Golpe moral de los Warriors ante un LeBron que vuelve a quedarse solo

Los Cleveland Cavaliers se presentaban a las Finales de la NBA muy animados, pero ayer las caras en el banquillo fueron más bien las de un funeral. Los Golden State Warriors arrollaron a su rival por un contundente 77-110 que puso el 2-0 en la serie y dejó muy tocado a su rival de cara al traslado de la eliminatoria a Ohio.

 [Bracket de Playoffs]

El recital estuvo además liderado por un Draymond Green que parece haber renacido tras su mala serie ante los Oklahoma City Thunder. El multiusos por excelencia de la NBA acribilló con 28 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias a un rival que volvió a dejar en un páramo desierto a su estrella. LeBron James estuvo solo, incluso más que en las pasadas finales en las que no contó ni con Kevin Love ni con Kyrie Irving.

La falta de colaboración fue quizás la peor conclusión para los Cavs, más aún que el terrible resultado y el duro revés que significa de cara a sus aspiraciones al título. LeBron acabó con 19 tantos, 8 rebotes y 9 asistencias… y aún así salió a rueda de prensa diciendo que «debería estar mejor».

Ese es un análisis erróneo, ya que él es lo que menos falla en Cleveland. A Tyronn Lue se le está atragantando el duelo de pizarras y no ha conseguido que nadie acompañe a su superestrella. Kevin Love duró 20 minutos en pista —5 puntos— y se tuvo que retirar por culpa de un codazo en la cabeza que le provocó mareos y que le sitúa en riesgo de perderse la tercera cita de la final.

Quien no tuvo perdón fue Kyrie Irving, que fue vapuleado por un Stephen Curry que no jugó ni mucho menos a su mejor nivel. El base terminó con 10 puntos, mientras que el ídolo local sumó 18 tantos sin despeinarse y a pesar de cargarse con faltas demasiado pronto —Curry jugó 24 minutos y terminó con una serie de 7 de 11 en tiros de campo que acompañó con 9 rebotes y 4 asistencias.

Pese a dominar tras el primer cuarto (21-19), los Cavaliers echaron de menos la aparición de alguna alternativa a LeBron: Richard Jefferson fue el segundo máximo anotador del equipo con 12 puntos, y haciendo números nunca podrían ganar a su rival con unas cifras tan paupérrimas. Las sensaciones que dejaron los Cavs ayer son peores que las del último precedente, cuando al menos lograron sacar una victoria en Oakland a pesar de solo contar, como ahora, con un gran LeBron James y 11 lastres.

La imagen: el rostro de LeBron James tras la derrota

Los datos del Game 2

El Top 5

Primera ronda: Los Warriors se meten en semis y los Heat, en problemas

Pese a que Stephen Curry vivió el partido desde el banquillo con un pantalón oscuro y una americana, los Golden State Warriors no lo echaron de menos, y consiguieron el cuarto y definitivo punto de la serie después de derrotar a los Houston Rockets por un cómodo 81-114.

El primer cuarto (20-37 para Warriors) ya dejó claro que los pupilos de Steve Kerr, que recibió el premio a mejor entrenador, no iban a sufrir para lograr el pase a semifinales. Klay Thompson fue el mejor de su equipo con 27 puntos, mientras que James Harden volvió a firmar otra gran actuación con 35 tantos.

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Los Charlotte Hornets están dispuestos a plantarse en semifinales de conferencia, y se quedan a una sola victoria después de derrotar a los Miami Heat por un ajustado 90-88. Los 25 puntos de Dwyane Wade no sirvieron para evitar la derrota de la franquicia de Florida, que está obligada a ganar los dos partidos de la serie que faltan si quiere estar en semifinales. Marvin Williams con 17 puntos fue el mejor de los Hornets.

Los Angeles Clippers acusaron las bajas por lesión de Chris Paul y Blake Griffin, y se quedan a una derrota de caer eliminados de los Playoffs. Cayeron por 108-98 frente a unos Portland Trail Blazers en los que CJ McCollum con 27 puntos, y Damian Lillard con 22, fueron los mejores. Por su parte, J.J. Redick fue el mejor de los californianos con 19 puntos.

La imagen

El dato

Los Clippers notaron la ausencia de dos de sus estrellas (Chris Paul y Blake Griffin) en el partido ante los Blazers. Con ellos dos en pista, la diferencia de puntos es de +259. Con uno en pista y otro en el banquillo es de +253, mientras que cuando ninguno de los dos está en cancha, la cifra baja hasta el -142.

La cita

Sobre una posible falta a Dwyane Wade en la última acción del partido ante los Hornets, el escolta se mostró muy claro tras acabar el choque: «No me hace falta mirar ninguna repetición, eso no va a cambiar las cosas. Me hicieron falta y no la señalaron».

El Top 5

Los Warriors se pasean hasta el mejor arranque de la historia

Los Golden State Warriors ya son un equipo único, mucho más que un equipo maravilloso y campeón de la NBA. Con su apabullante victoria ante Los Angeles Lakers (77-111), una de las franquicias más laureadas de la historia del deporte estadounidense, sumaron su decimosexto triunfo para arrancar la temporada, un 16-0 que ningún otro conjunto había logrado para arrancar el curso.

«Intentamos salir cada día al máximo nivel, empezar así y hacer historia está muy bien, pero queremos seguir ganando», explicó Stephen Curry nada más terminar el choque. Su sonrisa, la que ha liderado a los de la bahía de Oakland hasta la cumbre de la NBA, estuvo presente una noche más en la exhibición casera de los suyos, que celebraron otro hito junto a sus seguidores.

«Es un motivo de orgullo, ya que ha habido y hay muchos grandes equipos en esta liga, pero nadie había logrado esto. Vamos a celebrarlo un poco, pero volvemos a ello el viernes por la noche», sentenció el base de Akron, autor de 24 puntos, 4 rebotes y 9 asistencias ante unos Lakers indefensos.

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Como si les hubieran colocado especialmente en ese lugar, los angelinos confirmaron todas las penurias que afectan su juego y reputación. Kobe Bryant, que se está desmoronando a pesar de su voluntad de luchar contra el paso del tiempo, fue el mejor ejemplo del contraste entre el brillo del pasado y la pleitesía del presente. El crack terminó haciendo catacrack, con 4 puntos y una serie de 1 de 14 en tiros de campo que dejó a los de púrpura y oro en evidencia. La NBA es cosa de los Warriors, y las leyendas de antaño dejan paso a Curry, que está construyendo su mito con el paso de los partidos.

¿Qué mensaje habéis enviado al resto de equipo?, le preguntó la reportera de la TNT a pie de campo al hombre de moda de la liga. «Para nosotros no hay resaca de campeonato, intentamos ser mejores, centrarnos y vivir en el presente. Evidentemente nos quedan más de 60 partidos, pero de momento hemos logrado todos los objetivos que nos hemos marcado». Contundente y peligroso, Curry iría a por el 82-0 día a día, equipo a equipo.

Precisamente fueron Los Angeles Lakers, los de la campaña 1972-1973, los que firmaron el que podría ser el próximo objetivo histórico de Golden State. Con Kareem-Abdul Jabbar, sumaron hasta 33 triunfos consecutivos, o lo que es lo mismo, 17 más que los que encadenan ahora mismo los Warriors. En el horizonte más lejano están también las 72 victorias y 10 derrotas de los Chicago Bulls de la 1995-1996, el mejor récord en una temporada regular, una cifra nada descabellada ya que el curso pasado los Warriors ya sumaron 67 triunfos, una cifra que les acercó a otras marcas como los 69 de los Lakers en 1972 y de los Bulls en 1996 o los 68 de los Sixers en 1967 y de los Celtics en 1973.

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“Tendría una pesadilla jugando contra los Warriors porque no podría encontrar a un defensor. Nadie puede defender a Steph, así que no sabría ni por dónde empezar”. Son palabras de Steve Kerr, miembro de aquellos Bulls del 96 y actual entrenador del prodigio que enamora a madres, suegros y novias de cualquier rincón del mundo. El técnico, que está de baja por problemas de espalda, está viendo su obra desde el sofá. Tan bien juegan los suyos que no necesitan su presencia en el pabellón. La dirección, de momento, recae en un afortunado Luke Walton, que jugó precisamente con Kobe en los últimos Lakers campeones.

Pat Riley, alguien que sabe de lo que habla, desde todos los ángulos, en esto de la NBA, explicó hace pocos días del peligro que representan los Warriors para el resto de equipos. «Están empezando algo que puede ser dinástico. Lo que más asusta es que realmente acaban de empezar. Todos sus jugadores clave son jóvenes y tienen mucho talento». Palabras sabias de un tipo que lleva más de cuatro décadas en el baloncesto de élite. Los Warriors tienen para rato.

Más NBA:

Los Bulls vencieron por 88-93 en Portland. Fue el primer triunfo del equipo de Chicago en la cancha de los Blazers desde 2007. Jimmy Butler, con 22 puntos, Derrick Rose, con 17 en su reaparición tras una lesión, y Pau Gasol, con 12 puntos y 14 rebotes lideraron el triunfo en la cancha de Oregón. Nikola Mirotic aportó 13 puntos y 8 rebotes en el encuentro.

Tras su flojo arranque, los Memphis Grizzlies han reaccionado y ayer sumaron su quinta victoria en sus últimos seis partidos con un triunfo ante los Dallas Mavericks (110-96). Marc Gasol sumó 15 puntos, 10 rebotes y 4 rebotes para los del Misisipí.

Otros resultados: Washington, 106; Indiana, 123 (Neal 23 y George 40). Atlanta, 121; Boston, 97 (Millsap 25 y Bradley 25). Denver, 94; Clippers, 111 (Gallinari 20 y Paul 15)

Finales NBA: Steve Kerr y el movimiento ganador

Pregúntale a cualquier estudiante cuál de los doce meses suprimiría de su almanaque, y junio sería denominador común de las respuestas. Son días desordenados, enfermos, de un estrés devastador, y entre menesteres sacrificados twitter es siempre una amistad intermitente, una herramienta de respiro. Andaba quien escribe buceando en su timeline cuando alguien posteó una captura verdaderamente llamativa. Pertenecía a una cadena norteamericana en pura víspera del primer envite de las Finales NBA 2015.

En la mitad izquierda de la imagen aparecía el quinteto de Cleveland Cavaliers en el opening del curso, a fecha 30 de octubre, en el que bailoteaban los nombres de Kyrie Irving, Dion Waiters, Kevin Love y Anderson Varejao. El contraste con la imagen de la derecha era absoluto. Y es que en el starting lineup con el que los Cavs iban a enfrentar a los Warriors en tan hostil madrugada aparecían Matthew Dellavedova, Iman Shumpert, Tristan Thompson y Timofey Mozgov, role players que a los ojos de la liga no son más que figurantes “del montón”. El único rostro que todavía permanecía en el mentado quinteto era el de un señor apellidado James, una pantera de lomaje tatuado capaz de recrear skills de todos los géneros, un intérprete histórico.

LeBron-Curry

Se han escrito evangelios sobre LeBron James, y se escribirán otros tantos, pero su estampa es tan gigante que se puede descifrar en pocos caracteres, en formato SMS: LeBron James es -casi- la victoria. Tenerle de tu parte es sinónimo de ganar. Este curso ha demostrado a todos que su sola presencia convierte a un grupo de hombres normales en contenders al título más preciado que el baloncesto concede en la faz de este planeta. La hegemonía de King en el Este se extiende ya a cinco años consecutivos, y ni el mudar de Florida a Ohio ha alterado la ecuación. En las últimas cuatro Finales sólo un milagro de Dallas Mavericks y el tétrico passing game de San Antonio Spurs 2014 le habían privado del champán; y hasta el descanso del Game 4 de estas recién acabadas Finales, LeBron andaba acomodándose en el trono para recibir su tercer anillo.

Discurría la primavera por los cauces por los que ya había viajado la regular season: Golden State Warriors era la joyita de la temporada, el baloncesto fresco y atractivo, el proyecto que todos apadrinaban. Su camino a las Finales, sin demasiados incidentes, le había dado al equipo de Oakland el poso mediático que hace falta para “creérselo”. Para su regocijo, el primer round se había saldado con un shock que dejaba a su adversario en la lona: una prórroga en la que los Cavaliers anotan una sola canasta, y la lesión de Kyrie Irving, el mejor point guard de la costa Este y mano derecha de LeBron. El tono fatalista de los de Ohio habían dejado a los Warriors con la carretera limpia, pero las cuotas volverían a girar. Un James sobrehumano y una defensa posicional ordenada y sucia iban a poner a los Cavaliers por delante. Los muchachos no estaban protagonizando mecanismos excelsos u ocurrentes, y de hecho todo lo que hacían era bastante arcaico, pero su tensión competitiva era tan sostenida que estaba oprimiendo el baloncesto ladykiller de los Warriors. Se sabían menos talentosos que los de San Francisco, así que se estaban manchando las manos sin reparos. Lo corroboraba LeBron en rueda de prensa: «If you’re looking for us to play sexy, cute basketball, that’s not us.»

Los Warriors buscarán traspasar a David Lee este verano debido a su rendimiento
Foto: Fansided.com

La telaraña defensiva estaba coartaba el valor añadido de Curry y compañía, y era especialmente indicativa: los de David Blatt se sentían más fuertes. Ellos eran quienes mejor arquitectura psicológica parecían tener, y la inspiración del 23 daba a Cleveland Cavaliers rostro de campeón. Así estaban las tornas hasta aquel paso por vestuarios del Game 4. La sombra del 3-1 se cernía sobre Golden State, pero con el marcador en equilibrio y la grada de parte de los Cavs, Steve Kerr, un entrenador debutante, pero con una valía competitiva más que contrastada, hizo un movimiento que a la postre iba a resultar ganador. El tipo tuvo la idea de sacar de la pista a los big fellas para jugar con cinco jugadores que no superasen los 2’05. El único interior de vocación era Draymond Green, y por momentos Timofey Mozgov castigó la decisión, pero la tendencia era ahora verdaderamente propicia para los visitantes. Los Warriors empezaron a administrar microventajas de 5 ó 6 puntos que hacían a su rival pender de un hilo, un hilo que terminó por romperse.

Y es que la apuesta de Kerr no sólo había dinamizado la ofensiva, sino que además estaba haciendo diferencias en el juego sin balón. Superpoblar el perímetro estaba dando pie a la lógica, estaba atrofiando la circulación de los Cavs, que técnicamente son pobres. La operación sacó a relucir los debes de Matthew Dellavedova, hasta el momento uno de los hombres de la final. El australiano es caliente, carismático y pensante, pero está tan escaso de talentos que la circunstancia le sobrepasó. Los exteriores de los Warriors, más rápidos y más fuertes, maniataban cualquier procedimiento que intentase el equipo de Ohio, y sólo hincaban la rodilla cuando LeBron conseguía postear. La frecuencia anotadora de los de Blatt se congeló de cuajo mientras los de Kerr bebían de todas las fuentes: transiciones tras pérdida de Cleveland, movimiento de balón y apertura final al tirador, bloqueo y continuación, etc.

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Los Warriors vencieron a pulso tranquilo en el Quickens Loans Arena. Era sólo el 2-2, y quedaba mucha serie, pero Steve Kerr por fin había encontrado la fórmula del triunfo. A partir de entonces, los Warriors fueron los Warriors que habían sido de octubre a mayo, y la sintonía volvió a ser balada. El punto de inflexión se personificó en Andre Iguodala, un señor de treinta y un años al que muchos habían minusvalorado. Iggy había salido del banco durante todo el año, pero su sangre helada y su IQ baloncestística habían hecho que Kerr optase por él de inicio en los últimos tres partidos del curso, curiosamente los tres que han dado el título a Golden State. En ellos el chico anotó 22, 14 y 25 puntos, pero estas cifras no sorprendieron a quienes conocieron al Andre de los Sixers. Lo que le ha valido a Iguodala el MVP ha sido la concentración con la que ha defendido al mejor jugador del mundo. No es que asfixiase a LeBron del todo, pero sí empeoró sus quehaceres. Así lo corroboró Kerr: “Es curioso decir que, cuando un tipo logra 44 puntos, su defensor ha hecho un gran trabajo, pero eso pienso de Andre.”

El galardón es aún más chocante que el del año pasado a Kawhi Leonard. El ex alero de San Diego State compartía equipo con Duncan, Parker, Ginóbili o Diaw, jugadores ya muy alejados de su plenitud, pero Iguodala tenía al lado a Curry, la irrupción más feroz del último lustro en el baloncesto norteamericano, un chico ha reventado series lazando triples mal seleccionados que siempre, siempre, siempre entraban. Ha habido algo extraterrestre en su tiro tras dribbling, pero la defensa de Iguodala a James ha sido tan extraordinaria se ha llevado la palma. Cuando escucha al protagonista, uno se da cuenta de que el baloncesto es algo más que una pelota y un aro: “LeBron no tiene ninguna debilidad evidente, así que tienes que fijarte en los pequeños detalles para incomodarle… Son 11 años recogiendo toda esta información. Soy un adicto a esto”

2+1: Previa, análisis y pronósticos de las Finales NBA 2015

Un hospital y dos astros: Steph contra LeBron

A 60 kilómetros de la capital de Ohio, Cleveland, hay una pequeña ciudad –para los estándares de Estados Unidos– llamada Akron. Ha llovido mucho desde 1984, cuando el 30 de diciembre nació un tal LeBron James. Tres décadas después, él y Stephen Curry se reúnen cerca del mismo hospital en el que ambos nacieron, una coincidencia curiosa para una población de apenas 200.000 habitantes. Nadie hubiera pensado que en 30 años tendrían a los dos mejores jugadores de la liga, al menos en lo que respecta al 2015. Dos MVPs que llegan a las Finales NBA con un legado en juego que les sobrepasa a ellos y sus franquicias y que involucra a sus urbes.

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Los prodigios de Akron, LeBron James y Stephen Curry, bromean juntos en un acto de la NBA. / NBA.com

Curry y sus Warriors han roto, indirectamente, la hegemonía de dos históricos en el Oeste. 12 de las últimas 15 Finales NBA se habían teñido con el púrpura y oro de Los Angeles Lakers o con el blanco y negro de los San Antonio Spurs. 40 años después de lograr su último título, en 1975, Golden State vuelve a la lucha por el título.

James es todo lo contrario, la cara conocida, el rostro permanente de la lucha por el anillo. Cinco años consecutivos, dos títulos de cuatro posibles y el primer jugador de la historia en encadenar finales con dos equipos distintos, algo que le ha dejado a la altura de Bill Russell y los Boston Celtics de los sesenta. El cuento de hadas está a cuatro victorias, las que separan a una ciudad huérfana de títulos en las grandes ligas (NBA y NFL) de la gloria. Medio siglo de sequía en la cuna de Ohio que LeBron quiere erradicar de una vez por todas.

LeBron-James-FaceLeBron es el lobo, el refresco joven convertido ahora en elixir añejo, en un jugador con aura propia que empieza a despegarse de las tediosas comparaciones –que si Kobe, que si Jordan… Además, él quería ser Allen Iverson–. Steph es la caperucita, el bienvenido a las Finales NBA, el tipo que toma el relevo a los sueños del anillo, un tipo maduro que luce todavía cara chaval simpático pero travieso. La experiencia y la novedad chocarán en estas finales en forma de superestrellas.

«Si en una botella se pudieran meter mi mente, mi cuerpo y mi actual juego, probablemente este LeBron sea el mejor que se ha visto«, explicó el astro de los Cavs. Desde que volvió a Cleveland ha dejado de pensar en el 23, en convertirse en el mejor de todos los tiempos. El paso del tiempo ha dejado huella en el mejor baloncestista del momento. La historia hablará por sí sola, él lo hará en pista.

En estos Playoffs, James ha liderado casi en solitario los Cavs. Ni la lesión de Kevin Love ni las molestias de Kyrie Irving le han frenado. De hecho, hasta él se ha llevado algún buen golpe. Siempre ha permanecido en la primera línea de combate: rompiendo el coraje de los Boston Celtics, contestando sobre la bocina a los Chicago Bulls de Derrick Rose y dejando en una minucia la temporada de récords de los Atlanta Hawks.

rare-ink-stephen-curryNo se ha quedado corto Curry, que  ha desarbolado el descaro de los New Orleans Pelicans de Anthony Davis, ha roto los eternos sueños de Marc Gasol y sus combativos Memphis Grizzlies y ha reafirmado su condición de MVP frente a James Harden, su máximo rival individual de la temporada, y a los Houston Rockets.

Su juego, y su delicada forma de enchufar como quién hace churros, inspira devoción. Si uno se pierde en ella puede dejar de ver todo lo demás que aporta al equipo –espacios, velocidad o pausa, visión de juego, defensa…–. Él es la balanza que decanta a los de Steve Kerr hacia el éxito o el fracaso, y será lo mismo en las Finales de la NBA, un escenario inédito para él y todos sus colegas de vestuario.

El rey consagrado y su poderosa corte contra el príncipe rebelde y sus seguidores. Un choque de titanes y un deleite para los aficionados, un duelo complicado de predecir, más allá de la manifiesta calidad del espectáculo. Hace un tiempo jamás hubiera apostado por LeBron, pero le veo muy fuerte y con su mejor versión, a los Cavaliers les basta. Cleveland en 7.

Por Guille Álvarez, @GuilleAlvarez41

Resultado: Golden State Warriors 3 – 4 Cleveland Cavaliers
MVP de las Finales: LeBron James
Mayor Decepción: Klay Thompson

Defiende y vencerás

Parece fácil afirmar que en este momento es imposible ser capaz de vencer a Golden State 4 veces de forma tan seguida, máxime teniendo estos el factor cancha a su favor (este curso solo han perdido 3 veces en 48 partidos como local). Sin embargo, hay diversos factores contrarios a esta afirmación, empezando por la tarea de defender a uno de los mejores de la historia, a LeBron James, así como el hecho de que ningún jugador de los Warriors sabe lo que es disputar unas finales –algo que por ejemplo a OKC le costó carísimo en su día, y desde luego haber llegado tan rápido no ayuda–.

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¿Quién frenará a LeBron James? Andre Iguodala y el resto de pupilos de Steve Kerr deberán trabajar duro ante el 23. / NBA.com

Pero dejando a un lado las suposiciones psicológicas, algo que por otro lado considero que Steve Kerr cuida bastante, me gustaría centrarme más en el apartado defensivo. La única vez que James se ha enfrentado a Golden State esta temporada les endosó 42 puntos, y sinceramente salvo Andre Iguodala no veo a nadie capaz de frenar mínimamente sus prestaciones, demasiado físico para Klay Thompson y demasiado hábil para Draymond Green, y desde luego la opción Harrison Barnes me parece la menos fiable de todas, aunque suena bastante probable que sea la opción escogida, a fin de cuentas no hay mejor defensa que el ataque, y ahí la relevancia de los mencionados es más que evidente.

Mi pronóstico es que Golden State se llevará el anillo en 7 partidos. La baja de Kevin Love y los problemas físicos de Kyrie Irving, unido a que J.R. Smith y Iman Shumpert van a tener que trabajar muchísimo en defensa (y a que como Knickerbocker me niego a ver a Smith con un anillo), y a que LeBron en ciertos momentos no puede evitar ser humano, me llevan a confiar más en la ‘dominación’ impuesta por los californianos. Los pequeños detalles marcarán el devenir de la eliminatoria, y me costaría ver marcadores que sobrepasen los 10 puntos de diferencia, aún así #LetsGoWarriors.

Por Raúl Velasco, @Rapatam

Resultado: Golden State Warriors 4 – 3 Cleveland Cavaliers
MVP de las Finales: Stephen Curry
Mayor Decepción: J.R. Smith

Dos rookies y dos máquinas de ganar:

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Steve Kerr / NBA.com

Mucho se ha hablado en los últimos días de que pase lo que pase esta semana, el anillo irá a parar a las manos de un entrenador rookie. Tanto Steve Kerr como David Blatt se estrenaban en octubre al frente de un banquillo NBA con muchas expectativas, aunque ninguna tan alta como alcanzar cotas como las que disfrutan en estos momentos.

Ninguno de estos dos entrenadores es ajeno al triunfo. Kerr nació en Líbano, empezó a jugar en su High School de California, fue a la University of Arizona y terminó siendo drafteado en 1988 por los Phoenix Suns con el pick nº 25 de la segunda ronda. 15 temporadas en la NBA, más de 900 partidos jugados y cinco anillos de campeón, primero como escudero de su majestad, Michael Jordan, y más tarde a las órdenes de Gregg Popovich en San Antonio.

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David Blatt / NBA.com

Por otro lado, David Blatt se convirtió este verano en head-coach de unos Cavaliers que recibían a LeBron James con los brazos abiertos tras su estancia en Miami. Puede que Blatt sea entrenador rookie en la NBA, pero en Europa nadie dudaba de su talento: Campeón de la Euroliga en 2014 y elegido “mejor entrenador del año” la misma temporada, ganador de todo y más en la Liga Israelí de baloncesto a lo largo de los años noventa y, con la entrada del nuevo siglo, este entrenador nacido en Louisville siempre ha alcanzado el éxito allá donde iba; y este año planea repetirlo.

Steve Kerr será el encargado de hacer que los engranajes del mejor equipo de la NBA funcionen acorde a su plan, mientras que David Blatt contará con el mejor jugador del planeta para que su asalto al trono de la mejor liga del mundo no sea frustrado por Curry, Thompson y compañía.

Mucho dependerá esta serie de aspectos que los entrenadores controlan de primera mano: La defensa sobre LeBron; a lo largo de la temporada Kerr ha probado con muchos jugadores sobre el Rey y está por ver quien será el sucesor de Kawhi este año, no solo como posible MVP de las finales, sino como encargado de pararle los pies al de Akron.

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Así defendieron los Warriors a James a lo largo del año / NBA TV

La temporada dio para mucho. El entrenador de los Cavs vio peligrar su puesto en varias ocasiones, mientras los Warriors no paraban de deslumbrar en el siempre duro Oeste. De la mano de LeBron James y con grandes movimientos en el mercado NBA, los de Ohio se reincorporaron a la lucha por Playoffs para acabar llegando a unas finales de la NBA que se presentan explosivas. Los de Oakland cuentan en sus filas con el MVP de la temporada regular, con uno de los mejores ataques de la liga, una de las mejores defensas y además, uno de los ritmos de juego más altos de todo Estados Unidos, que seguro que harán sudar mucho a los Cavaliers.

Pero ya sabemos, cuando The King se pone el mono de trabajo, no solo es imparable, sino que contagia a sus compañeros y la magia de Irving, el descaro de J.R. Smith y la potencia de Tristan Thompson o Mozgov saldrá a la palestra. Eso sí, aunque parezca que dos equipos tan buenos podrían entrenarse solos, el duelo del banquillo será, sin duda, otro punto de choque sobre la pista de estas Finales NBA, de las más ajustadas que se recuerdan.

Por Martín Santana, @Martintxu95

Resultado: Golden State Warriors 2 – 4 Cleveland Cavaliers
MVP de las Finales: LeBron James
Mayor Decepción: Klay Thompson

Finales NBA 2015: Warriors contra Cavaliers, apetito por un legado

Por Daniel Sanguino, @ludasan  Queda ya menos para ver a los finalistas de la NBA, sin ningún tipo de sorpresas, los favoritos de ambas conferencias. En el Este los Cleveland Cavaliers (53-29) del cuatro veces MVP, LeBron James. Se medirán al chico maravilla y MVP reinante de los Golden State Warriors (67-15), al Splash Brother favorito, Stephen Curry.

LeBron y compañía no tuvieron piedad de los Atlanta Hawks, a quienes barrieron en cuatro juegos, con una demostración de gran determinación y trabajo en equipo de los Cavs. Por su parte los Splash Brothers, Klay Thompson y Stephen Curry, con una gran defensa –la mejor de toda la NBA en la temporada– lograron cerrar su serie contra los Houston Rockets en cinco partidos.

La fuerza de jugar en casa

Sabemos que la temporada regular no reflejará nunca la garra con que un equipo se desarrolla en los Playoffs y menos en unas Finales NBA. En los únicos enfrentamientos de Golden State y Cleveland de la actual temporada cada equipo se llevó la victoria siendo locales, lo que nos demuestra que ambos pabellones y sus aficiones podrán influir no solo en el ánimo de su equipo sino hasta en decisiones arbitrales en momentos cruciales.

Curry-Cavs
Warriors vs. Cavaliers en números

En las estadísticas de los dos únicos enfrentamientos durante la temporada, aunque sabemos que no reflejan el momento actual de ambos, podemos tener una idea de sus tendencias:

  • Los Warriors pasaron mejor el balón -67 asistencias- en ambos enfrentamientos superando a los Cavs que solo tuvieron 28 asistencias para anotar.
  • Kyrie Irving lanzó 3 de 16 en la pintura y 12 de 24 tiros desde el perímetro.
  • Draymond Green estuvo perfecto desde la pintura con 9 de 9 pero no anotó triples en 10 intentos realizados.
  • Los Cavs anotaron menos de 80 puntos por cada 100 posesiones en 25 minutos cuando Andre Iguodala y Shaun Livingston estuvieron juntos en el tabloncillo por Golden State.
  • LeBron James jugó un encuentro y enchufó 42 puntos para liderar la victoria. Se perdió el otro.

Promedios individuales destacados:

Golden State Warriors Cleveland Cavaliers
Puntos
Curry: 20.5
Thompson: 18.5
Lee: 13.5
James: 42.0
Irving: 23.5
Love: 16.5
Rebotes
Green: 9.5
Thompson: 5.5
Bogut: 5.0
James: 11.0
Love: 11.0
Mozgov: 9.0
Asistencias
Curry: 8.0
Green: 6.0
Iguodala: 5.5
James: 5.0
Smith: 3.0
Irving: 3.0

David Blatt contra Steve Kerr

El duelo de las equis y las os, representa la primera vez que la NBA tiene dos entrenadores novatos enfrentados en las Finales desde el nacimiento de la liga. Con un gran curriculum en Europa, David Blatt es un novato en la liga pero no como entrenador. Esto le da una ventaja sobre su rival Steve Kerr que no es extraño a las finales de la NBA, habiendo ganado cuatro campeonatos como jugador con los Bulls y los Spurs.

¿Tiene Blatt control del banquillo o es solo sumiso a las decisiones tomadas por Lebron y todos viven y mueren al mandato del rey? Es conocido que en la serie más dura en los playoffs contra los Bulls, teniendo el balón, perdiendo por 2 puntos y con la serie abajo 1-2, perder no era opción. LeBron se vistió de héroe y empató la serie que eventualmente ganarían 4-2. La polémica se centró en la entrevista pospartido donde LeBron confesó que no le gustó la jugada que Blatt dibujo para JR Smith, que estaba encendido de 3 puntos en el juego. Le dijo a Blatt: «Yo lanzaré el último tiro», como al final pasó y ya el resto es historia.

Kerr y las rotaciones: siendo jugador y analista de la NBA, Steve Kerr siempre defendió la filosofía de juego en equipo donde cada jugador tiene su rol y forma parte de un engranaje que genera títulos. En Golden State existía un gran precedente con Mark Jackson como entrenador, que generó las bases para que este proyecto floreciera en lo que hoy es el mejor equipo de la NBA. Jugadores como Barnes, Livingston, Barbosa han tenido gran beneficio de esta filosofía y han sabido rendir cuando su número es llamado. Kerr ha dado una nueva dimensión defensiva al equipo.

En busca de un legado…

Kobe, Iverson, Shaq, Magic, Bird, Kareem…  son nombres que todos reconocen cuando se habla de la NBA, ya que forman parte de su legado y son leyendas en sus épocas de gloria. Ahora bien, nadie tan grande como lo fue Michael Jordan, que llevó el juego a otros niveles sin precedentes. Probablemente, si se decidiera cambiar la silueta de la NBA de Jerry West por MJ nadie estaría en desacuerdo.

LeBron-Warriors
Eso es lo que se juega LeBron James en estas finales; no hay duda que tiene algunos años para seguir en la liga en un alto nivel, pero su récord en finales no es contundente, dos de cuatro. Perder la actual quedaría con una marca de 2 y 5 menos del 50%, un registro no muy atractivo como para llamarlo el mejor de todos los tiempos… ¿o si? De ganar, llevaría a Cleveland al cielo de la NBA y rompería más de 50 años de sequía en su ciudad.

Por su lado, Curry y sus Warriors solo quieren cerrar una temporada de ensueño que los catapulte a la categoría de grandes equipos de la historia, como los Bulls de los 90, los Celtics de los 60 o los Lakers de los 80, equipos que ganaron sus títulos de punta a punta como se dirían en el argot del hipismo. La victoria cerraría 40 años sin títulos para la franquicia.

¿Quién ganará? ¿Qué jugador será el factor X? ¿Quién será el MVP?

Lo sabremos a partir del 4 de junio, en una final que será, de bien seguro, espectacular.

Vídeo-Resumen de los precedentes: