Alarma en Nueva Orleans

Una victoria y nueve derrotas. El balance de inicio de campaña de los New Orleans Pelicans les sitúa, nada más empezar, en el abismo de la conferencia Oeste, incluso por debajo de Los Angeles Lakers, un equipo que aspira a no provocar vergüenza a sus aficionados en la mejor de las previsiones. Las lesiones han hecho mella en el juego de las aves marinas, más de lo esperado.

Ayer, pese al retorno de Anthony Davis tras dos partidos de baja debido a problemas de cadera, los de Nueva Orleans cayeron ante los New York Knicks en el Madison Square Garden por 87-95. Los 36 puntos, 11 rebotes y 4 tapones de La Ceja resultaron insuficientes y sacaron a relucir que el problema es más profundo, ya que en más de una ocasión ha quedado demostrado que una estrella no es suficiente para alcanzar los playoffs en el competido Oeste (sin ir más lejos, el caso de Oklahoma el curso pasado).

«Estoy contento por volver pero eso no significa nada», declaró Davis tras el choque. «Igualmente hemos perdido y sólo quiero ganar. Puedo meter 42 puntos, dos o ninguno, yo lo que quiero es ganar». Su entrenador, Alvin Gentry, pidió más esfuerzo a sus jugadores: «No tenemos excusas, no estamos compitiendo a nuestro mejor nivel».

NOLA-NYK

Entre los lesionados encontramos a Quincy Pondexter, Kendrick Perkins, Norris Cole o Jimmer Fredette. Quizás la baja más sensible sea la de Tyreke Evans, que con problemas en la rodilla podría estar de baja hasta mediados de diciembre. Sin un timonel, los Pelicans han naufragado estrepitosamente después de su excelente campaña de antaño, que acabaron con un récord de 45-37 para colarse en la octava plaza y disputar la postemporada junto a los mejores.

Con un 1-9 para arrancar, las posibilidades de repetir éxito son altamente improbables. Para repetir resultado y aspirar a los playoffs deberían registrar más de 40 victorias y poco más de 20 derrotas. Suena fácil, pero hacerlo no lo es para nada. Hay todavía margen de error, pero con cada derrota, la presión y la dificultad irá en aumento para un equipo todavía joven.

Resultados-Jornada

En el triunfo de los Knicks, José Calderón sumó 8 puntos y 3 asistencias. Carmelo Anthony lideró la contienda con 29 puntos y 13 rebotes. En Minnesota, sin Ricky Rubio, Marc Gasol dominó y dio el triunfo por 114-106 a los Memphis Grizzlies con 16 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias.

Sin Kevin Durant, los Oklahoma City Thunder cayeron frente a los Boston Celtics por 100-85. Serge Ibaka destacó con 16 puntos, 10 rebotes y 3 tapones, pero no fue suficiente para frenar el gran partido de Marcus Smart, autor de 26 puntos y 8 rebotes.

Los castillos en el aire de Los Angeles Lakers

La madrugada NBA nos trajo una de cal y otra de arena para los jugadores españoles, con los Chicago Bulls de Pau Gasol y Nikola Mirotic apabullados en casa de los Charlotte Hornets (105-130) y con los Memphis Grizzlies de un tocado Marc Gasol, con espasmos en el cuello, recuperándose con una victoria frente a los Sacramento Kings (103-89). El mediano de los Gasol concluyó con 8 puntos tras disputar sólo la primera mitad debido a sus problemas físicos.

Su hermano terminó con 13 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias en una mala noche de Derrick Rose (4 puntos en 2 de 8 en tiros de campo) y Nikola Mirotic, que finalizó con 5 puntos y una serie de 2 de 11 en lanzamientos. Los Bulls, que han cambiado su estilo, están perdiendo demasiado en defensa en estos primeros compases. La prueba es que desde 2010 no habían recibido 130 puntos de un rival y están recibiendo 102 tantos de promedio esta temporada. Les queda mucho trabajo por delante.

Russell-Kobe-Joven-Viejo

Demasiado jóvenes y demasiado viejos

Aún así, no están peor que Los Angeles Lakers de Kobe Bryant, que sin duda tienen guardadas muchas dosis de arena para la afición esta temporada. Han empezado por todo lo alto, perdiendo cuatro partidos y encajando 116,8 puntos por encuentro, lo que les convierte en el equipo que más tantos recibe a diario. La última derrota llegó por 120-109 ante los Denver Nuggets y en el Staples Center, muy acostumbrado ya a las exhibiciones de los rivales.

«La presión está sobre todos nosotros para intentar arreglar esto, así que hay que comunicar, enseñar y ser mejores en la próxima ocasión», dijo el astro angelino, que se saltó el entrenamiento del lunes para intentar despejar su mente. Con 11 puntos y una serie de 4 de 11 en tiros de campo, parece que la cosa no fue demasiado bien para la leyenda, que después de caer ante los Dallas Mavericks en la jornada anterior (93-103), se había autoflagelado por su rendimiento.

«Estoy jugando fatal. Consigo los tiros que quiero, pero no soy capaz de meterlos. Ahora mismo soy el 200 mejor jugador de la liga. Doy asco», se dijo a sí mismo ante los medios estadounidenses, en referencia quizás al ránking de la ESPN que le había colocado semanas antes como el jugador número 93 de la liga. Ese día, Kobe había enchufado 3 de 15 en lanzamientos. El puntal de L.A. promedia ahora mismo 15,8 puntos por partido con un pobre 32,3% en tiros de campo –y peor desde la línea de tres, con un pobre 20,5%–. Eso significa que, de cada 15 tiros, falla unos 10 sin contar los triples (su serie actual es de 7 de 34).

Byron Scott no encuentra soluciones en la plantilla, muy tierna y repleta de cachorros como D’Angelo Russell (7 puntos y 6 asistencias) o Julius Randle (16 puntos y 5 rebotes). Van creciendo poco a poco, pero nunca salen de la derrota y eso puede ser una mala costumbre ante unos Lakers que viven instalados en la resignación, en el saber que los tiempos pasados no volverán con Kobe encima del parquet. Jordan Clarkson, en su segundo curso, está mejorando mucho y ayer sumó 30 puntos, su mejor registro en lo que va carrera profesional. A pesar de todo, los destellos individuales nunca se han traducido en victorias.

«No sé que nos pasa. Empieza a ser preocupante. Estábamos por delante pero nos diluimos», declaró después de la cuarta derrota Kobe. La defensa es un polvorín y la química es algo inexistente en Hollywood. Russell nació en febrero de 1996, el mismo año que, en verano, los Hornets draftearon a Bryant, que el pasado día 3 cumplió el vigésimo aniversario de su debut en la NBA.

La brecha de edad es demasiada, quizás insalvable. Dos generaciones que sufren para comprenderse en la ciudad de las estrellas. Los Lakers son, a día de hoy, demasiado viejos y demasiado jóvenes para convertirse en un equipo digno, una aspiración sencilla y que aún así suena a construir castillos en el aire.

Más NBA:

Detroit, 82; Indiana, 94 (Drummond 25 y Stuckey 23), Miami, 92; Atlanta, 98 (Whiteside 23 y Teague 26), Nueva Orleans, 94; Orlando, 103 (Davis 14 y Fournier 30), Dallas, 91; Toronto, 102 (Nowitzki 18 y Lowry 27)

Pick & Pop (XXVII) – J.R. Smith, de granuja a triplista

Juega en los Cleveland Cavaliers, un tipo más que peculiar. Acorazado bajo tatuajes refugia su yo en una burbuja melancólica de la que sólo a veces saca la cabeza. El deporte contemporáneo promueve un paradigma a menudo erróneo. La salud, la alimentación, la constancia del entreno, son parte de la carretera idónea, sí, pero son muchas las ocasiones en las que este afán enfermo por la rectitud, por el perfecto profesionalismo, deja en la cuneta a jugadores de un talento excelso. J.R. Smith nunca siguió el camino del hombre recto, que diría Samuel L. Jackson, pero tampoco nunca le dio la espalda al baloncesto, y cuando tiene la muñeca caliente, créanme, determina resultados como lo hacen los más grandes, rompe cuotas.

Su aventura en el universo NBA es un poco quijotesca, pues casi siempre pisó lugares donde la derrota era costumbre, entornos estrambóticos que conducen personajes de su madera a la irresponsabilidad y al desorden vital. En Denver coincidió con una constelación de individuos de naturaleza problemática, y aquello. Los charquillos de gasolina andaban muy cerca del mechero, y el 16 de diciembre de 2006 en el Madison terminó por saltar la chispa. Una falta flagrante de Mardy Collins desató un dominó de empujones, choques y amenazas de muerte entre los que, cómo no, estaba involucrado J.R. Smith. Sanciones varias, multas de tráfico y bastantes más jaleos fueron la tónica de los años venideros. Pero esos aleteos macarras calmaron cuando Allen Iverson fue a parar a Detroit a cambio de Chauncey Billups.JRSmith-Tatoos-NBAesp

La ruptura tuvo un impacto inmediato. De la mano de Billups, los Nuggets empezaron a jugar un baloncesto serio, Carmelo Anthony comenzó a crecer, a orientar su baloncesto hacia cotas más altas, y J.R. Smith a rendir de manera más eficiente. Bajo la piel de sexto hombre, un rol que le ha acompañado durante toda su carrera, Smith se convirtió en un jugador decisivo para un equipo que en aquel mismo curso 2008/09 alcanzaron las Finales del Oeste, algo que jamás habían logrado en formato NBA. Pero aquella experiencia se quedó en oasis, y Denver derivó alejándose rápido de los contenders.

Después de algunos trotes, Smith acabó en Nueva York, junto a Melo, en lo que parecía un proyecto definitivamente ganador. En la 2012/13, de hecho, los Knicks superaron las 50 victorias por primera vez desde 1997, y el pintoresco escolta completó una campaña de absoluta excelencia, seguramente la mejor de su accidentada trayectoria. Gracias a unos promedios de 18,1 puntos, 5,3 rebotes, 2,7 asistencias y 1,3 robos por noche, la liga le galardonó con el Sixth Man of the Year, premio que se llevó de manera unánime. Pero en la Gran Manzana todo se tambalea, y entre despropósitos y no despropósitos, la que prometía ser una de las franquicias dominantes de la costa Este en el lustro consecuente, tropezó por enésima vez.

Después de un año de desidia, derrota y caras largas, Smith acudió a la llamada de los Cavs, que prometían reinar la Conferencia bajo la premisa de The Return of the King. El regreso de LeBron James a su estado natal atrajo a una serie de baloncestistas de rol deseosos de conseguir un anillo. Kevin Love, James Jones o Mike Miller acudieron a la empresa, y detrás de toda esa caballería llegó en enero JR Smith, en un trade cubierto de preguntas.

CLEVELAND, OH - JANUARY 25: J.R. Smith #5 of the Cleveland Cavaliers celebrates against the Oklahoma City Thunder on January 25, 2015 at Quicken Loans Arena in Cleveland, Ohio. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this Photograph, user is consenting to the terms and condition of the Getty Images License Agreement. (Photo by Rocky Widner/Getty Images)
J.R. Smith celebra un triple en el Quicken Loans, su nuevo hogar. Rocky Widner/Getty Images

Pasados cinco meses, y ya de lleno en los áridos parajes de los Playoffs, podemos hablar de aquel traspaso, en el que Cleveland se deshizo además de Dion Waiters, como un verdadero éxito. Ayer, sin ir más lejos, J.R. les coló la friolera ocho triples a los Hawks para que los Cavaliers les arrebataran el valioso factor cancha en el Game 1 de las Finales del Este. Y el caso es que no debiera sorprendernos. Smith siempre gozó de un tiro sublime. Una mecánica de lanzamiento trabajada de una manera enferma. Cuentan que su padre, que también fue jugador de baloncesto, le enseñó a cómo colocar las piernas desde que tenía tres años. “Todo está en las rodillas, como decía mi padre. Si las flexionas bien, es medio tiro dentro”, corrobora él mismo.

Sus soberbios ademanes no parecen dignos de alguien con tan exótica personalidad, pero J.R. en el perímetro es una máquina de anotar. Si bien ya enfrió el bravo ímpetu de los Bulls, anoche en Atlanta la gota colmó el vaso. Sin necesidad de trabajar en una selección de tiro delicada, los Cavs abrieron brecha porque Smith, con total independencia, botaba, y a través de los pies lograba medio metro de oxígeno que le era suficiente para armar el revólver. No es modus operandi a seguir, pero ésta vez sirvió. Sin requerirse una circulación contrastada, lo lógico es ver a los Cavs trabajar posesiones cortas con Smith abierto.

Con esa gama de penetradores tan fulminantes –LeBron, Irving, Shumpert…-, es relativamente sencillo provocar coberturas de los alas hacia dentro y que aparezcan posiciones de tiro en el perímetro. El movimiento destrozó a Chicago, y ahora puede hacerlo con Atlanta. Los porcentajes de Smith en el tiro de tres en los últimos cinco choques giran alrededor del 51%, cifras altísimas para un tipo que en cada partido tira casi ocho veces detrás de la línea exterior.

J.R. Smith siempre fue un poco gamberrete, propenso a la trastada. Decía su padre que de pequeño era un huracán. «Siempre estaba pensando en algo malo que hacer. Le encantaba liarla por la casa, y si veía algo que pudiese romper o estropear… ahí estaba él. Tenía una manos que parecían tenazas», bromeaba. Pasaron los años y nunca maduró, pero a quién le importa. El tipo tiene la privilegiada facultad de encestarla a siete metros y medio del aro, libre o con un defensor encima, y eso en el baloncesto de postemporada vale quilates. Tiene veintinueve primaveras y ya nadie le creía importante, pero está rompiendo cuotas, pronósticos, y tiene cerquita las Finales de la NBA, que no es poca cosa.

No está mal para un granujilla…

Yearbook-JR-Smith-NBA
«Get chicks or die trying», todo un personaje. De joven ya apuntaba alto.

#Playoffs2015 04/05 Los Bulls y los Clippers dan el primer el golpe a domicilio

Los Chicago Bulls aprovecharon las bajas de los Cleveland Cavaliers para asestar el primer golpe en la eliminatoria con una victoria por 92-99. Derrick Rose, con 25 puntos y 5 asistencias, y Pau Gasol, que sumó 21 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias, lideraron un triunfo con luces y sombras.

El base se retiró dolorido tras un golpe en el hombre. “Los médicos me han dicho que estoy bien”, contó sobre la pista. Rose estuvo muy fino hasta el último cuarto, en que empeoró su serie de tiro con un pobre 1 de 7 (11 de 26). Perdió solo dos balones y añadió 5 rebotes.

LeBron James (19-15-9) y Kyrie Irving (30) se quedaron muy solos en el conjunto local. Echaron de menos la aportación del lesionado Kevin Love y del sancionado J.R. Smith, los dos jugadores que más abren el campo con sus triples.

A pesar de todo, Chicago ganó sin convencer. Las últimas posesiones del equipo de Tom Thibodeau fueron décimos de lotería. A Jimmy Butler, clave con 20 puntos y 6 asistencias, le tocó la fortuna y selló el encuentro tras tres malos ataques consecutivos.
[La crónica completa en MD + Estadísticas]

El ala-pívot Blake Griffin con un nuevo triple doble, el segundo consecutivo, lideró el ataque balanceado de Los Ángeles Clippers que se impusieron a domicilio (101-117) a los Houston Rockets en el primer partido de la eliminatoria de semifinal de playoffs de la Conferencia Oeste.

La ausencia del base Chris Paul, baja por lesión, convirtió a Griffin en el gran líder de los Clippers. Este respondió con una aportación de 26 puntos, 14 rebotes 13 asistencias, que permitieron al equipo angelino ponerse con ventaja de 0-1 en la serie al mejor de siete y quitarle a los Rockets la ventaja de campo. Griffin también había sido decisivo el pasado sábado cuando logró otro triple-doble ante los San Antonio, su tercero en lo que va de playoffs. [Estadísticas]

Top 5 de la jornada:

Vlog NBA – El rey de los triples aka Ray Allen

Nueva semana y nuevo vídeo-blog de nuestro colaborador Jordi Mas (@demas6basket) en su última entrega del Vlog NBA. En el post de esta semana damos un giro al pasado reciente, volvemos a un jugador que ha protagonizado las últimas finales de la NBA. Se trata de Ray Allen, campeón con los Boston Celtics en 2008 y con los Miami Heat en 2013. El tirador, conocido por su rápida y efectiva dinámica de tiro y su acierto desde la línea de tres, es objeto de análisis del vídeo-blog de esta semana. ¿Qué esconde su trayectoria? Aquí va:

#Playoffs 01/05 Reaparecen los Atlanta Hawks de Enero

Korver fue una pesadilla en la noche de ayer - Foto ESPN
Korver fue una pesadilla en la noche de ayer – Foto ESPN

Atlanta Hawks decidió que era buen momento para terminar la serie en la madrugada de ayer, donde borro de la pista a los Brooklyn Nets por 87-111 cerrando la serie con un 4-2. Los de Georgia se enfrentaran en semifinales de conferencia a los Whasingthon Wizards que llevan esperando una semana para conocer el su rival, tras deshacerse de Toronto Raptor por 4-0.

El partido prometía mucho ya que los Nets tenían un All-In sobre la mesa, y debían ir a por el partido desde el principio, pero Atlanta se volvió a vestir de superhéroe, como aquél equipo del Mes de Enero que consiguió un récord de 17-0, a base de juego en equipo, compromiso y lucha. Los Nets fueron a remolque todo el partido, intentando no perder comba y aún llegaron vivos al ecuador del partido estando solo 6 puntos abajo.

Pero llego el momento del tercer cuarto, ese en el que se decide muchas veces la suerte del partido, y en este Atlanta decidió que ya era hora de romper la eliminatoria endosandoles un parcial de 23-3 de inicio, del que los locales ya no se recompusieron en todo el encuentro. Al final de este cuarto la ventaja era de +26 para Atlanta, teniendo solamente que dejarse ir en el último periodo donde aprovecharon para dar descanso a la mayoría de sus titulares.

En el plano individual lo mejor del partido fue Paul Millsap que anotó 25 puntos y Kyre Korver que sumó 20 con un 60% de acierto desde la línea de 3 puntos, realizando una serie de 6-10 en el lanzamiento desde esa distancia. Lo más destacable de los Nets fue Brook Lopez que se fue hasta 19 puntos y 7 rebotes, pero estuvo totalmente en solitario, ya que sus compañeros no le apoyaron absolutamente en nada, mientras el vagaba por el bosque de brazos en el que se convirtió la pintura de Atlanta.

La temporada finaliza para los Nets, a la espera de la recomposición de plantilla que pueden llegar a sufrir, y en el que todo u empeño sera mantener a Brook Lopez. La plantilla veterana comienza sus vacaciones, mientras que el domingo Atlanta tendrá que comenzar a hacer los deberes si quiere alcanzar la final de conferencia, frente a unos Wizards que seguro se lo pondrán muchísimo más difícil.