Pierce asegura que éste será su último año en la NBA

Pierce asegura que éste será su último año en la NBA
Foto: foxsports.com

El veterano alero recién fichado por Los Angeles Clippers Paul Pierce asegura que éste será su último año en la NBA cuando finalice la temporada 2015-2016. Pierce tuvo el martes rueda de prensa y dijo claramente que podría ser «el final de su carrera.

«Probablemente será el último viaje en mi carrera» dijo el alero. «Creo que es así como voy a finalizarla. Voy a darlo todo.»

Pierce añadió que si no creyese que el equipo donde jugará esta campaña fuese un aspirante real al título, no estaría jugando en Los Angeles. Desde luego ha demostrado durante su carrera y más recientemente durante el año pasado que todavía tiene gasolina en el tanque, por lo que deberá aprovechar sus últimos días como jugador en activo.

Lo que también podrá ser interesante de observar es el hecho de que Pierce firmó tres temporadas con la franquicia entrenada por Doc Rivers, de modo que deberá renunciar a los dos años restantes, salvo que se arrepienta de sus palabras…

Para Chris Paul no importa lo que diga la gente sobre Jordan

Para Chris Paul no importa lo que diga la gente sobre Jordan y su decisión
Foto: fssta.com

Algunas noticias y rumores apuntaban a que una reunión rápida entre Chris Paul y DeAndre Jordan fue clave para qie el pívot se decidiese finalmente por renovar con los Clippers en lugar de cambiarse a Dallas Mavericks. Sin embargo, para Chris Paul no importa lo que diga la gente sobre Jordan, y se ha mostrado «increíblemente feliz» por haberle llevado de vuelta a casa.

«DeAndre es como mi pequeño gran hermano», dijo Paul antes de la primera edición de los Players’ Awards que se celebró en el Teatro Penn & Teller theater de Las Vegas. «Hablamos mucho más de lo que la gente pueda pensar. Pero no importa lo que diga la gente. Lo único que importa es que está de vuelta».

Como ya sabemos todos, después de las duras negociaciones que iniciaron el dueño de los Mavericks Mark Cuban y el alero Chandler Parsons para fichar a Jordan, éste al final se decantó por continuar su carrera en Los Ángeles durante al menos cuatro temporadas. Por el medio hubo las conversaciones mencionadas, y un despliegue brutal de pesos pesados de los Clippers, incluyendo al entrenador Doc Rivers, a otras estrellas como Blake Griffin o Paul Pierce, y el mismo CP3.

«Fue una locura», dijo Pierce, que firmó con los angelinos por tres campañas cobrando en total 10 millones de dólares. «Pero creo que todo esto realmente se fue creando sobre la marcha. Llegó a ser un asunto mayor de lo que debería ser, pero decidí fichar por los Clippers y DeAndre cambió su opinión para seguir siendo un ‘Clipper’. Estmaos contentos con la forma en que ha acabado todo».

Vlog NBA – La verdad de Paul Pierce

Nuestro colaborador Jordi de Mas (@demas6basket) presenta una semana más su última entrega del Vlog NBA, que repasa contenidos de actualidad y del pasado, centrándose en historias de jugadores, franquicias y leyendas de la liga. En el post de esta semana hablamos de uno de los protagonistas de estos playoffs NBA, un jugador que ha iluminado con su juego y sobre todo su corazón el parquet. Se trata de Paul Pierce, estrella de los Washington Wizards y antiguo capitán e histórico de los Boston Celtics. Como siempre, repasamos su biografía y la construcción de su leyenda en nuestro vídeo-blog de la semana ¡Allá vamos!

Playoffs NBA 15/05: Marc también dice adiós, los Hawks hacen historia

Marc Gasol no fue suficiente para los Memphis Grizzlies. La exhibición del pívot español, en el que podría ser su último partido con la franquicia de Tennessee, quedó reducida a mera anécdota tras la exhibición de Stephen Curry en la victoria por 95-108de los Golden State Warriors en el sexto y definitivo partido de la eliminatoria de semifinales de conferencia disputado en el FedEx Forum (4-2).

El recién elegido MVP de la NBA protagonizó un tramo final de otro planeta para liderar con 32 puntos, 6 rebotes y 10 asistencias el pase de los californianos a la final de conferencia. Desde la línea de tres, la suya y no la del rival, anotó una de las canastas del año sobre la bocina del tercer cuarto. Un triple desde 18 metros que enterró gran parte de las esperanzas de los Grizzlies.

Marc lo intentó todo y se vació física y mentalmente en el último partido de la temporada. “Lo dimos todo allí fuera”, aseguró el de Sant Boi. Sumó 21 puntos, 15 rebotes, 4 asistencias y 5 tapones en una serie de 7 de 23 en tiro de campo. Memphis se esforzó al máximo para intentar forzar el séptimo, sin éxito ante un rival tremendo. [Crónica completa MD]

Dos minutos tardaron en Washington en conocer la derrota. Los Wizards, gracias a otro triple iluminado de Paul Pierce (ver) sobre la bocina, habían empatado a 94 el partido. Los árbitros tenían sus dudas y fueron al instant replay para confirmar la jugada. No, el alero de Washington no lo había conseguido. Los Atlanta Hawks vencedores por 91-94 (4-2) se clasificaron por vez primera para las finales de conferencia de unos Playoffs NBA, que disputaran a los Cleveland Cavaliers de LeBron James y Kyrie Irving.

Demarre Carroll lideró con 25 puntos y 10 rebotes el ataque de los Hawks. Jeff Teague y Paul Millsap sumaron 20 tantos. En Washington, John Wall (23 puntos y 13 asistencias) y Bradley Beal (29) formaron una dupla letal e insuficiente. Paul Pierce se quedó en 4 tantos, si hubieran contando los tres finales, hubiera vuelto a ser el héroe de la capital de Estados Unidos. La verdad duele. [Más detalles en AS]

La extinción de los noventa en la NBA

Con la retirada de Steve Nash, homenajeado alrededor del globo como uno de los mejores bases de los últimos tiempos en la liga, uno de los magos más listos de la NBA, se va una de las pocas piezas restantes de la generación de los noventa. Es decir, jugadores que fueron escogidos en el draft entre 1990 y 1999.

Como apunta Mark Stein en Espn.com, quedan tan solo 12 valedores de esa época. Por edad, les quedan pocos partidos, una nueva e irremediable especie en extinción. Y además de agonizante, ilustre.

De los 12 que quedan, Nash era el decimotercero y de los pocos sin campeonato –el gran caramelo que se le escapó como a otras leyendas del tamaño de Barkley, Stockton y compañía–. En total 10 de los 12 baloncestistas en declive han degustado las mieles de la victoria más dulce, el anillo NBA.

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Kevin Garnett, que vive una curiosa prejubilación en casa, con los Minnesota Timberwolves, fue el primero de los 12 en ser drafteado, en 1995 con el número 5. Se irá tras el presente curso, reduciendo la lista de especímenes de los noventa a 11 individuos.

Después vienen dos fuera de serie sin discusiones, dos tipos que han marcado y marcarán la historia de la liga. Kobe Bryant, número 13 en 1996, y Tim Duncan, número 1 en 1997. Dos pentacampeones que, aunque no han especificado su adiós, están ante sus últimas o penúltimas temporadas en la NBA –y Kobe, en el sofá lesionado, claro–.

Los menos experimentados de la lista, aunque veteranos de pura cepa, son más. En 1998 fueron escogidos Vince Carter (5), Dirk Nowitzki (9), Paul Pierce (10) y Nazr Mohammed (29).

En 1999 llegaron Elton Brand (1), Andre Miller (8), Shawn Marion (9), Jason Terry (10) y Manu Ginobili (57).

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Actualmente, hay cinco miembros de la liga que nacieron después de que Kevin Garnett debutara con los Minnesota Timberwolves. Como apunta Stein, se trata de Dante Exum, James Young, Noah Vonleh, Aaron Gordon y Bruno Caboclo.

Los jóvenes toman el poder irremediablemente, con el paso del tiempo. Estamos ante los últimos suspiros de una generación magnífica. Queda de lo mejorcito, pero por poco rato. Toca disfrutarles como disfrutamos con Steve Nash.

Pick & Pop (XXIV) – El baloncesto según Santa Claus

«25 de diciembre fun, fun, fun», decía el villancico. Por motivos obvios, el último mes del año no es uno más. El hombre civilizado, a veces enfermizamente metódico, ha transitado siempre bajo ritos y supersticiones. Hoy su misticismo, el calendario gregoriano –presente en casi la totalidad de naciones del planeta– y el Corte Inglés han convertido el ocaso de diciembre en una semana llena de liturgia, y de inconfundible sabor familiar. Un tradicionalismo que aunque a algunos moleste, aúna en pocos días una cantidad de amor irrefutable. La Navidad es la época más peculiar del año, y la NBA no es ajena a ella. Por algo es la mejor competición deportiva del mundo. Su capacidad para venderse al aficionado, aleccionarlo y compartirlo todo con él traspasa fronteras, costumbres y religiones.

El NBA Christmas Day se celebra cada 25 de diciembre desde hace 67 años, cuando la liga organizó por primera vez un partido en tan especial jornada. Aquel día de Navidad de 1947 los New York Knicks vencieron a los Baltimore Bullets. La cita tuvo lugar, cómo no, en el Madison Square Garden, la Meca del baloncesto. Desde aquel curso se instauró en la competición una tradición que sigue vigente en nuestros días. La jornada baloncestística navideña se convirtió desde temprano en reclamo para los seguidores, y la liga comenzó a dotarla de todo tipo de particularidades. Lo más llamativo que se puede decir es que los encuentros disputados en el Christmas Day no están programados de manera aleatoria ni mucho menos, sino que la National Basketball Association los escoge a conciencia, fechando estratégicamente en este asterisco del calendario partidos de especial atractivo, muchas veces buscando el morbo de las rivalidades más espinosas. El 25 de diciembre acostumbran a enfrentarse equipos que se vieron las caras en las Finales del año anterior, equipos vecinos o de cercanía regional, un jugador de renombre con su ex equipo, etc. También es muy común el poner cara a cara entre las más grandes súper estrellas del momento, claro. No es casualidad que el 25 de diciembre haya enfrentado a Kobe Bryant y a LeBron James tres veces en los últimos seis años.

LeBron-Kobe-Christmas

No hace falta mencionar que el Christmas Day goza de una gigantesca cobertura mediática que no es sino un paso más en el perfecto ejercicio de globalización que vive la NBA del siglo XXI. Este año, los 5 partidos programados serán televisados en 215 países, en 47 idiomas y seguidos por más de 730 millones de personas. Una absoluta locura. Todos estos condicionantes generan un clima muy propicio a grandes exhibiciones individuales. El historial es largo. En 1961, Wilt Chamberlain anotó 59 puntos y caputró 36 rebotes ante los Knicks, pero no sirvió para que su equipo se llevase la victoria: sus Warriors cayeron en un increíble 136-135. Cinco años después, en 1966 también con la camiseta de los Warriors, pero bajo la sede de San Francisco, Rick Barry les hizo 50 puntos a los Cincinnati Royals. En 1972, los 20 puntos y 18 asistencias de Nate Archibald hicieron que los Kings derrotasen a los Bucks de Kareem Abdoul Jabaar, que sólo un año antes habían sido campeones.

De 1984 data una de las perfomances más sonadas: Bernard King, buque insignia de los Knicks durante años, derrotó él solito a los vecinos de New Jersey, los Nets, metiéndoles 61 puntos, cifra que a día de hoy sigue siendo récord absoluto del día de Navidad. Tampoco carecen de fama los 45 puntos de Dominique Wilkins a los Sixers en el 87 o los 42 de Michael Jordan a los Knicks en el 92. En nuestro milenio tampoco son pocas: en 2002, los 46 puntos de Tracy McGrady en The Palace a los Pistons con la camiseta de Orlando Magic; en 2006, los 40 de Dwyane Wade a los Lakers; y en 2010, los 44 de Kevin Durant a los Nuggets o el triple doble de LeBron James en el Staples Center, en su primer año con la camiseta de Miami Heat.

Esta jugosa tradición baloncestística ha sido inamovible durante estos 67 años, aunque hay que sacar a la palestra un pequeño tachón en el reluciente expediente de la NBA. En 1998, el desacuerdo entre patronal y sindicato de jugadores se cobró un tramo importante de temporada, y dejó al Christmas Day sin baloncesto. Seguramente el precedente no tuviese mucho que ver, pero precisamente en el último lockout, en 2011, se aprovechó la época navideña para que ambas facciones llegasen a un consenso y reabriesen la competición el 25 de diciembre, otra muestra más de que la programación de la liga en estas fechas no es casual. En 2008, por ejemplo, Phil Jackson logró su victoria número mil en los banquillos en el concreto Christmas Day. Precisamente el legendario entrenador de Bulls y Lakers representa a un sector de los profesionales que mira a esta jornada con cierto escepticismo, o más bien con rechazo. “Nadie debería jugar en Navidad”, comentó hace algunos años.

«En realidad siento lástima por la gente que no tiene otra cosa que hacer el día de Navidad que ver un partido de la NBA», añade Stan Van Gundy. El que se organicen partidos en este día no permite que decenas de jugadores/miembros del equipo técnico compartan la fecha con sus familiares, principalmente aquellos que tienen que viajar por jugar como visitantes. «Si le preguntan a cualquier jugador en la liga, preferiríamos estar en casa y comer con nuestras familias», apuntilla LeBron James, al que este año le tocará regresar a Miami con la camiseta de Cleveland Cavaliers. Su ex entrenador, Erik Spoelstra, tiene claro las razones comerciales de esta costumbre: “Si tu equipo no importa, nunca juegas en día festivo. Sin duda, las veces que no hemos jugado en Navidad hemos pasado un buen rato con nuestras familias, pero probablemente también significaba que no teníamos un gran equipo».

Pero volvamos a la senda de la historia, porque Kobe Bryant puede hacerla este 25 de diciembre ante Chicago Bulls. Bryant, que el año pasado superó a Oscar Robertson para convertirse en el máximo anotador de la historia del NBA Christmas Day, alcanzando los 383 puntos, puede ser esta misma semana el primer baloncestista que consuma 16 apariciones en los partidos del 25 de diciembre. Visitará a Derrick Rose, a Jimmy Butler y a su amigo Pau Gasol, en el choque que supondrá el reencuentro del catalán con los Lakers. Al contrario que el español, Kobe y los de púrpura y oro atraviesan horas bajas, pero bien sabemos que Black Mamba es uno de los peores adictos que ha conocido este juego, y que se partirá la cara por seguir engrosando todos los récords que apodere, por anécdoticos o navideños que sean. Habrá que estar atentos. Además de los dos choques citados, el día ofrecerá tres partidos más de evidente interés. Los Thunder visitarán a San Antonio con Westbrook&Durant por fin entonados. Los Wizards jugarán en Nueva York ante los Knicks. Es un partido, éste, con menos chicha de lo que parece, pero ver a Paul Pierce en el Madison siempre es un aliciente. Por último, los increíbles Warriors de Steve Kerr irán a una de las canchas más difíciles del salvaje Oeste, un Staples Center revestido de los colores de los Clippers. Será bonito ver cómo Chris Paul se toma el desembarco del mejor equipo de la NBA.

El cartel está encima de la mesa, y ya sólo resta que tú hagas un hueco entre tanto polvorón, enciendas el televisor, y te unas a una tribu que poco a poco se acerca al billón de personas, la plebe de una liga modélica en cuestiones de justicia, imagen, comunicación… Un total ejemplo de cómo adaptar el producto al gusto del consumidor, y luego exportarlo tirando del hilo de la edad de la tecnología. El NBA Christmas Day tiene un aire muy convencional, y por qué no, muy estadounidense, pero en el fondo no hace más que corroborar la versatilidad de una multinacional, la del mejor baloncesto del mundo, que no cesa de reinventarse para llegar a todas partes, sea cual sea el idioma, sea cual sea la cultura. Dejando a un lado a esta faceta, sólo queda disfrutar de cómo la llama de la tradición se mantiene 67 años después.