The Dreadheaded Mike – Outsiders NBA 2×11

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Es junto a Marc Gasol la cara visible de los Memphis Grizzlies, el base de todas las operaciones del Grit and Grind que se ha impuesto en el último lustro en la ciudad de Elvis Presley. Mike Conley, un jugador tremendo y que sin embargo pocas veces ocupa portadas y titulares, es el protagonista de la semana de los Outsiders NBA.

¿Por qué ahora? Pues porqué casi nunca recabamos suficiente atención en un jugador que se la merece temporada tras temporada, y que ha vuelto renovado tras una larga lesión.

Los narcos y el balón (V): Caron Butler, de camello a campeón NBA

[vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1545063249996{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Has perdido a tu mejor amigo; te han disparado alguna vez?” Son reflexiones duras, mucho más si las materializa un joven de 16 años que lleva medio mes aislado en una celda de confinamiento. Muchas horas en solitario, solo una hora de luz al día. Ese fue el momento que cambió la vida de Caron Butler, un chico de barriada pobre de Wisconsin que pasó de aspirar a convertirse en traficante de drogas a convertirse en campeón NBA.

El sur de Racine, Wisconsin, donde nació Butler, fue uno de los principales focos del tráfico de drogas en Estados Unidos durante las décadas de los ochenta y noventa. Allí, Butler creció en el seno de una familia monoparental y rodeado de malos ejemplos a seguir: tipos con cadenas de oro, coches de fantasía y Rolex en la muñeca. Sí, vendedores de droga.

“Mi madre tenía varios turnos de día y de noche, y cuando le tocaba dormir no lo hacía, entonces nos cuidaba a mí y a mi hermano pequeño. Todavía no sé como lo hizo”, reflexiona Butler en un fragmento radiofónico para Only a Game. Ante esa situación, el pequeño Caron se vio obligado desde bien chiquito a trabajar como repartidor de periódicos. “Intentaba comprarme zapatillas y ropa a la última moda, pero era insuficiente”. Butler recabó de nuevo en esos tipos que ostentaban por las plazas del barrio sus coches de lujo y joyería de varios quilates.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74396″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1545058495299{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

Un camello precoz

Con 12 años se hizo con su primer paquete de marihuana y empezó a hacer carrera. Ganó 38 dólares en su primera venta. “Intenté construir mi clientela, era muy peligroso. Mucha gente moría, había tiroteos cada día. Y había que protegerse de todo eso, pero en ese momento no veía ningún otro futuro, más allá no había nada”, recuerda. Por entonces, Butler era un chaval alto, y destacaba por encima del resto de sus compañeros. El baloncesto era un pasatiempo, y él jamás se hubiera imaginado haciendo carrera en el instituto, y mucho menos en una universidad rumbo a la NBA. “El futuro para mí era la siguiente hora, el próximo minuto, nada más”.

Con 16 años, la policía irrumpió en el instituto de Butler. Él buscó una ventana por donde escapar, y la ventana no estaba allí. La policía le esposó delante de sus compañeros; habían encontrado cocaína en su taquilla… también una pistola. La madre de Butler, que le acompañó al correccional de Ethan Allen dentro del bus penitenciario, lloró durante los 90 kilómetros de recorrido. Fue uno de los pensamientos recurrentes del chaval durante su encierro. Se sentía avergonzado, y cuando salió se propuso mantenerse ocupado en cosas positivas.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»74385″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»5″][vc_column_text]

“Fui al agujero, me cambió, me humilló estar allí dentro. No fue una cosa concreta lo que cambió mi rumbo, pero sí me dí cuenta en ese preciso momento”.

[/vc_column_text][vc_empty_space empty_h=»5″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1545063680476{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Al perderse dos años de escuela pública, necesitaba encontrar 500 dólares para ingresar en un centro privado y poder aspirar a una beca universitaria. Su familia no tenía ese dinero, claro, así que volvió a mirar hacia el pasado. Por suerte, lo hizo con un planteamiento bien distinto. Se dirigió a uno de los camellos del barrio y le pidió una oportunidad. El tipo le contestó: “Tío, veo que quieres mantenerte alejado de esto, así que te voy a dar el dinero para que, cuando vuelvas aquí, les enseñes a los niños que hay otras maneras de tirar adelante”. Ese camello, que salió de prisión en 2016, jamás le pidió que le devolviera ese favor.

El Burguer King y el poli bondadoso

Butler empezó a entrenar más duro que nunca, entró en la escuela preparatoria y lo combinó todo con trabajos de poca monta. Uno de esos trabajos, en el Burger King –del que ahora es dueño de varias franquicias–, le salvó de hundirse de nuevo en 1998. Una noche la policía irrumpió en su domicilio y encontró 15 gramos de crack en el garaje. Le podrían haber caído 10 años, pero el inspector jefe del caso, Rick Geller, pensó que algo no encajaba en el caso.

“Había muchos detalles que no cuadraban. Pude hablar con él dentro de la casa, y tenía quemaduras en la mano. Le pregunté por ellas, y me dijo que era de trabajar en el Burger King. Después le cacheamos y solo llevaba once dólares en la cartera”. El equipo de intervención le encontró debajo de las sábanas y con síntomas de estar enfermo. Hablando con el inspector, al joven Caron se le escapaban las lágrimas… estaba ante otro cruce de caminos, pero su destino no estaba en sus manos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74393″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1545061543355{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Geller, en un gesto poco habitual y más aún sabiendo el historial de la policía estadounidense frente a la población afroamericana, decidió que Butler era inocente, a pesar de que sus antecedentes –14 detenciones antes de los 15 años y su posterior paso por el correccional– no sumaban a su causa. A día de hoy no se sabe si esos 15 gramos eran suyos o no, pero el policía dejó claro que tomó la decisión de liberarlo con la convicción de que, en todo caso, Butler no estaba metido en el negocio de la droga en esa época. En 2015, Butler y Geller comparecieron juntos en la Casa Blanca para contar su historia.

Su tropiezo con Geller y la policía fue el último gran escollo del jugador rumbo a la universidad, a la que llegó como un huracán. Nadie dudaba por entonces de su talento. En su segundo año con la UConn (Universidad de Conneticut) consiguió liderar a su equipo al segundo mejor puesto del Este en la NCAA, aunque no llegaron lejos en las eliminatorias. Sus 20.2 puntos y 7.5 rebotes le valieron el premio de jugador del año en el Big East.

Butler lo había conseguido. Tras espantar todos sus fantasmas, había logrado la beca universitaria y además había dejado huella. La NBA anotó su nombre, estaba listo para el draft, estaba a un solo paso de cambiar su destino para siempre.

El resto de la historia, la de un campeón NBA, es de sobras conocida.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»color-vyce» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fguillealvarez41||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Sigue al autor en Twitter[/vc_button][/vc_column][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»accent» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fnbaesp||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Siguenos en nuestras redes[/vc_button][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1545062250519{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Caron Butler disputó 16 temporadas NBA defendiendo las camisetas de Miami Heat, Los Angeles Lakers, Washington Wizards, Dallas Mavericks, Milwaukee Bucks, Los Angeles Clippers, Oklahoma City Thunder, Detroit Pistons y Sacramento Kings. En 2011 se proclamó campeón de la NBA con los Mavs. Durante su carrera fue elegido dos veces All-Star NBA (2007-2008) y miembro del All-Rookie team en 2003. Más info aquí.

En 2015, Butler publicó su autobiografía Tuff Juice: My journey from the streets to the NBA.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74395″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI4In0sIjczMzgyX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9fQ==»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1545062896174{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Este artículo continúa la serie escrita para VICE en 2017 sobre la relación entre el narcotráfico y el deporte. En los próximos reportajes centraremos la atención en la convulsa historia que entrelaza el baloncesto, la droga y la NBA.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

The gaming experience – Outsiders NBA 2×10

Gaming-NBA-Esports-POdcast

Los videojuegos están en todas partes. Eso incluye también el mundo del deporte profesional y el baloncesto NBA. Varios jugadores de la liga estadounidense son aficionados al creciente mundo de los eSports, que cada vez se equiparan más con el entorno del deporte de élite.

Viciar al LOL, al Fortnite, al Call of Duty o al 2K es uno de los principales pasatiempos de los profesionales, y a día de hoy es también uno de los principales focos de inversión económica con los que los jugadores diversifican sus ganancias. ¿Qué efectos tiene en los profesionales esta afición? Más allá de los beneficios, en la NBA también se discute sobre el impacto y la adicción al gaming. Al final, los jugadores que llegan a la liga no son más que otro adolescente cualquiera. Hablamos de los casos de Jonas Jerebko, primer jugador en invertir en un equipo de eSports; de Luka Doncic, un auténtico viciado a las consolas; y de otros como Stephen Curry, Andre Iguodala y los Golden State Warriors.

Los eSports se han convertido en el deporte con mayor crecimiento en los últimos años. Esta semana analizamos su impacto en la NBA. Jugadores convertidos en gamers, otros que invierten en empresas de deportes electrónicos e incluso franquicias NBA con sus propios equipos, además de una 2K League en pleno auge. Lo hacemos de la mano de Martín Santana y Álvaro Carretero, además de contar con dos invitados de excepción: Ibai Llanos y Ander Cortés.

The women’s bet – Outsiders NBA 2×09

Women's bet - Outsiders NBA

Nueva temporada, nuevos contenidos. Después de varias temporadas de Timeout NBA, nuestro podcast de cabecera, hemos decidido renovar nuestra oferta en las ondas y abrimos a partir de hoy una colaboración con los compañeros de Outsiders NBA. Ellos serán los encargados de, semanalmente, profundizar en temas que afectan muy de cerca la actualidad de la liga estadounidense, sin rechazar asuntos que van más allá de la misma.

En su primera colaboración con NBAesp, los Outsiders centran el foco en el baloncesto femenino y, en concreto, la WNBA, que a través de la asociación de jugadoras ha decidido romper el convenio colectivo para buscar mayor visibilidad e ingresos para el baloncesto femenino.

La WNBPA ha decidido renunciar al año extra en el actual CBA y a final de la próxima temporada serán libres de negociar su propio convenio de trabajo. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Qué piden las jugadoras? Álvaro Carretero, Alejandro Gaitán y Martin Santana lo debaten en la novena entrega de la temporada de Outsiders NBA.

No se podía saber

Este año ha sido un año raro. Para mí, que lancé este blog —que pasó a web y ahora, de nuevo, a blog— hace siete años con unos colegas, mirar la NBA era parte de mi rutina diaria. Este año no ha sido así, y de hecho debo reconocer que no he visto (casi) ningún encuentro hasta llegar al punto en que nos encontramos ahora, las Finales NBA 2017.

La cosa es que el trabajo —el de verdad, vaya— me ha absorbido por completo en horarios de mañana, y levantarse a las siete a diario es bastante incompatible con la vida sonámbula de los Daimiel y compañía. Sí, he tenido que renunciar a las noches de desvelo y baloncesto. Una pena y, sin embargo, una decisión tan racional que incluso la competición me ha dado parte de razón. Me explico.

Cien jornadas de previsibilidad

Las Finales NBA van a disputarlas, una vez más, los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors. Por tercer año consecutivo, algo inédito en la historia. Yo ya lo sabía cuando decidí apagar la tele de madrugada. Evidentemente, en el camino me he perdido 82 jornadas repletas de buen y mal baloncesto, porque hay que reconocer que en condiciones normales tragarse la temporada regular al completo es infumable. Demasiado larga, bastante previsible e, indudablemente, lo suficientemente extensa para que hasta los mejores equipos hagan partidos de mierda.

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No se podía saber… que dirían en esta cuenta de Twitter cargada de ironía (se os pasó lo de las Finales NBA, chicos) y algo de mala leche. Pues sí, todos sabíamos que iban a ser los de LeBron y Stephen los que se plantarían en la final. Lo más insultante, quizás, es que lo hayan hecho con respectivos récords en Playoffs de 12-1 y 12-0 en el caso de los de la bahía, otro registro inédito a estas alturas de temporada. Si los Celtics no hubieran rascado ese partido en las finales de conferencia, los dos finalistas se hubieran plantado invictos en la gran cita del año. ¿Para constatar esa superioridad son necesarios 94 (82+12) partidos? NO.

Que los Cavs y los Warriors no tengan competidores de verdad por tercer año consecutivo dice poco de la liga de las mil y una maravillas y que se vende como el espejo donde se mira el resto del mundo. A este ritmo, si repiten una vez más se pondrán a la altura del domino —roto este año— de Barcelona y Madrid en la ACB, por poner un ejemplo. Y si la ACB está en un pozo muy profundo, también es en parte por lo deportivo, no lo olvidemos. Que la NBA sea TAN previsible es una mala noticia. Sin haber visto nada, prácticamente parto con el mismo ojo crítico para analizar estas Finales. Y atención, porque además podré disfrutarlas igual que el año pasado, eso no lo puedo discutir.

Ciertamente, por muy pobre que sea el balance de la competición, la rivalidad y lo que nos espera en los (potencialmente) próximos siete partidos puede compensar ese centenar de jornadas de letargo. Sí, el choque de trenes entre los Cavs y los Warriors promete ser de proporciones épicas, y más si le añadimos la inclusión de un superclase como Kevin Durant en las filas de los de Oakland. [+ Finales NBA 2017]

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Pero eso no quita lo otro, y es que la NBA 2016-2017 ha sido poca cosa, un paseo con buenos y malos momentos que nos ha llevado a lo inevitable, a otra final entre los tiranos de la actual era, la del boom de los contratos televisivos y la construcción de (dos) megaequipos. El resto lo intenta, pero los fuera de serie se han concentrado en el Estado del Castaño y la bahía.

 

Y LeBron, bueno, no hace más que constatar otra cosa con su séptima final consecutiva. Ya nadie duda de que es un extraterrestre, y quién sabe si podrá situarse en la pesada discusión/comparación con Michael Jordan —que se podrá atacar mejor una vez acabada su carrera—. Pero LeBron es más que eso, es la constatación de que en el Este un solo tío ha sido capaz de pisotear a cualquier intento de equipo que se cruzara de por medio casi él solito. Solo los miembros de los Celtics de Bill Russell, en el blanco y negro de los cincuenta, pudieron alcanzar esas siete finales consecutivas de James. Y vaya, no sé, eso dice poco de la conferencia Este, por muy único y especial que sea el astro de Ohio.

El hecho de qué los Warriors no hayan perdido ni un partido —ya, la lesión de Kawhi no ha ayudado— habla por sí solo de cómo están las cosas en el Oeste, del que siempre tendíamos a valorar su mayor competitividad y competencia respecto a sus colegas del Este. Pues ni eso, oye.

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Y ojo, que las dinastías son cosa del pasado y del futuro y no las disputo. El presente está claro de quién es, pero una cosa son los hechos y otra muy distinta las formas. Los Lakers y los Celtics se comieron los ochenta, y en los noventa el extraterrestre Jordan llevó a los Bulls a seis finales. Los Spurs y los Lakers empezaron igual de fuerte el nuevo milenio y ahora son los Cavs y los Warriors quienes se reparten el pastel. Hasta aquí, nada nuevo.

El problema es cuando desde agosto, desde la pretemporada, todos sabíamos quienes iban a ser los dos equipos que estarían hoy aquí, en el gran escenario del baloncesto estadounidense —y por ende, mundial—. ¿Y la emoción? ¿ Y la incertidumbre? Lo más sangrante es que tanto Cleveland y Golden State se han zampado a sus rivales de un bocado y no han dejado ni las migas. Hay quien dice que las Finales lo van a compensar todo, pero eso no es cierto. La emoción ya nos la han quitado durante casi siete meses, y eso no lo solucionan dos equipos en siete* partidos.

Quizás no soy el más indicado para decir esto, porque no he visto demasiado baloncesto este año, pero igualmente es lo que siento tras llevar más de siete años escribiendo sobre esto. Es una putada, pero es bien cierta.

Ahora, a pesar de tener muy claro lo que hay, me toca gozar de lo que nos queda. Soy de los que pienso que a pesar de todo, el duelo será tremendo, y este es mi mayor consuelo.

*De hecho, seis partidos ya me sabrán a poco tras tanto letargo.

 

Playoffs 2017: Previa Finales de la conferencia Este

Hubo que esperar hasta el séptimo partido entre Celtics y Wizards para saber quién se enfrentaría a Cleveland, y la verdad, si ya consideraba que cualquiera de los dos iba a tener pocas opciones, llegados a este punto me da que los verdes ya tendrán mucha suerte si son capaces de rascar un triunfo en las finales de la conferencia Este. Tal vez suene muy catastrofista, un equipo de la magnitud de los Celtics, que ha sido además el mejor de la temporada regular oriental y que ha ido de menos a más en estos Playoffs… pero por muy buen coche que tengas, si delante aparece una apisonadora lo único que puedes hacer es jugar tus armas para que no te aplaste en exceso.

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(1) Boston Celtics  1 – 4  Cleveland Cavaliers (2)
(3-1 para los de Ohio en temporada regular)
Precedentes en Playoffs: 4-2 para los Celtics
CLAVES: Descanso, detener a LeBron James, últimos cuartos

Tras la exhibición de ‘King James’ ante un equipo supuestamente preparado para frenarle como eran los Toronto Raptors, y llegando con una semana de descanso a un duelo en el que su rival llega con apenas día y medio de margen, pintan bastos para los Celtics. Otro factor a considerar es la enorme diferencia en lo que a experiencia se refiere, ya que en la actual plantilla de los de Massachusetts solo Al Horford y Amir Johnson (creo que no me dejo a nadie) han disputado unas finales de conferencia en el pasado.

Por suerte hay un jugador de 1.75 y con nombre de leyenda que no parece que lo vaya a poner tan fácil. Isaiah Thomas es sin duda la gran arma ofensiva de los Celtics, y puede suponer un problema para los actuales campeones si llegan al último cuarto con un marcador ajustado, aunque quizás ese factor desequilibrante se sustente para un partido, pero dos ya se antoja harto complicado.

Atendiendo a esto mi pronóstico será 4-1 en favor de los Cavaliers, considero que el hecho de que los Celtics tengan el factor cancha a su favor, unido a que los Crowder, Bradley y cía están yendo a más, les dará al menos un triunfo para salvar la honra, pero muy difícilmente podemos pensar que puedan exigirle a los Cavs más de un quinto encuentro. ¿Habrá sorpresas? Veremos.

Los pronósticos de Time Out para la Conferencia Oeste:

Señor Rama – @tassito5: CLE 4-0.

Royalwar – @rapatam: CLE 4-1.

Burlador – @PedroMolina_4: CLE 4-0.

Black Mamba – @MethodMamba: CLE 4-0.