explica Harden sobre la barriada de su infancia. Su madre usó el deporte para esquivar los peores augurios y alejar a sus tres hijos de las bandas. “Jugaba a baloncesto hasta la 1 o las 2 de la madrugada, era mi trabajo”, recuerda el 13 de los Houston Rockets en un documental de ESPN. El joven Harden pasaba de las chicas –le tiró un balón a la cara a una como respuesta a sus flirteos– y solo se dedicaba a la canasta.

A pesar de todas esas horas en la cancha, Harden tenía varios escollos por delante. El primero era su condición de asmático, y en el instituto recuerdan que se ahogaba con cierta frecuencia. Otras cosa que recuerdan: no levantaba ni una pesa y comía bloques de queso enteros en una merienda. “La verdad es que podía hacer poca cosa. Era lento, muy lento”.

Un rara avis del baloncesto, sus compañeros se fijaron que James empezaba a emular a un argentino de moda en la NBA, un tal Manu Ginóbili. El euro-step entró en la vida de Harden pronto, y poco a poco le fue convirtiendo en lo que es ahora, un regateador sin parangón en la liga. Una vez graduado, las mejores universidades del país se fijaron en su talento. Él, fiel a sus rarezas, eligió seguir a su entrenador de instituto a Arizona State, una universidad promedio, y seguir marcando su ritmo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74789″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548099209559{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

Un sexto hombre en la penumbra

El Harden universitario empezó a salir en los titulares. También empezó a dejarse la barba porque le hacía parecer más adulto. En las fotos de esa época se le ve algo gordete, un problema que no trasladó al profesionalismo. Con Oklahoma City Thunder, James tuvo que armarse de paciencia. Lo hizo tan bien que se convirtió en el mejor sexto hombre de la liga, una receta que propulsó al trío formado junto a Kevin Durant y Russell Westbrook a las Finales de la NBA de 2012. Perdieron.

Harden todavía piensa en esa época en Oklahoma. “¿Qué hubiera pasado si…?”, se pregunta por dentro. Cuando fue traspasado, cuando su relación con los Thunder se rompió de repente, la Barba pensaba que estaba condenado al papel de sexto hombre para siempre. A pesar de ello, vivió la separación como un divorcio. “Estábamos tramando algo grande, íbamos a por varios campeonatos consecutivos”, asegura. Lo que ocurrió es que el 13 no aceptó una propuesta renovación que le dieron a última hora, y Sam Presti, GM de OKC, lo traspasó en una operación relámpago a los Rockets.

De la noche a la mañana, el sexto mejor hombre del año pasó de la penumbra al centro del escenario. En su primer partido con su nuevo equipo cayeron 37 puntos, y en el segundo 45. “Esos dos encuentros me dieron la confianza necesaria. Vi que esto podía ser bueno”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74790″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548101230378{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

¡Houston, Houston, ha nacido una estrella!

Desde su llegada a los Rockets, Harden ha ido progresando exponencialmente. Con Mike D’Antoni, que le ha situado en la posición de uno, la Barba ha capitalizado al máximo sus habilidades. “Cuando intentan cambiar las reglas, o poner nuevas de por medio, por culpa de una persona quiere decir que estás muy por delante de la competencia”, opina su entrenador sobre una de las especialidades de Harden: sacar faltas de la absoluta nada. Para el 13, su estilo solo “intenta crear una ventaja”, los oponentes y detractores definen esas faltas como pura basura.

Harden universalizó su icónica Barba a base de exhibiciones anotadoras y una capacidad incesante de mejora. No ha habido año que no haya subido sus cifras del curso anterior. Anotador puro y duro, no se queda corto a la hora de repartir juego: 8,5 asistencias este año. El juego le ha propulsado, pero lo que ha encumbrado al Harden estelar es su estilo fuera de la cancha.

Posado serio, ropa estrafalaria, su tremenda barba. Todo conjuga para que el tipo sea un peso pesado. Su carácter, abierto a cualquier cosa, también le ha convertido en uno de los jugadores más deseados por las marcas. Si algo tiene Harden es que no deja a nadie indiferente. “Me entra comida en esta mierda todo el rato”, se mofa de su valor más preciado, la barba. La máquina de anotar es, también, una máquina de vender.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74791″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548099503766{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

El acento en el liderazgo

Harden recibió muchas críticas en su primera etapa con los Rockets, la que compartió con Kevin McHale de entrenador. Fue su antiguo preparador quién disparó más duro contra su expupilo: “James puede ver todos los pases, hacerlo todo, pero no es un líder”. Esas palabras llegaron al inicio de la temporada pasada, y los resultados de la misma le acabaron dando la razón a la Barba.

Houston estuvo más cerca que nunca de doblegar la dinastía de los Golden State Warriors, amos y señores del salvaje Oeste NBA. Con un 3-2 a favor en las Finales de Conferencia, una lesión de Chris Paul cortó la dinámica colectiva de los Rockets y dejó a Harden demasiado al descubierto. El superequipo liderado por Curry, Durant, Thompson y Green aprovechó esa debilidad y avanzó sin volver a mirar atrás hacia su segundo campeonato seguido. Era lo esperado, pero fue el baloncesto único de Harden quien puso en jaque la fórmula ganadora de los de la bahía.

Este año, los Rockets añadieron a Carmelo Anthony a su receta, que salió rana. Rectificaron a tiempo y descartaron a la estrella de sus planes. Desde entonces, y con varias lesiones de compañeros de por medio –Chris Paul, Clint Capela y Eric Gordon se han perdido muchos partidos este año–, James Harden ha enderezado él solito el rumbo de su franquicia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74792″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548099818211{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

Individualista, ¿y qué?

Para muchos, el baloncesto de Harden es tremendamente individualista, prácticamente onanista. Una exaltación egoísta que casa poco con los últimos tiempos que han visto con mejores ojos los valores colectivos, léase los Warriors o los Spurs, y hoy en día también los Celtics o los Raptors. Pero esta visión que pretende marginar a Harden se olvida de la otra cara de la moneda. En estas fiestas corales del pasado reciente siempre hubo una antítesis llamada LeBron James, otra fuerza descomunal que por sí sola derribó a cualquier competencia en el Este durante ocho temporadas consecutivas.

Comprado con el Rey, lo de la Barba parece una anécdota. Sí, su dominio del juego ofensivo es absurdo, y se carga a los rivales hagan lo que hagan. Si se le tiran demasiado encima, fuerza la falta; si le dejan respirar, les acribilla desde cualquier distancia; si le vigilan de cerca, se desvanece con un par de quiebros y anota la bandeja fácil.

Otra línea de ataque contra el actual MVP de la NBA es la defensa. Harden no es un gran defensor, ni tampoco ha pretendido serlo nunca. Eso sí, sus críticos parecen tener memoria selectiva, ya que esa crítica no es común escucharla sobre otro referente del baloncesto del siglo XXI. ¿Qué tal defiende Stephen Curry? ¿No?

Lo de James Harden es un espectáculo de un hombre contra el mundo, un tipo que siempre ha seguido caminos poco frecuentados pero que, a punto de entrar en sus 30, ha encontrado las puertas del Olimpo. La Barba es una anomalía, y como cualquier anomalía en esto del baloncesto, deberíamos aprender a valorarla y disfrutarla al máximo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»color-vyce» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fguillealvarez41||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Sigue al autor en Twitter[/vc_button][/vc_column][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»accent» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fnbaesp||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Siguenos en nuestras redes[/vc_button][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74794″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI4In0sIjczMzgyX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9fQ==»][/vc_column][/vc_row]