Time Out Especial: Mamba Out

Éste es el programa que nunca querrías hacer, pero nos sentimos obligados a presentar nuestros respetos a un jugador que ha marcado una época en la NBA, un referente dentro y fuera de la cancha, el afán competitivo hecho carne y hueso. Kobe Bryant se ha ido, pero nos deja su leyenda, y mientras le recordemos no se habrá ido del todo. Desde Time Out le ofrecemos este pequeño homenaje. See you in another life, brother.

Si quieres mantenerte informado sobre lo último de la NBA no puedes perderte Time Out, el programa de radio de NBAesp que se emite los los domingos a las 22:00 en RFC Radio.

Una anomalía llamada James Harden

[vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548101164009{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Es complicado catalogar a James Harden, la estrella que más brilla últimamente en la NBA. Él se define a sí mismo como un tipo raro, alguien unnormal, en un inglés mal hablado que usa también a propósito. La anomalía de la barba más célebre de la liga está alcanzado cotas cósmicas: lleva 19 partidos consecutivos por encima de los 30 puntos, el único jugador capaz de trenzar esta racha que no se apellida Chamberlain.

Vamos a ir rápido con los números. Su actual racha empezó el pasado 13 de diciembre con una exhibición de 50 puntos ante los Lakers. Exactamente un mes después, Harden daba la vuelta al mundo a golpe de titulares de prensa: 57 puntos que se comieron los Grizzlies. Los medios, exaltados, tuvieron que tirar de mucha elocuencia cuando, tan dos días después, The Beard se superaba a sí mismo con 58 tantos ante los Nets. Ese día, Harden empataba a Elgin Baylor –y el siempre presente Wilt Chamberlain– con su racha de 30+. En su último partido hasta la fecha, el bueno de James no se quedó corto con otros 48 puntos en su casillero, también encajados por los Lakers. Vamos, una racha de récord y redonda.

Harden lidera, como es obvio tras hojear sus cifras, la anotación en la NBA. Son 35,7 puntos por partido que están al nivel de las versiones más letales de Kobe Bryant y Michael Jordan, únicos en registrar cifras similares en la era moderna del baloncesto estadounidense. La pregunta que se hace todo el mundo ahora es también evidente: ¿cuándo terminará su racha? Según analizan en SportsBettingDime, las probabilidades de que Harden mantenga su racha de más de 30 puntos por partido durante más de 22 partidos es del 56%. La conclusión es que los números dicen que Harden no terminará de reventar el casillero ni hoy ni pasado mañana.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74788″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548101105330{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

¿De qué rincón de la galaxia viene la Barba?

Olvidemos ya los números, que todos conocemos y podemos consultar a diario, y miremos hacia el pasado. ¿Quién demonios es James Harden? Nacido en Compton en 1989, su madre le apodó Lucky (afortunado) porque entre él y su hermana mayor había sufrido varios abortos naturales. Cuando James se consolidó en las entrañas de su madre, la familia albergaba pocas esperanzas.

James nació en un entorno complicado. Compton, un suburbio situado al sur de Los Ángeles, era uno de los lugares con mayor criminalidad en Estados Unidos en los noventa. Su madre y hermana aún recuerdan los constantes tiroteos. De su padre pocas memorias quedan, y la Barba jamás supo nada. La madre de Harden es una de las más implicadas en la asociación Mother’s of Professional Basketball Players, retratada a la perfección en el capítulo 55 del podcast El Reverso. Para él, su madre es un elemento clave del éxito. Ella le siguió a todas partes.

“Hay mucha gente que no tiene suficiente fuerza mental. Y allí la gente acaba en la cárcel o ya no está aquí entre nosotros”, explica Harden sobre la barriada de su infancia. Su madre usó el deporte para esquivar los peores augurios y alejar a sus tres hijos de las bandas. “Jugaba a baloncesto hasta la 1 o las 2 de la madrugada, era mi trabajo”, recuerda el 13 de los Houston Rockets en un documental de ESPN. El joven Harden pasaba de las chicas –le tiró un balón a la cara a una como respuesta a sus flirteos– y solo se dedicaba a la canasta.

A pesar de todas esas horas en la cancha, Harden tenía varios escollos por delante. El primero era su condición de asmático, y en el instituto recuerdan que se ahogaba con cierta frecuencia. Otras cosa que recuerdan: no levantaba ni una pesa y comía bloques de queso enteros en una merienda. “La verdad es que podía hacer poca cosa. Era lento, muy lento”.

Un rara avis del baloncesto, sus compañeros se fijaron que James empezaba a emular a un argentino de moda en la NBA, un tal Manu Ginóbili. El euro-step entró en la vida de Harden pronto, y poco a poco le fue convirtiendo en lo que es ahora, un regateador sin parangón en la liga. Una vez graduado, las mejores universidades del país se fijaron en su talento. Él, fiel a sus rarezas, eligió seguir a su entrenador de instituto a Arizona State, una universidad promedio, y seguir marcando su ritmo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-155591″ isotope_mode=»packery» medias=»74789″ gutter_size=»3″ media_items=»media|lightbox|original,icon,caption» screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»11″ single_padding=»2″ single_text_reduced=»yes» lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3MjYxX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxNl9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjEyIn0sIjU3ODk2X2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9LCI1Nzg5NV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjQifSwiNTc4OTRfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI0In19″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548099209559{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

Un sexto hombre en la penumbra

El Harden universitario empezó a salir en los titulares. También empezó a dejarse la barba porque le hacía parecer más adulto. En las fotos de esa época se le ve algo gordete, un problema que no trasladó al profesionalismo. Con Oklahoma City Thunder, James tuvo que armarse de paciencia. Lo hizo tan bien que se convirtió en el mejor sexto hombre de la liga, una receta que propulsó al trío formado junto a Kevin Durant y Russell Westbrook a las Finales de la NBA de 2012. Perdieron.

Harden todavía piensa en esa época en Oklahoma. “¿Qué hubiera pasado si…?”, se pregunta por dentro. Cuando fue traspasado, cuando su relación con los Thunder se rompió de repente, la Barba pensaba que estaba condenado al papel de sexto hombre para siempre. A pesar de ello, vivió la separación como un divorcio. “Estábamos tramando algo grande, íbamos a por varios campeonatos consecutivos”, asegura. Lo que ocurrió es que el 13 no aceptó una propuesta renovación que le dieron a última hora, y Sam Presti, GM de OKC, lo traspasó en una operación relámpago a los Rockets.

De la noche a la mañana, el sexto mejor hombre del año pasó de la penumbra al centro del escenario. En su primer partido con su nuevo equipo cayeron 37 puntos, y en el segundo 45. “Esos dos encuentros me dieron la confianza necesaria. Vi que esto podía ser bueno”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74790″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548101230378{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

¡Houston, Houston, ha nacido una estrella!

Desde su llegada a los Rockets, Harden ha ido progresando exponencialmente. Con Mike D’Antoni, que le ha situado en la posición de uno, la Barba ha capitalizado al máximo sus habilidades. “Cuando intentan cambiar las reglas, o poner nuevas de por medio, por culpa de una persona quiere decir que estás muy por delante de la competencia”, opina su entrenador sobre una de las especialidades de Harden: sacar faltas de la absoluta nada. Para el 13, su estilo solo “intenta crear una ventaja”, los oponentes y detractores definen esas faltas como pura basura.

Harden universalizó su icónica Barba a base de exhibiciones anotadoras y una capacidad incesante de mejora. No ha habido año que no haya subido sus cifras del curso anterior. Anotador puro y duro, no se queda corto a la hora de repartir juego: 8,5 asistencias este año. El juego le ha propulsado, pero lo que ha encumbrado al Harden estelar es su estilo fuera de la cancha.

Posado serio, ropa estrafalaria, su tremenda barba. Todo conjuga para que el tipo sea un peso pesado. Su carácter, abierto a cualquier cosa, también le ha convertido en uno de los jugadores más deseados por las marcas. Si algo tiene Harden es que no deja a nadie indiferente. “Me entra comida en esta mierda todo el rato”, se mofa de su valor más preciado, la barba. La máquina de anotar es, también, una máquina de vender.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74791″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548099503766{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

El acento en el liderazgo

Harden recibió muchas críticas en su primera etapa con los Rockets, la que compartió con Kevin McHale de entrenador. Fue su antiguo preparador quién disparó más duro contra su expupilo: “James puede ver todos los pases, hacerlo todo, pero no es un líder”. Esas palabras llegaron al inicio de la temporada pasada, y los resultados de la misma le acabaron dando la razón a la Barba.

Houston estuvo más cerca que nunca de doblegar la dinastía de los Golden State Warriors, amos y señores del salvaje Oeste NBA. Con un 3-2 a favor en las Finales de Conferencia, una lesión de Chris Paul cortó la dinámica colectiva de los Rockets y dejó a Harden demasiado al descubierto. El superequipo liderado por Curry, Durant, Thompson y Green aprovechó esa debilidad y avanzó sin volver a mirar atrás hacia su segundo campeonato seguido. Era lo esperado, pero fue el baloncesto único de Harden quien puso en jaque la fórmula ganadora de los de la bahía.

Este año, los Rockets añadieron a Carmelo Anthony a su receta, que salió rana. Rectificaron a tiempo y descartaron a la estrella de sus planes. Desde entonces, y con varias lesiones de compañeros de por medio –Chris Paul, Clint Capela y Eric Gordon se han perdido muchos partidos este año–, James Harden ha enderezado él solito el rumbo de su franquicia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74792″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiIxMiJ9LCI3MzM4Ml9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjUifX0=»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1548099818211{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

Individualista, ¿y qué?

Para muchos, el baloncesto de Harden es tremendamente individualista, prácticamente onanista. Una exaltación egoísta que casa poco con los últimos tiempos que han visto con mejores ojos los valores colectivos, léase los Warriors o los Spurs, y hoy en día también los Celtics o los Raptors. Pero esta visión que pretende marginar a Harden se olvida de la otra cara de la moneda. En estas fiestas corales del pasado reciente siempre hubo una antítesis llamada LeBron James, otra fuerza descomunal que por sí sola derribó a cualquier competencia en el Este durante ocho temporadas consecutivas.

Comprado con el Rey, lo de la Barba parece una anécdota. Sí, su dominio del juego ofensivo es absurdo, y se carga a los rivales hagan lo que hagan. Si se le tiran demasiado encima, fuerza la falta; si le dejan respirar, les acribilla desde cualquier distancia; si le vigilan de cerca, se desvanece con un par de quiebros y anota la bandeja fácil.

Otra línea de ataque contra el actual MVP de la NBA es la defensa. Harden no es un gran defensor, ni tampoco ha pretendido serlo nunca. Eso sí, sus críticos parecen tener memoria selectiva, ya que esa crítica no es común escucharla sobre otro referente del baloncesto del siglo XXI. ¿Qué tal defiende Stephen Curry? ¿No?

Lo de James Harden es un espectáculo de un hombre contra el mundo, un tipo que siempre ha seguido caminos poco frecuentados pero que, a punto de entrar en sus 30, ha encontrado las puertas del Olimpo. La Barba es una anomalía, y como cualquier anomalía en esto del baloncesto, deberíamos aprender a valorarla y disfrutarla al máximo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»color-vyce» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fguillealvarez41||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Sigue al autor en Twitter[/vc_button][/vc_column][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»accent» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fnbaesp||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Siguenos en nuestras redes[/vc_button][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»74794″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI4In0sIjczMzgyX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9fQ==»][/vc_column][/vc_row]

Tex Winter y el triángulo de los ídolos

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Winter, mentor y asistente de Phil Jackson con los Chicago Bulls y Los Angeles Lakers, fue el encargado de enseñar a dos genios individuales de qué iba el juego en equipo. Michael Jordan y Kobe Bryant hubieran ganado títulos con o sin el sistema, pero probablemente no hubieran alcanzado cotas tan altas si no hubieran escuchado, durante el largo de su carrera deportiva, los consejos de Tex. A través de lo colectivo llegaréis a metas más lejanas.

“Es un purista del baloncesto y quiere que el juego se juegue de forma correcta en todo momento”, explicaba Kobe Bryant a NBA.com durante la campaña de su cuarto anillo, el primero de Pau Gasol. “Cuando llegó aquí [LA] por primera vez, él y yo solíamos hacer sesiones de vídeo individuales a diario. Veíamos los partidos de principio a fin y él simplemente compartía muchísimos conocimientos conmigo”. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73787″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1541280921621{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]

Entrenador de entrenadores

Winter fue un buen entrenador universitario, con un récord global de  453–334 (.576), y una aparición en la Final Four con Kansas State. Se dedicó a las banquillos seis décadas, y en 1962 publicó The Triple-Post Offense, los cimientos de su enfoque baloncestístico. Su única aventura como entrenador principal en un banquillo NBA fue corta y nada fructífera, entre 1971 y 1973, acumulando un récord de 51 victorias y 78 derrotas con los Houston Rockets.

La historia podría haber acabado en una gran pérdida, ya que Winter contemplaba dejar el baloncesto por completo tras varios años sin obtener grandes resultados una vez retornado a la NCAA. En 1985, Jerry Krause, GM de los Bulls del jovencísimo Michael Jordan, le pidió a Winter que se uniera al equipo de asistentes de Chicago para ejercer, según palabras de Phil Jackson, de entrenador de entrenadores. Krause le suplicó ni que fuera dos o tres años, que al final fueron 14. Su relación con Stan Albeck y Doug Collins, predecesores de Jackson en el cargo, fue poco profunda, pero con el maestro Zen entabló un vínculo de nueve anillos.

Tex y yo teníamos una relación muy profunda, sencillamente porque yo no era muy buen entrenador y no tenía demasiado conocimiento. Él tenía mucho conocimiento”, contaba Jackson de su relación en Chicago con Winter. “Solíamos decir que no había nada que pudiera gobernar a Tex. Él decía lo que su mente impulsivamente le pedía decir, y era como la mente de los dioses del baloncesto. Si jugabas contra las reglas del juego, él te lo iba a comentar”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_single_image media=»73791″ caption=»yes» media_width_percent=»100″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1541281235363{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]Ese carácter que comenta Jackson le ganó una reputación con sus grandes estrellas. «No le importaba si era Shaq o Kobe, incluso Phil», comentaba Derek Fisher en 2009, cuando el preciado asistente permanecía en casa por problemas de salud y sus Lakers le echaban de menos. «Él iba a decir lo que tenía que decir. A este nivel, es una experiencia refrescante de la que formar parte».

Michael Jordan explicó que aprendió mucho bajo las órdenes de Coach Winter. “Era un trabajador incansable, siempre centrado en los detalles y la preparación, un gran profesor. Tuve suerte de jugar para él”.

Winter coincidiría con las palabras de su pupilo más ilustre, del que también se sintió afortunado de tener bajo su cobijo. “Sería un idiota si dijera que el triángulo creó a Michael Jordan”, pero de bien seguro que le ayudó a llegar donde llegó”, comentaba Tex. No era un idiota y parte del gran éxito del sistema fue la gran capacidad de persuasión de Jackson, que convenció a su 23 a que renunciara a potenciales de su juego eterno para permitir el mejor encaje de todas las piezas del equipo. Otra gran parte del éxito fue, claro, contar con Jordan y con el talentoso grupo que fueron aquellos Chicago Bulls, equipo histórico donde los haya.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ back_image=»73788″ parallax=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_empty_space empty_h=»4″][vc_empty_space empty_h=»4″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1541281418769{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]En una entrevista de 1999 para SLAM, Winter compartía reflexiones sobre el gran –pero mal entendido, decía él– éxito de su sistema, que fue aplicado o adaptado por varios equipos tras la doble dinastía de Chicago que dominó de cabo a rabo los noventa:

Cada vez vemos más y más partes fragmentadas del sistema apareciendo todo el rato, pero en general se ha bastardizado. Me siento halagado de que piensen que es una solución en cualquier situación, pero lo entrenadores no parecen del todo capaces de enseñar el sistema. Se hincha hasta convertirse en algo demasiado complicado, pero pienso que es algo muy simple. No soy el tipo más brillante del planeta. De hecho, soy más bien ingenuo, así que tampoco puedo haber armado algo demasiado complejo. Es algo distinto. La mayoría de nuestros jugadores ahora aprenden a jugar en ligas de verano y canchas de la calle, sin demasiada estructura en los partidos, así que desarrollan talentos en el uno contra uno, jugando en congestión, y desafían muchos principios de las buenos ataques en equipo. En consecuencia, estos jugadores las pasan canutas cuando les pides que se conviertan en un dedo dentro de un guante, en vez de una entre cinco manos.

Todo está radicado en unos principios muy básicos, como el movimiento de pelota y jugador con motivo; buenas posiciones de rebote ofensivo; espacio, para que los equipos contrarios pasen un mal rato si quieren doblar a la pelota; y penetración –un ataque no es bueno si no hay una oportunidad de penetrar. Te diré cuán simple es. Se usa mucho entre los entrenadores de instituto que tienen niños aprendiendo a jugar. Ellos son perfectos porque no tienen malos hábitos todavía.

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¡Y qué sistema! Once anillos –nueve con él en el banquillo junto a Jackson, ya que un ictus le apartó del día a día–, seis con los Bulls y cinco con los Lakers. En el camino, su predicamento iluminó el camino a dos talentos rebeldes como Jordan y Bryant, además de proponer dúos para la historia: Jordan-Pippen, Bryant-O’Neal y Bryant-Gasol. La lista de secundarios, empezando por Kerr, también es de primera categoría: John Paxson, Derek Fisher, Horace Grant, Lamar Odom, Dennis Rodman, Robert Horry, Toni Kukoc…

Con nueve –u once, como prefiráis vosotros– anillos en su palmarés, y con la papeleta de enderezar el camino primero a Phil Jackson, dios entre los entrenadores de la NBA, y luego adiestrar a otros dos ídolos en el Olimpo como Jordan y Bryant, ¿quién podría negar que Tex Winter fue uno de los mejores entrenadores de la historia?

Su legado, en nuestra memoria, en el Salón de la Fama Naismith y también en los libros de historia del deporte, quedará a salvo. Tan simple y a pesar de ello tan temible, el triángulo ofensivo quedará para siempre. Un triángulo único, el triángulo de los ídolos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_raw_html]JTNDaWZyYW1lJTIwY2xhc3MlM0QlMjJzY3JpYmRfaWZyYW1lX2VtYmVkJTIyJTIwdGl0bGUlM0QlMjJFeGNlcnB0cyUyMGZyb20lMjBOQkElMjBDb2FjaGVzJTIwUGxheWJvb2slM0ElMjAlMjBQaGlsJTIwSmFja3NvbiUyMGFuZCUyMFRleCUyMFdpbnRlciUyMGRpc2N1c3MlMjB0aGUlMjBUcmlhbmdsZSUyME9mZmVuc2UlMjIlMjBzcmMlM0QlMjJodHRwcyUzQSUyRiUyRnd3dy5zY3JpYmQuY29tJTJGZW1iZWRzJTJGODc5ODc0MyUyRmNvbnRlbnQlM0ZzdGFydF9wYWdlJTNEMSUyNnZpZXdfbW9kZSUzRHNjcm9sbCUyNnNob3dfcmVjb21tZW5kYXRpb25zJTNEZmFsc2UlMjZhY2Nlc3Nfa2V5JTNEa2V5LTFwOW85ZjZkOXNxNWFrczUzNzVsJTIyJTIwZGF0YS1hdXRvLWhlaWdodCUzRCUyMnRydWUlMjIlMjBkYXRhLWFzcGVjdC1yYXRpbyUzRCUyMm51bGwlMjIlMjBzY3JvbGxpbmclM0QlMjJubyUyMiUyMHdpZHRoJTNEJTIyMTAwJTI1JTIyJTIwaGVpZ2h0JTNEJTIyNjAwJTIyJTIwZnJhbWVib3JkZXIlM0QlMjIwJTIyJTNFJTNDJTJGaWZyYW1lJTNF[/vc_raw_html][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»color-vyce» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fguillealvarez41||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Sigue al autor en Twitter[/vc_button][/vc_column][vc_column column_width_percent=»100″ align_horizontal=»align_center» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/2″][vc_button button_color=»accent» radius=»btn-round» border_width=»0″ display=»inline» link=»url:http%3A%2F%2Ftwitter.com%2Fnbaesp||target:%20_blank|» icon=»fa fa-twitter» rel=»center»]Siguenos en nuestras redes[/vc_button][/vc_column][/vc_row][vc_row unlock_row_content=»yes» row_height_percent=»0″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ shift_y=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″][vc_gallery el_id=»gallery-159387″ medias=»73801″ gutter_size=»3″ screen_lg=»1000″ screen_md=»600″ screen_sm=»480″ single_width=»12″ single_overlay_opacity=»10″ single_padding=»2″ lbox_caption=»yes» lbox_social=»yes» items=»eyI1NzI1MF9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNTcyNDhfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI2In0sIjU3ODIwX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNiJ9LCI1NzgxOV9pIjp7InNpbmdsZV93aWR0aCI6IjYifSwiNzMzODZfaSI6eyJzaW5nbGVfd2lkdGgiOiI4In0sIjczMzgyX2kiOnsic2luZ2xlX3dpZHRoIjoiNCJ9fQ==»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column column_width_use_pixel=»yes» overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ z_index=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»875″][vc_column_text css=».vc_custom_1541364400530{margin-top: 0px !important;margin-right: 0px !important;margin-bottom: 0px !important;margin-left: 0px !important;padding-top: 0px !important;padding-right: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;padding-left: 0px !important;}»]P.D. Si queréis leer más sobre el triángulo ofensivo, esta investigación de The New York Times resulta amena e interesante.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

La NBA, un altavoz social por la igualdad

El mundo no se cambia desde la comodidad de los sillones, ni tampoco con la donación simbólica de una cantidad que sale de un sueldo multimillonario. El cambio, ya sea político o social, se mueve con acciones, y eso es algo que las estrellas de la NBA han entendido mejor que nadie en los últimos meses.

Piezas básicas en un negocio que mueve miles de millones de dólares, figuras como LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade o Chris Paul han bajado al barro para untarse en el mundo real y dar voz a millones de personas cuyos gritos se pierden por la nula proyección mediática de sus palabras.

Ya es historia su speech conjunto en la gala de entrega de los ESPYS en la que comparecieron unidos en el escenario para involucrar a los atletas norteamericanos en la lucha contra las injusticias político-sociales, algo que choca frontalmente con la actitud mansa a la que nos tienen acostumbrados aquí.

El sistemas está roto, los problemas no son nuevos, tampoco lo es la violencia. La división racial, por supuesto, tampoco lo es. Más que nunca es el momento de intentar cambiar las cosas”, rezaba Carmelo en el discurso de apertura de la gala de premios más importante del país. “Sospechar de las personas por el color de su piel es algo que tiene que acabar, así como la mentalidad de disparar a matar. Hay que acabar con la violencia y la cultura de las armas. Ya es suficiente”, explicaba Wade.

Para entender su postura, hay que situarse en el contexto. Estados Unidos ha vivido un último año y medio en el que la tensión dentro de la comunidad afroamericana se ha disparado a niveles casi desconocidos en el siglo XXI por la brutalidad de las actuaciones policiales. En 2015, con datos en la mano, 102 personas de color murieron por intervención policial. Una de cada tres víctimas fueron identificadas sin llevar un arma, y son muchos los que se cuestionan si perdieron la vida tan solo por el estigma del color de su piel.

Precisamente en abril de 2015 Carmelo Anthony dio un paso al frente en su lucha por la búsqueda de la igualdad y de la paz social. Ante la escalada de la violencia en su Baltimore natal como protesta por la muerte de Freddie Gray, un joven negro de 25 años que murió por una lesión espinal bajo la custodia de la policía, Melo salió a la calle junto a sus conciudadanos con la intención de poner punto y final a la guerra social y de buscar justicia para Freddie.

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Fuente: ESPN

“Todos queremos justicia, pero pensemos en los jóvenes y en cómo afectará esto. Tenemos que construir un Baltimore mejor, no destruirlo. La rabia y el resentimiento que hoy siente nuestra comunidad no cambiarán de un día para otro, así que luchad por lo que creéis, pero recordad que solo se necesita un segundo para destruir algo que después puede tardar una eternidad en volver a levantarse. ¡Paz!”. Palabra del hijo pródigo, que desde ese día no ha pasado un segundo sin luchar por la comunidad afroamericana y en contra de la brecha entre clases.

La carrera por la presidencia y el modelo de país

La NBA, también, se ha mojado de lleno en las elecciones presidenciales que han llevado al republicano Donald Trump a ocupar el despacho oval de la Casa Blanca. Técnicos, jugadores e incluso franquicias al completo han demostrado su implicación tanto en las horas previas como con los resultados ya en mano.

Ante la avalancha de mensajes en las redes sociales pidiendo a la gente ir a votar (¿cuándo diablos hemos visto algo así en España?), hubo uno que quiso poner todo el arsenal sobre la mesa. LeBron James, sabedor de que la victoria en Ohio era clave para los posibilidades de Hillary Clinton, organizó dos muestras de apoyo a la candidata demócrata, primero con una carta abierta en el ‘Business Insider’ y en el ‘Akron Beacon-Journal’.

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Fuente: Reuters

Solo uno de los candidatos entiende verdaderamente los problemas de un niño de Akron nacido en la pobreza. Y cuando pienso en la clase de políticas e ideas que mi fundación necesita de nuestro gobierno, la elección está clara. Esa candidata es Hillary Clinton», escribía en este artículo de opinión. Sin embargo, LeBron no se contentó con poner su firma y dio la cara en el mitin de Clinton en Cleveland siendo el maestro de ceremonias y dejando claro que ella era la única capaz de aplicar “políticas que no nos dividan más”, en referencia a Trump.

Aunque el resultado no fue el esperado, ya que el multimillonario republicano acabó ganando las elecciones, el esfuerzo dejó clara la implicación en los momentos en los que la pelota quema de el Rey. Posteriormente, han sido muchos los que no han alzado la voz manifestando su profunda decepción, como Stan Van Gundy, Popovich, Kerr y Rivers. El de los Pistons fue el más contundente: “No entiendo cómo mi país ha elegido a un racista, misógino y etnocéntrico”. Algunas franquicias —como Dallas, Memphis y Milwaukee— cortarán su relación con Trump evitando hospedarse en sus hoteles en Nueva York y Chicago.

Guerrillas en la Liga

El último episodio ‘vocal’ protagonizado por LeBron James ha sido en contra del jefe de uno de sus mejores amigos y compañero en el activismo social, Melo. James no se quedó callado ante las palabras de Phil Jackson, presidente de los Knicks, que tildó de posse —pandilla en tono despectivo y racial en EE.UU.— a la gente que rodea al líder de los Cavs, que se tomó la frase como un ataque a la comunidad afroamericana.

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Fuente: Sports Illustrated

“Tenía mucho respeto por Phil hasta hoy. Esa etiqueta no es la que define lo que he intentado crear durante mi carrera. Tampoco define lo que es mi familia. Creo sinceramente que la única razón por la que ha usado esta palabra es porque somos jóvenes afroamericanos intentando marcar la diferencia”, contestó con firmeza.

Anthony, en una posición incómoda por las declaraciones de su jefe, defendió la respuesta de su amigo, demostrando que sus valores de lucha por la igualdad van más allá que el quedabientismo extendido en nuestro sistema: “Quiero creer que Phil no lo dijo en ese sentido, pero no hay que ser ingeniero espacial para saber que esa palabra es ofensiva para nosotros”.

Todavía queda mucha concienciación social por hacer, pero sin duda, la NBA y sus estrellas han elegido el camino correcto, porque el silencio ante la injusticia y las palabras hirientes nunca tendría que ser una opción.

Los distintos ángulos del épico adiós de Kobe Bryant

Se acabó, ya no le volveremos a ver sobre el parqué. Kobe Bryant puso el punto y final —¡y de qué manera!— a su brillante trayectoria de dos décadas en la NBA y con Los Angeles Lakers con una exhibición histórica de 60 puntos en su última victoria contra los Utah Jazz por 96-101.

El astro angelino mostró su mejor versión para poner el broche de oro a su leyenda: nadie en Hollywood podría haber escrito un mejor guión para despedir a la Mamba Negra. Así lo relató en directo nuestro compañero Guille Álvarez para Vice Sports España. 

Antes de llegar a los vídeos, compartimos también la bonitas palabras de otro colaborador de NBAesp, Martín Santana, en su cuenta de Twitter.

En España lo vivimos de la mano de Fran Fermoso y Piti Hurtado en Movistar+. Como el resto de mortales, no se podían creer lo que estaban viendo en sus pantallas…

 Y por supuesto, la cobertura de la NBA y los Lakers fue inmensa y nos dejó muchas imágenes para el recuerdo. El recibimiento, las palabras de Magic Johnson y las muestras de cariño del resto de estrellas de la liga provocó algún que otro llano entre la afición.

Después, claro, llegó el momento de la verdad. Kobe Bryant superó todas las expectativas y nos dejó boquiabiertos a todos. «Le dije que me prometiera que iba a hacer 50 puntos… y va el cabrón y mete 60», se congratuló Shaquille O’Neal, una de los excompañeros y leyendas que asistieron al último baile de Kobe.

+ NBAesp

[Kobe vs. LeBron: el último dueloEl All Star despide a KobeLa grandeza que se intuye]

+ Medios

[La importancia de llamarse Kobe (AS)Kobe, por A. MonjeEl último día de la gran obsesión (EM)]

Y para palabras bellas y cercanas, no te pierdas la carta íntegra de Pau Gasol a su amigo y compañero de campeonatos.

Muchas gracias por todo, Kobe.

Del equipo de NBAesp

Kobe Bryant vs. LeBron James: último capítulo

Ayer se enfrentaron por última vez en sus carreras dos jugadores de época. Ambos son, probablemente, los máximos exponentes del baloncesto NBA en el siglo XXI. Kobe Bryant y LeBron James se retaron por vigésimo segunda ocasión en su trayectoria y dejarón al aficionado con ganas de más después de la exhibición de ambos. Jamás podrán disputar unas finales y, de hecho, jamás habrán jugado una eliminatoria de playoffs entre ellos.

Los Cleveland Cavaliers se llevaron el partido (120-108), pero Bryant se quedó con la gran ovación de la noche y las mejores jugadas. Protagonizaron un duelo intenso entre sonrisas que se saldó con 26 puntos y 5 rebotes para la Mamba Negra en uno de sus mejores partidos del año. LeBron se apuntó a la fiesta y finalizó con 24 tantos, 5 rebotes y 7 asistencias.

«Ojalá pudiera jugar contra él cada noche», explicó LeBron tras el encuentro. «Esa competividad, la sensación de retarse contra uno de los más grandes, es algo que jamás debes dar por supuesto». Bryant recordó que para él, en la cancha, no hay amigos. «No es una rivalidad, pero tampoco es porque nos gustemos demasiado. A mi nadie me gusta demasiado», comentó.

A pesar de no cruzarse de manera directa, cada uno siguiendo su camino glorioso en el Este y el Oeste, desde la irrupción de LeBron en la liga, el año 2004, las comparaciones han sido el pan de cada día. Y con razón. El joven Rey aterrizó en la corte del tipo que enlazó la generación de Jordan con la del propio James, que llegó irreverente y con ganas de comerse al mundo.

Yendo a los inicios de Kobe, la cosa fue similar. El astro angelino retó al Dios del baloncesto desde el primer día y fue construyendo a fuerza de trabajo y perseverancia un currículo que, ahora que está al borde de su retirada, brilla más que nunca.  [Comparativa estadística]

 Ambos llegaron desde el instituto, saltándose la habitual etapa formativa en las universidades estadounidenses. Ambos se mostraron descarados y rápidamente tomaron las riendas de sus franquicias. Ambos protagonizaron más de una polémica (dentro y fuera de las canchas)… Muchas similitudes y una rivalidad latente que, según ellos, jamás ha existido como tal.   «Nunca me he fijado en lo que LeBron hacía. Siempre lo he visto como si fuésemos jugadores de otra generación… sin esa rivalidad que tenían Magic y Bird. Desde que LeBron llegó a la NBA siempre he tratado de ayudarle y darle consejos«, comentó Kobe en su última visita a Cleveland, el pasado febrero. «Nunca hemos tenido la rivalidad que la gente quería», añadió James entonces. «Cuando le veo jugar, incluso cuando no me enfrento a él, me emociona verle ya que sé que es su último rodeo». Después de hoy, no volverán a verse las caras dentro de la pista. Y todos nos quedaremos con mucho apetito.  

Veintidós serán las veces que se habrán enfrentado, con 16 victorias para LeBron en total. El alero de Ohio, de hecho, tendrá el honor de quedar en el libro de los registros como el jugador que más ha anotado en sus enfrentamientos contra Kobe (28,4 puntos de media).

La pena será no verles en unas Finales de la NBA, algo curioso si tenemos en cuentas que las últimas nueve ediciones han tenido a uno de los dos como protagonista. LeBron (¡ojo al dato!) luchó por el anillo en 2015, 2014, 2013, 2012, 2011 y 2007. Bryant encadenó tres consecutivas entre 2010 y 2008.

Entre ambos suman siete anillos, cinco MVPs y cuatro oros olímpicos. Kobe se marcha siendo el tercer máximo anotador de la historia por delante de Jordan, mientras que LeBron apunta alto y es ahora mismo el decimotercero, muy cerca de Dominique Wilkins. Dos estrellas que han compartido trayectoria y debate desde el 2004.

Kobe-LeBron-Jordan

La discusión seguirá pendiente de resolución, si es que algún día alguien consigue sellar el asunto. ¿Pesan más los cinco anillos de Kobe que el resto de registros de LeBron? Yo optaría por quedarme con lo mejor de ambos y disfrutar de su último baile.

Además, Michael Jordan sigue estando de por medio.

Imagen de portada: Joe DiChiara