LeBron James no falla, los San Antonio Spurs sí

Los San Antonio Spurs, firmes candidatos a disputarle el Oeste a los Golden State Warriors, se vieron sorprendidos por unos Oklahoma City Thunder que lograron empatar a uno la serie después de llevarse el segundo partido por un ajustado 98-97. La suma entre Russell Westbrook (29 puntos) y Kevin Durant (28) sirvió para anular los 41 tantos conseguidos por LaMarcus Aldridge. Patty Mills pudo ganar el partido con un triple en el último segundo, pero los de Billy Donovan se llevaron el encuentro.

Chgje-5U8AU8iaM.jpg-large

Por su parte, los Cleveland Cavaliers derrotaron por 93-104 a los Atlanta Hawks en el primer partido de semifinales. El tándem LeBron James (25 puntos) y Kyrie Irving (21) fueron demasiado para unos Hawks que tuvieron en el base Dennis Schroder a su máximo anotador con 27 puntos, seguido de Paul Millsap con 17.

La imagen

El dato

Con la victoria ante los Atlanta Hawks, LeBron James superó a Michael Jordan en victorias en partidos de Playoffs. El alero de los Cavs llegó a las 120 en 182 partidos, mientras que el escolta de los Bulls se quedó en 119 triunfos en 179 encuentros.

La cita

«Sobre el parqué, no vimos ninguna falta en la jugada. Sin embargo, tras revisar la jugada, estamos de acuerdo en que debimos pitar una falta en ataque. Es una jugada que no habíamos visto antes, nunca. Deberíamos haber pitado una falta en ataque», admitió el árbitro principal Ken Mauer, sobre la polémica jugada entre Dion Waiters y Manu Ginobili.

El duelo de la madrugada

De David Blatt a Tyronn Lue: un error de campeonato

El otro día escribía sobre lo que parece ser, en apariencia al menos, el final de la era de LeBron James en la NBA. Más que por carencias propias es por culpa de su vecino de Akron y el grupo que éste lidera. Stephen Curry y sus Golden State Warriors parecen tener la sartén por el mango, por mucho que el 23 de los Cavs se esfuerce por probar lo contrario, como en las pasadas Finales de la NBA. La sorprendente destitución de David Blatt la semana pasada, sin embargo, es quizás el error (de planteamiento) más contrastado de la franquicia de Ohio en los últimos meses.

El técnico estadounidense, de origen israelí, desarrolló su carrera, hasta el curso pasado, en el baloncesto europeo. Era el principal escollo que veían los americanos para aceptarle en el corral, pero el tipo aterrizaba tras estar a un paso de fichar por los Warriors de Steve Kerr, romper amistosamente un contrato apalabrado con estos y hacer un salto de fe con los Cleveland Cavaliers, por entonces un equipo joven con necesidad de crecer de manera progresiva. Sin LeBron, Ohio era un entorno propicio para su adaptación a la liga estadounidense.

lebron-james-david-blatt-Cavs

Dos semanas después de fichar, aterrizó el astro y las prioridades de la franquicia sufrieron una tremenda sacudida. «Ha vuelto el hijo pródigo, es hora de conseguir el anillo». Blatt tendría un reto supremo por delante, y a pesar del poco respeto que le brindó la estrella, consiguió llevar a unos mermados Cavs a las Finales de la NBA. Sin embargo, «el novato» –así le llamó James en varias ocasiones– no pasó el test y siguió sembrando dudas en la plantilla. Nunca se la ganó por completo, algo en que quizás tengan culpa desde la organización hasta el propio entrenador, pasando por las grandes estrellas del grupo.

Perder ante los Warriors fue un golpe duro para el impaciente James, aunque ganarles dos partidos sin Love ni Irving debería considerarse una loable proeza. El anillo es todo lo que cuenta para un tipo que creció siendo el elegido, confirmó su relato con unos primeros años fulgurantes y se consagró gracias a los títulos con Miami. Ganar en Cleveland, con los suyos, sería el sello a su legado de leyenda. La impaciencia ha llevado a LeBron y a la franquicia a ejecutar a uno de sus grandes activos.

Con un récord de 30-11 a su despido, Blatt se convirtió en el primer entrenador líder de su conferencia en ser fulminado a media temporada. Su porcentaje de .732 victorias esta temporada es el mejor entre los entrenadores que haya sido expulsado en las mismas circunstancias. Sin duda, en los triunfos no está el motivo de su adiós (80-43 es su récord como entrenador en la NBA). Las críticas internas nunca se apagaron. Se le criticaron jugadas, tiempos muertos y LeBron tardó varias semanas en conocerle después de fichar por el equipo. Marcando paquete.

Una paliza de los Warriors (132-98) pareció ejecutar la buena labor de Blatt. Caer humillados, una vez más ante Curry y su gran comitiva, fue demasiado. La presión de los medios hizo estallar al exentrenador: «Creo que el equipo lo ha hecho bastante bien a pesar de la adversidad que nos hemos encontrado. Creo que el equipo está en una buena posición, aunque la gente elige obviar este hecho, algo que no creo que sea justo». Tenía razón, pero dentro de la organización tenían el asunto bajo escrutinio.

David Griffin, GM de los de Ohio, justificó su decisión por falta de química en el vestuario. «Hay una falta de cohesión y garra que simplemente no podía tolerar. Y, francamente, con la temporada a medias, creo que tenemos el tiempo de enderezar el rumbo», valoró el ejecutivo tras sorprender a todo el mundo con su decisión (según él, LeBron no tuvo nada que ver).

«Creo que [Griffin] tenía razón en todo lo que dijo. Te guste o no, hay que respetarlo», comentó la estrella tras mostrarse sorprendido por el brusco cambio. Nadie en su sano juicio podría creerse que LeBron no sabía lo que iba a ocurrir, o que la franquicia tiraría adelante sin su visto bueno.  «Hay veces que se pueden ganar partidos en la temporada regular y estás peor», añadía Griffin a su alegato. Pues bien, Blatt no era el tipo adecuado por motivos de química y aceptación entre sus pupilos.

Lo curioso del caso es que el sustituto, anunciado casi inminentemente, trabajó a la sombra del eurocoach en su etapa en Ohio. Tyronn Lue, de 38 años y sin experiencia al mando de un equipo NBA, se encontró con la suculenta oferta de tomar el testigo del mejor equipo equipo del Este y más que probable finalista el próximo mes de junio. El movimiento huele a golpe de estado, aunque sólo sean meras cavilaciones. Sólo tres entrenadores en su situación, por cierto, han logrado llevarse el anillo la misma temporada de su promoción.

tyronn-lue-david-blatt-lebron-james-nba-cleveland-cavaliers

El inexperto técnico, exjugador mediocre de la liga y durante un tiempo ayudante de grandes nombres como Doc Rivers, resulta ser además un buen amigo de LeBron. Se llevan bien desde que el astro tenía 17 años, así que son un buen puñado de años comparados con el desconocido Blatt. Lue tiene una misión, la de conectar a la plantilla y crear un ambiente de trabajo feliz. Entre amigotes será más fácil, eso no se lo podemos negar a la dirección de la franquicia. «No hay nada que no haya visto», le elogió James. «Ha jugado para Phil Jackson, ha entrenado con Doc, ha estado en muchos sitios y tiene experiencia. Confiamos en él ahora».

«Blatt es un gran tipo y uno de los mejores entrenadores de la historia. Seguro que acabará en el Hall of Fame, no tengo ninguna duda», pronosticó Rick Carlisle, que no escondió su disgusto como máximo representante del colectivo de entrenadores NBA. “Yo sé un par de cosas sobre entrenar en esta liga. Sé quién es íntegro y quién es bueno en su trabajo», sentenció ante la sorprendente decisión. «Estoy contento (aliviado) de que mi General Manager no haya estado en el vestuario. Me podrían haber despedido«, ironizó tras caer ante los Warriors, también de paliza, Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs que ha visto más de 200 despidos desde que ocupa su trono en Texas.

Lue, que se mostró muy tranquilo durante su presentación, lanzó un par de mensajes crípticos que, en mi opinión, no le dejan en muy buen lugar tras ver despedido a su jefe. ¿Qué haría diferente?, dispararon desde la ESPN. «Yo no diría diferente, diría mejor», dijo sin arrugarse el joven entrenador con algo de aspereza. Después rebajó el tono e incluso propuso que la NBA dejara que su exjefe fuera premiado con la plaza de técnico del All Star (algo no previsto en la normativa de la liga).

Sin duda, el problema para un gran técnico como Blatt, que lo ganó literalmente todo en el viejo continente –desde la Euroliga con el Maccabi hasta el Eurobasket con Rusia–, fue entrenar al jugador más famoso del planeta. «Me da pena porque Blatt es un buen tipo e iba primero de su Conferencia. Nunca he visto algo así. Y más cuando ha tenido tanto tiempo lesionado a su segundo mejor jugador, Irving. Pero con todo lo que había ahí dentro y la figura de Tyronn Lue ganando cada vez más fuerza en la franquicia…», compartió el veterano Brendan Haywood, que la temporada pasada vivió la situación en primera persona.

«No se puede tener un doble rasero con los jugadores. A Blatt le costaba muchísimo corregir a LeBron. Él no tenía experiencia en la NBA y LeBron es LeBron así que en parte es comprensible… pero no puede ser. Recuerdo que James Jones le dijo que no podía pasar por alto las cosas que hacía mal LeBron en las sesiones de vídeo porque todos nos dábamos cuenta. No puedes corregir la posición de Dellavedova en una jugada, hablarle a Tristan Thompson de cómo ejecutó mal una acción pero que llegue luego otra en la que LeBron no baja a defender y dejarlo estar sin decir nada. Cuando pasa eso, todo el vestuario pierde el respeto al entrenador», explicó el pívot, campeón de la NBA con los Dallas Mavericks.

Las palabras de Haywood son quizás las que más se acercan al problema real. Entrenar a LeBron no es fácil, ya que si le echas la bronca lo tendrás en contra y, si no lo haces, perderás al resto de la plantilla. Si los jugadores vieron ese comportamiento, ellos tampoco hicieron mucho para remediarlo. Quién no hizo nada, tampoco, fue un James que sabía sus fallos y permitió que su técnico los pasara por alto.

«Tu mejor jugador ha de ser el que más escuche. Ha de ser líder escuchando», decía Chuck Daly. Parece que en los Cavaliers están algo sordos o, como desgranan en bballbreakdown, no mostraron demasiado interés en usar los sistemas del entrenador defenestrado. ¿Puede Lue mejorar a su predecesor y dar un nuevo anillo a LeBron y compañía? No es imposible, pero sí extremadamente complicado.

Danny Green ha renovado con San Antonio Spurs

Danny Green ha renovado con San Antonio Spurs
Foto: grantland.com

Danny Green ha renovado con San Antonio Spurs al acordar un contrato de cuatro temporadas y un salario total de 45 millones de dólares.

Este acuerdo cierra las puertas de manera definitiva a una posible salida del jugador hacia otros pretendientes, como eran Sacramento Kings, Detroit Pistons, Dallas Mavericks y New York Knicks.

Hay informaciones sobre la opción de Green de haber pedido más dinero a la hora de estampar su firma, pero parece que es suficiente para permanecer bajo la disciplina de Gregg Popovich y tener opciones cada temporada de ser campeón de la NBA una vez más.

A nivel deportivo, esta renovación supone mantener la rotación en el perímetro, alternando minutos con el italiano Marco Belinelli mientras éste no tenga el interés de otras franquicias por sus servicios.

Popovich no llamará a LaMarcus Aldridge esta noche

Popovich no llamará a LaMarcus Aldridge esta madrugada
Foto: rantsports.com

El entrenador de San Antonio Spurs Gregg Popovich no llamará a LaMarcus Aldridge personalmente justo en la próxima medianoche del día 1 de julio, cuando se inicia el periodo para la contratación de agentes libres en la NBA.

Esto no supone ningún frenazo al deseo tanto de Pop y de los Spurs, que sin lugar a dudas estarían encantados de firmar al ala-pívot texano. Como venimos recordando estos días, esta negociación estará llena de dimes y diretes dada la relevancia del jugador y la cantidad de equipos envueltos en su fichaje.

Su actual equipo, Portland Trail Blazers puede ofrecer más dinero que San Antonio, mientras que la primera franquicia que va a entrevistarse con LaMarcus, Los Angeles Lakers, no solo ofrecerán más dinero, sino que intentarán convencer a la estrella hablando de aspectos menos tangibles como el estilo de vida de California o tener al lado a un icono como Kobe Bryant antes de su retirada.

Popovich ante esto toma la postura cómoda, intentará hablar con Aldridge y analizar las bondades de la cultura arraigada en la franquicia, siempre presente en las rondas finales de la NBA. Eso sí, sin esforzarse demasiado.

«No voy a llamar a nadie a medianoche», dijo Popovich. «Estaré en cama. Y si ésa es la diferencia para que alguien venga o no, entonces no le quiero

#Playoffs 02/05 Caen los campeones. Los Clippers eliminan a los Spurs

Una eliminatoria que pasará a la historia

Después de 6 partidos de un nivel espectacular. Después de que el factor cancha pasase de un equipo a otro en diversas ocasiones. Después de que algún partido se decidiera en detalles cómo una interferencia ofensiva en el último segundo. Después de todo, la eliminatoria se resolvería a falta de 10 segundos y empate a 109 en un partido que pasará a la historia. Posesión para Clippers, en manos de un Chris Paul que, después de sufrir una lesión en los isquiotibiales de su pierna izquierda, después de volver a la cancha, de liderar majestuosamente a su equipo, se enfrentaba por enésima vez con el estigma de gran jugador que no ha ganado nada. Ataca el aro sobre una buena defensa de Green. Primer paso con la pierna derecha, segundo sobre su pierna lesionada. Ayuda de Tim Duncan. Extensión y tiro por elevación. El balón roza la yema de los dedos del mejor power forward de la historia. Tablero. Dentro. 111-109. Los Clippers pasan a Semifinales de Conferencia. La perfecta definición de los Playoffs. Una épica victoria que desataba la locura en el Staples Center.

El partidazo de anoche se recordará durante años. Ceder medio segundo en defensa era ceder una canasta. La ejecución y la concentración daban cuenta de lo que significaba este partido para los dos equipos. Unos Spurs contra las cuerdas, supieron contestar la superioridad física de los Clippers y consiguieron las primeras ventajas. Pero los de Doc Rivers no dieron su brazo a torcer, ni siquiera con el batacazo emocional de ver a su base titular retirarse al vestuario a causa de un pinchazo en los isquios de su pierna izquierda. Ninguno de los dos equipos cedió diferencias importantes, quizás también por los dos enormes entrenadores de los dos equipos. Pops y Doc, Doc y Pops. Dieron un clínic de dirección táctica, de motivación y de capacidad de implicación de sus jugadores. La igualdad se mantuvo durante todo el choque, lo que provocaba un incremento de la tensión de los jugadores y de los aficionados directamente proporcional al paso de los minutos. Quizás el que una eliminatoria como esta se tenga que decidir en el último segundo sea injusto para el vencedor o, quizás es que la Regular Season ha sido injusta emparejando en primera ronda a estos dos equipazos.

Chris Paul y Blake Griffin. Los Clippers están en Semifinales de Conferencia. Photo: nba.com
Chris Paul y Blake Griffin. Los Clippers están en Semifinales de Conferencia.
Photo: nba.com

Ante semejante espectáculo colectivo se hace injusto destacar individualidades, excepto una. Chris Paul demostró estar listo para llegar al límite en Playoffs. Anotó 27 puntos y repartió 6 asistencias, liderando a sus Clippers y quitándose etiquetas que llevaba clavadas desde hace años. También destacar a Blake Griffin, pues aunque pocos lo recuerden, se marcó un triple-doble con 24 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias. Pero es que los triples de Barnes y Reddick, la aportación del que para muchos otros sigue siendo el mejor sexto hombre, Jamal Crawford y la intimidación de DeAndre Jordan, que apenas pudo jugar en el último cuarto (lo que sufrió su equipo en el rebote no tiene nombre) por el hack-a-DeAndre, también ha contribuido a que los Clippers avancen a Semifinales de Conferencia.

Tim Duncan postea ante DeAndre Jordan Photo: nba.com
Tim Duncan postea ante DeAndre Jordan
Photo: nba.com

Don Tim Duncan, cómo siempre ha hecho en los momentos importantes, fue la punta de lanza de los Spurs. Con 39 primaveras anotó 27 puntos y capturó 11 rebotes, cargando sobre sus espaldas a un equipo que, quizás, haya visto el fin de una era. Es posible que el Big Three por antonomasia, Parker, Ginobili y Duncan, disputase anoche su último partido. Suenan muchos rumores sobre posibles fichajes o retiradas, pero estos tres futuros miembros del Salón de la Fama merecen el mayor respeto por parte de todos los que aman el baloncesto y la NBA. Caen los campeones. Empieza la leyenda. [Boxscore]

Highlights del partido

Pick & Pop (XXVI) – Stephen Curry, Gregg Popovich y el orden de las cosas

Existe un proverbio italiano que me gusta en particular, pues su mensaje me evoca una certeza total. Reza que ‘Chi va piano, va sano e va lontano’, que en castellano viene a decir que quien va lento, va sano y llega lejos. Y es esta justa sentencia la que recoge lo que ha sido el año para San Antonio Spurs. La franquicia texana empezó el curso en una piscina de altibajos, pero se ha valido de la sabiduría de su entrenador para arribar en plena forma a los meses en los que se decide la temporada. Anoche cayeron derrotados ante los Pelicans de Anthony Davis –qué curso de crack consagrado le ha salido a este muchacho de veintidós años- y casi de manera anecdótica quedaron relevados al sexto puesto de la Conferencia Oeste, pero bien sabemos que con Duncan & Co. el factor cancha nunca importó demasiado. Y tampoco importa aquí y ahora, porque Gregg Popovich tiene lo que quería, la moto a punto. La posición en la parrilla de salida no es más que circunstancial.

Gregg Popovich – Associated Press

Dígase que el Oeste, pese a su aparente regeneración, es el tiovivo de cada año. Ocho equipos competitivos, de baloncesto identitario, y que acaban la Regular Season con récords apegados como coches en un atasco de autovía. Las diferencias son muy cortas, y en presencia, salvo la sorprendente inclusión de New Orleans Pelicans en el lugar de Oklahoma City Thunder, están los de siempre. La novedad que rompe la igualdad, sin duda, la escriben los Golden State Warriors de Steve Kerr, que han acabado el año con un histórico balance de 67-15, y que practican un baloncesto rápido, atractivo, y de una precisión anómala. Un caramelo. Su point guard, Stephen Curry, enamora a diestro y siniestro, y la gran mayoría de quinielas le señalan como el MVP de la temporada. En cierto sentido esto se olía desde lejos, porque apuntemos que el talento joven reclutado hace unos años invitaba a pensar que Golden State sería una franquicia fuerte en lo deportivo ya por estas fechas, pero de ningún modo esperábamos algo así.

Durante un par de años han ido justificando el hype y demás, pero lo de 2014-15 escapa a cualquier expectativa. Los Warriors han roto a golpe de remo “la calma” de la guerra fría del Oeste. Digamos que le han dado vuelco a los antiguos órdenes. Hacía tiempo que la parte izquierda del mapa no sentía la electricidad de un equipo tan dominante. Desde que lo hicieran los Lakers 2008-09, ningún equipo del Oeste había alcanzado las 65 victorias en temporada regular. Sin embargo, el dominar la tabla de conferencia nunca fue garantía de anillo, y ahora la cuestión es: ¿tienen lo suficiente los Warriors para imponerse en los escenarios rácanos del baloncesto de playoffs?

stephen-curry-drives-on-russell-westbrook-nba

Planteada la pregunta, sería interesante evaluar cómo va a aclimatar el equipo de Oakland sus modus operandi al formato eliminatoria. El baloncesto de postemporada es notablemente más lento, y requiere de sensatez y pautas, de herramientas para marcar el tempo. En este sentido, es comprensible que surja incertidumbre acerca de cómo un equipo tan veloz –y en consecuencia precipitado– va a amoldarse a equipos más toscos, de más cultura defensiva. ¿Puede Stephen Curry desarbolar una zona 3-2? ¿Pueden los Warriors conseguir puntuaciones altas con un volumen de transiciones menor de lo habitual? Sabemos, eso sí, que en el perímetro tiene escopetas varias para descargar problemas, pero hay más de un equipo en el cuadro del Oeste cuya disposición le puede sentar mal al equipo de Kerr.

Los Grizzlies, los Clippers y los Spurs, entre ellos. En este sentido, cabe esperar mucho de dos nombres: Klay Thompson, que en baloncesto playoffs se convierte en una herramienta feroz por su perfil de anotador puro; y Harrison Barnes, capaz de hacer daño a un catálogo de aleros muy diverso. Otra pregunta que muchos nos hacemos es si su batería de interiores será capaz de defender a una escuadra que cargue mucho la pintura. Me es fácil imaginar a Marc Gasol y Randolph abriendo una hemorragia grave cerca del aro. Por eso intuyo que Anthony Davis será un test interesante para examinar cómo repercute en Golden State el martillo de un interior anotador.

Anthony Davis, Boris Diaw

No obstante, hándicaps a parte, los Warriors tienen un poder ofensivo que palia todos estos aparentes problemas, y en el aficionado hay una sensación de que sólo los Spurs, vigentes campeones, serán capaces de dar freno a sus virtudes. Aquí está, probablemente, la llave del cofre, la gran incógnita. No sabemos con certeza si los texanos están tan inspirados como en 2014, y en el caso de que lo estuviesen, ¿tendrían músculo y pulmones como para interceptar el ska de Curry y sus compañeros? Puede que la respuesta sea no, pero también puede que sea sí, porque, volviendo al principio, chi va sano, va sano e va lontano, y la gestión de Popovich con miras al cansancio de los suyos ha sido tan, tan buena, que quizás en mayo acaricien su pico físico.

El enésimo alarde intelectual de Pop’ ha conseguido que nos lo creamos: Duncan, Parker y Ginóbili, que suman entre los tres suman 108 inviernos, pueden volver a regalarnos otra primavera de baloncesto premium, de ese que sólo saben hacer ellos. Los complementos son los que han jugado dos finales en los últimos dos años, entre ellos un Kawhi Leonard que huele a ser la perfecta sombra de Klay Thompson. La rotación, el passing game, la tensión defensiva del último cuarto, los cambios de ritmo…

Las credenciales son las de siempre ¿Podrán los Warriors competir contra eso? El tiempo responderá, pero si lo hacen, habrán cambiado el orden de las cosas, los cánones del Oeste.

 Fotografía: Associated Press