Los Oscars de la NBA en 2016

Aprovechamos la celebración de los Oscars 2016 para premiar lo mejor de la NBA durante lo que va de temporada 2015-2016 (más algún guiño al curso pasado). Como todos podéis imaginar, los Golden State Warriors son los dominadores de estos premios de la factoría NBAesp, pero hay alguna que otra sorpresa. Además, recomendamos esta pieza de Fran Blinebury para NBA.com sobre las películas nominadas este año y sus similitudes con los acontecimientos en la mejor liga de baloncesto del mundo.

Mejor película: Golden State Warriors (en fase de producción)

Inexplicable, de ciencia ficción. Así son el juego y las cifras de los Golden State Warriors, que avanzan desde el pasado curso con una firme convicción y atropellan a cualquier rival sobre la cancha, al más puro estilo Mad Max. A los Cavaliers y a los Spurs les han caído dos tundas de libro en jornadas consecutivas. Tras el magnífico anillo en 2015, el equipo ha sabido poner una marcha más y lucha, con muchas opciones de llevárselo, por el primer Oscar a una película todavía en fase de producción. En 24 jornadas sabremos si, efectivamente, estos Warriors son capaces de superar a los Chicago Bulls de Michael Jordan en la temporada 1995-1996. De momento su récord es de 53 victorias y 5 derrotas, un ritmo infernal y devastador para el resto.

Mejor director: Luke Walton (récord oficial 0-0)

Todo el mundo recuerda al hijo de Bill… como actor secundario y toallero de Los Angeles Lakers entre otros equipos. El chaval ha crecido y ha llegado muy lejos. Bajo su dirección y en ausencia de un Steve Kerr aquejado de problemas de espalda, Luke se situó al mando de los Warriors durante su magnífico arranque de la temporada 2015-2016. Oficialmente, la NBA no otorga el 39-4 del equipo a Walton, que tras ceder de nuevo el banquillo a su jefe debería estar situado en la cima de la clasificación de entrenadores de la liga. Su porcentaje de 90,6% triunfos sería el mejor de la historia por delante del 85,7% de Steve Kerr (poca broma con su jefe…) y el 70,4% de una leyenda como Phil Jackson, que le entrenó en los Lakers. Tiene mérito lograr que un equipo, sin su entrenador, luche para superarse a sí mismo.

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Mejor actor: Stephen Curry

Las malas traducciones nos fastidian la comparación, porque Stephen Curry sencillamente no viene de este planeta. ‘The Martian’ (aquí Marte pero en traducción literal ‘El marciano’) está consiguiendo algo único, cambiar las normas gracias a su tremendo rango de actuación, como demostró recientemente con su tiro ganador para batir a los Thunder desde los 12 metros.

El mérito del MVP reinante es, además, convertir en imperdible cualquier guión. Nadie sabe de antemano si hoy será su mejor noche, y cuando eso es así, la siguiente podría ser incluso mejor. Un actor único capaz de emocionar con cada quiebro, finta o tiro de su repertorio, noche tras noche. Los expertos se preguntan de dónde ha salido, pero en 2009 hubo seis equipos que le dejaron escapar en el Draft de la NBA. El tipo rompe récords como quién rompe nueces. Y parece que no tiene límites…

Mejor actriz: Becky Hammon

Pionera de las mujeres en la estratosfera NBA, Hammon siguió sumando hitos entre el verano de 2015 ey el invierno de 2016. En la Liga de verano se encargó de dirigir a los San Antonio Spurs y hace pocas semanas fue la primera entrenadora en sentarse en el banquillo de un All Star Game junto a su jefe, Gregg Popovich. Hammon, que fue elegida entre las 15 mejores jugadoras de la historia de la WNBA, superó las visiones machistas de parte de la afición y algunos colegas y es ahora una pieza más del engranaje de unos Spurs que siguen siendo la mejor alternativa a los Warriors del mejor actor del curso.

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Mejor actriz de reparto: Riley Curry

Lo dejaremos en pocas palabras. Tener al padre del momento en las Finales de la NBA 2015 y ser capaz de superarle en viralidad sólo está al alcance de niños y gatos, los verdaderos reyes de internet. Fue, en este caso, la hija de Don Stephen quién se ganó el corazón de los periodistas e incluso de las personas que ni siguen ni saben de que va esto del baloncesto y la NBA.

Mejor actor de reparto: Draymond Green

Elección complicada, pero el rumbo de los Warriors, los grandes ganadores de la gala, es imparable. Draymond Green, que sería para muchos otro jugador cualquiera, representa mejor que nadie el mérito que tienen los de la bahía de San Francisco. Su evolución ha sido constante y su lucha diaria por cada balón suelto ejemplifica el esfuerzo necesario para lograr un grupo unido, coral y exitoso al nivel de Golden State. Se lleva el premio por ser capaz de sumar su granito de arena en cualquier rincón de la cancha, lo que se traduce en un sinfín de triples-dobles e, incluso, en algún 5×5. Ojo a los promedios: 13,8 puntos, 9,7 rebotes y 7,4 asistencias por partido. Andre Iguodala, tras sus tremendas Finales en 2015, estuvo cerca.

Mejor película de habla no inglesa: Valencia Basket

Los ‘Warriors del Turia’ atrajeron la atención de medios del nivel de ‘The New York Times’ al encadenar 28 triunfos consecutivos para empezar la temporada, igualando así la racha de sus correligionarios NBA. Es verdad que desde entonces se han tambaleado, han caído en la Eurocup y han sido eliminados a la primera de cambio en la Copa del Rey. Más razón para darles un empujón por el trabajo bien hecho. Pedro Martínez ha logrado un grupo coral y altruista que está dando alternativas a la dualidad Madrid-Barça en el baloncesto nacional. Mención de honor, por cierto, para Pablo Laso y su proyecto pentacampeón en la temporada 2014-2015.

Mejor guión original: Gregg Popovich

El entrenador de los San Antonio Spurs sigue al pie del cañón tras más de dos décadas al mando del equipo más laureado del siglo XXI en la NBA. Su filosofía, adaptación y permanencia vuelven a estar de relieve ya que como Rocky Balboa en ‘Creed‘, está siendo capaz de poner su vieja guardia al servicio de las generaciones futuras. Tony, Manu y Timmy han dado un paso atrás para dar prominencia a los nuevos Spurs de Kawhi Leonard y LaMarcus Aldridge. Con un récord de 50 triunfos y 9 derrotas, son los únicos que le aguantan el ritmo a los ganadores de lo que va de temporada.

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Mejor documental: Kobe Bryant

Hablando de veteranos con dos décadas a sus espaldas, nadie más ilustre que Kobe Bryant. El enlace entre la generación Jordan y las actuales estrellas de la NBA (LeBron, Curry, Durant etc.) fue él, que anunció en noviembre que colgará las botas al acabar el curso. Le quedan apenas dos meses a uno de los mejores de la historia, que está recibiendo el calor y reconocimiento de todos los pabellones de la liga. Un merecido adiós que está sacando el lado más humano y tierno de una superestrella contemporánea vista siempre con un toque de egomanía, a lo Amy Winehouse. Por dentro, Kobe es solamente ese niño que se enamoró del baloncesto y ha tenido la suerte de alcanzar la cima de sus sueños. [Lo mejor del All Star 2016]

Mejores efectos especiales: Aaron Gordon

Para espectáculo taquillero lo de la noche del sábado en el All Star de Toronto. La actuación en los mates de Zach LaVine le valió su segundo título consecutivo como mejor matador de la liga, pero lo cierto es que fue Aaron Gordon, ‘sophmore’ de los Orlando Magic, la que consiguió despertar toda la fuerza del concurso de mates y despegar a los fans del sillón a altas horas de la madrugada. Un efecto similar a la nueva entrega de Star Wars, por cierto. Para muchos fue el mejor concurso de la historia, incluso por encima del clásico Michael Jordan vs. Dominique Wilkins de 1988.

Mejor vestuario: Christmas Day

Como detalle final, un premio merecido para los diseñadores de las zamarras de la NBA para el pasado día de Navidad. Tras varias decepciones, las camisetas de los equipos para la cita fueron una delicia y un éxito de ventas para la liga. Todos contentos y algunas obras de arte en forma de equipación deportiva.

¿Se os ocurre algún otro premio? Podéis darnos ideas en nuestra cuenta de twitter @NBAesp

Nueve supervivientes (IV) – Vince Carter

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Parte IV: Daytona Beach, Florida, enero 1977

En unas viñetas dulces que difieren al dramatismo adolescente de quienes le acompañan en este serial, el 26 de enero del año 1977 nació en Florida un chico de cejas pobladas, nariz ancha y sonrisa ciclópea en cuyo camino no se topó con demasiadas verjas que saltar. Y no estamos minusvalorando su sacrificio, sus leguas andadas, pero digamos que desde que Vince Lamont Carter agarró una pelota de baloncesto a los dos años casi no hubo acontecimientos que le frenasen los pies hacia el estrellato. Y tecleo casi porque a los seis, él y su hermano Chris, después de meses de chillidos y discusiones de más, vieron como sus padres se divorciaban. Debió resultar traumático, claro, pero la pasión obsesa de Vince por el baloncesto y el empeño de Michelle, su madre, por sostener una estructura familiar estable, no iban a dejar la película a medias.

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Vince se crió en Daytona Beach, una ciudad costera del noroeste de Florida, conocida por sus gigantescos bloques de apartamentos y complejos de hostelería, pero también por ser la sede de una clásica carrera de 500 millas considerada la cúspide del calendario NASCAR junto a Indianápolis. Pero la ciudad no siempre está repleta de forasteros con ganas de fiesta. Los meses estivales son de los turistas, que acuden desbordados en busca de arena blanca y agua turquesa. Poco antes del verano ya se ha celebrado la Daytona 500, la famosa carrera, que se incrustra en el Spring Break, lo aquí equivalente a las vacaciones de Semana Santa. Sin embargo, durante el resto del año, la ciudad está quieta, como un mastín a la sombra. “Daytona is not like your typical city. It’s not Miami. It’s not Orlando. It’s a little slower”, comenta el propio Carter.

Allí, en canchas de sol pre-caribeño, Vince se empezó a fraguar un prestigio entre los que acudían regularmente a jugar pachangas y no pachangas. Pero para entender los fundamentos del muchacho hay que remontarse algunos años atrás, a tres nombres trascendentales en su gestación. Decisivo fue Harry Robinson, un profesor que se casó con su madre, también profesora, y sustituyó a su padre –con quien el contacto se redujo casi de cuajo- para amoldar a un niño educado, constante e inquieto en otras materias. Harry, de hecho, enseñó a Vince a tocar tambor, trompeta y saxofón. Casi nada. También apareció desde temprano su tío, Oliver Lee, que había sido jugador de baloncesto, llegando a presentarse al Draft NBA del ’81. Lo escogieron los Bulls, pero nunca encajó en el profesionalismo, y regresó a Daytona antes de tiempo para jugar en ligas locales. A su total adultez enseñó a su sobrino Vince habilidades a montones.

No obstante, la figura que se sobrepone a las demás en cuanto a influencia es Julius Erving. Carter ya lo idolatraba teniendo dientes de leche. Seguramente, sin ‘Doctor J’ apareciendo en la televisión de casa, Vince no habría sido jugador de baloncesto. Su admiración era tan enferma que el niño imitaba todo lo que hacía el sixer sobre el parqué del Espectrum.

No te espante ahora, lector, que con once años y 152 centímetros Vince Lamont Carter ya llegaba al aro al saltar. Sus amigos empezaron a llamarle ‘UFO’ –Unidentified Flying Object, Ovni en español-. Con semejantes facultades físicas y un talento que seducía el muchacho empezó a llevar a decenas a curiosos a los playgrounds de Daytona. Con doce años ya era reconocido como el mejor jugador de la ciudad, y su escalada hacia lo profesional sería rápida.

Carter destacó desde el principio en Mainland, el instituto de Daytona en el que estudió, pero el crecimiento de su cuerpo y de su baloncesto fue tan dispar al de sus compañeros que llegó a desentonar. Entre los catorce y los diecisiete años, Vince creció cerca de 35 centímetros, empezó a entrenar muy duro durante los veranos y trabajó muchísimo en su tiro. La brecha con los muchachos de su edad se había hecho tan gigantesca que en un partido de playoffs llegó a anotar 47 puntos- alentado por su entrenador- llegando a sentirse avergonzado al final del choque.

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El ‘hype’ en torno a Carter era implacable, y había decenas de universidades luchando por reclutarlo. “Si quisiera ser la estrella del equipo probablemente elegiría a Florida o Florida State. Pero estoy preparándome para más allá de lo universitario. Sueño con llegar a la NBA”, dijo el adolescente en una entrevista. Terminaría uniéndose a los Tar Heels de North Caroline, universidad que diez años antes había dejado un tal Michael Jordan. Después de tres temporadas de éxito comedido allí, Vince se presentó al Draft de 1998. Lo eligieron los Warriors, y aunque sin pensarlo dos veces lo traspasaron a los Raptors, su rendimiento en Canadá fue inmediato.

Rookie del Año, dunker feroz, y como acabo de decir, de un impacto raudo. En el curso 1999/2000, Carter promedió 25,7 puntos, 5,8 rebotes, 3,9 asistencias y 1,3 robos por noche, y siendo apenas un sophmore se coló en el All Star, ganando además un concurso de mates que muchos bautizan todavía hoy como el mejor de todos los tiempos. Es importante el tema de las cifras, pues muchas veces se olvida la dimensión de un tipo que ha sido una total súper estrella de la liga.

Marchó su primo Tracy McGrady a Orlando en 2001, después de que Iverson, Mutombo y quienes formaban parte de aquellos 76ers finalistas les derrotasen en una memorable eliminatoria que alcanzó el séptimo juego. Y el tiempo ralentizó, y Toronto se alejó del nivel de Carter hasta que en diciembre de 2004 aceptó a 3 jugadores y a 2 futuras rondas de draft a cambio de traspasarlo a New Jersey Nets. Allí coincidiría con un titán –Jason Kidd-, y compañeros de la talla de Richard Jefferson o del prometedor Nenad Krstić, en el que los Nets tenían puestas tantas esperanzas que se habían desecho de Alonzo Mourning en el trade de Carter. Pero nada salió como Vince esperaba.

Ninguna de las tres experiencias de postemporada resultó ser próspera en términos colectivos, y en febrero de 2008, Kidd cambió New Jersey por Dallas. O le cambiaron. A los Nets llegó Devin Harris, por entonces un pistón, pero el equipo bajó en lo competitivo, y año y medio después que Kidd, Carter también decidió mudar.

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Lo hizo a Orlando Magic, que acaba de disputar las segundas Finales de su historia. Ganaron los Lakers, pero la materia prima –Dwight Howard, Rashard Lewis, Jameer Nelson…- sedujo a Carter, que buscaba opciones de anillo. Por primera vez, Vinsanity estuvo en la trinchera de un contender real, así lo certifican las Finales del Este que pisó. El problema es que delante estuvieron los Celtics. Aquellos Celtics.

Carter-MavsEn asfixia de condiciones llegó en diciembre de 2010 a los Phoenix Suns, preludio de un trienio con los Dallas Mavericks (2011-2014) que a buen seguro disfrutable por un Carter ya envuelto en la piel de un veterano. En verano de 2014, a fin de proseguir su travesía por el Oeste, y quién sabe si también para optar la gran victoria, aterrizó en Memphis Grizzlies en un rol que le viene “que ni pintado”.

Igual se retira con los dedos desnudos, desprovistos de anillo alguno, pero que la historia no olvide quién ha sido Vince Carter. Que no lo escriban como a un animal de concurso. Fue mucho más. 19’4 puntos de media en más de 1200 partidos como profesional. Eso es Vince Carter.

Mario Chalmers, ¿una nueva dimensión para los Grizzlies?

La victoria de la pasada madrugada de los Memphis Grizzlies fue importante. Los del Misisipí encadenan tres triunfos, una racha que coincide con la llegada de Mario Chalmers, un anotador explosivo que ayer demostró todo lo que puede sumar para un equipo que llevaba tiempo buscando un tirador puro. Los Oklahoma City Thunder fueron su prueba de fuego, todo un éxito tras la victoria por 114-122.

Con 29 años, el base de Alaska, forjado en la Universidad de Kansas, ha hecho un paso muy relevante en su carrera deportiva al fichar por Memphis. Nunca había salido del cálido abrazo de la costa de Florida y las playas de Miami, donde maduró hasta convertirse en una pieza clave de los dos anillos en la era Big Three de los Heat.

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«Nunca pensé que estaría animando a Mario Chalmers», espetó un aficionado en el FedEx Forum anoche según recoge la agencia AP. ¿Por qué? Hasta ahora, su nombre era el del chaval que, en 2008, clavó un triple para forzar la prórroga en el partido por el campeonato de la NCAA, que ganarían después los Kansas Jayhawks ante los Memphis Tigers.

Con 29 puntos, 16 de ellos en el último cuarto, Chalmers completó su transición y se mostró plenamente integrado a los requerimientos de unos Grizzlies faltos de pólvora. En sus tres choques en su nueva casa, el de Alaska ha superado sus mejores registros anotadores del curso a diario y progresivamente (11, 16 y 29).

Los fans en Memphis se volvieron locos con la actuación de su nuevo factor X. «Me motivaron más», explicó Chalmers tras el encuentro en referencia a los gritos alentadores de la afición. «Salí a la cancha para demostrar que quiero estar aquí, que pertenezco aquí», añadió.

El base podría disputarle, visto lo visto, la condición de sexto hombre de Memphis a Jeff Green. Sus puntos son, sin duda, necesarios para Dave Joerger y compañía. Desde su llegada, los Grizzlies no conocen la derrota y ya han logrado equilibrar su situación en la clasificación. Son octavos con un récord de 6-6. «Con un poco de suerte se olvidarán de lo de 2008», sonrió Supermario.

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Para cerrar el partido de Memphis, destacar los 40 puntos y 14 asistencias de Russell Westbrook, los 18 puntos de Serge Ibaka y el buen papel de Marc Gasol, que colaboró con Chalmers con 17 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias.

En el resto de la jornada, una jugada defensiva de Jimmy Butler (17 puntos) permitió a unos espesos Chicago Bulls ganar a los Indiana Pacers por 95-96. La otra buena noticia del día en Chicago fueron los 23 puntos y 6 asistencias de Derrick Rose, dos triples incluidos. Además, Pau Gasol anunció que ha recibido el premio a ‘Jugador con Mayor Impacto Global’, otorgado por sus compañeros de la NBPA.

Más NBA:

Philadelpia, 86; Dallas, 92 (Okafor 19 y Parsons 20). Houston, 95; Boston, 111 (Ariza 19 y Thomas 23). San Antonio, 93; Portland, 80 (Leonard 19 y Lillard 27). Los Angeles, 101; Phoenix, 120 (Clarkson 20 y Knight 30).

Los Warriors confirman que están en otra galaxia

La primera vez que los Memphis Grizzlies se reencontraron las caras con los Golden State Warriors, tras despedirse de los playoffs del año pasado en semifinales del Oeste (4-2), se llevaron una paliza histórica para la franquicia del Misisipí, un 119-69 que dejó desnudas todas sus carencias y, en especial, todo el mérito de un rival capaz de mejorar aún más su excelente campaña de campeonato.

Ayer, los de la bahía de Oakland repitieron méritos con una exhibición menos abultada pero con un mensaje igual de contundente. Vencieron por 100-84 al equipo de un Marc Gasol que lo intentó con 26 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias pero que acabó muy sólo ante el portentoso despliegue colectivo del rival. Stephen Curry, para empezar, volvió a maravillar con su juego y lideró con 28 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias y 5 robos de balón el triunfo de los suyos, que se mantienen invictos con un récord de 9-0.

Se trata del mejor inicio en 55 años de la franquicia, que por entonces estaba todavía en Philadelphia y tenía en sus filas a un tal Wilt Chamberlain, un tipo capaz de alcanzar los 100 puntos en un sólo encuentro.»Está bien, porque quiere decir que estamos ganando, que es lo más importante», comentó Draymond Green.

«Tenemos a muchos tipos en este equipo que pueden dar un paso al frente. No sólo es Steph, hoy también fueron Andre y Harrison. Mañana por la noche podrían ser otros», explicó Klay Thompson. Andre Iguodala, MVP de las pasadas finales NBA, mostró que sigue entonado y listo para emerger cuando la acción le requiera. Ayer sumó 20 puntos, mientras que Harrison Barnes no se quedó corto con 19 tantos.

«Estamos teniendo un gran año, y no pensamos perder en un futuro inmediato», zanjó el segundo de los Splash Brothers. El primero, Stephen, dejó un par de pinceladas de magia en el FedEx de Memphis: un triple lejano para batir la bocina del tercer cuarto y, un poco antes, otro triple más digno de un concurso de tiros imposibles que de un partido de baloncesto profesional.

Memphis ha caído en seis de sus últimos siete enfrentamientos de temporada regular ante los californianos, que demuestran una madrugada más que están en otra galaxia y que aspiran a batirse a sí mismos, no sólo al resto de equipos, en la presente campaña NBA.

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Otros apuntes:

En la maratón habitual de los miércoles, muchos jugadores destacaron entre la maraña de partidos. Quizás quién volvió a despuntar más fue la joven apuesta de los New York Knicks, que perdieron por los pelos ante los Charlotte Hornets (93-95) después de un triplazo ganador que salió una décima demasiado tarde de las manos de Kristaps Porzingis, que a pesar de sus 10 puntos y 15 rebotes fue la verdadera sensación de NY.

Carmelo Anthony, en la posesión anterior, se había tirado una chufla para estropear sus 29 puntos y, de paso, condenar a su equipo a un milagro que casi obró el pívot letón. José Calderón terminó con 13 puntos y 5 asistencias en uno de sus mejores encuentros del año.

Los abucheos a DeAndre Jordan en Dallas, que vio como sus Mavericks ganaban al equipo del nuevo enemigo, Los Angeles Clippers, por 108-118, eclipsaron un tremendo encuentro de Dirk Nowitzki, autor de 31 puntos y 11 rebotes. Los aficionados de los Mavs lucieron muchas pancartas y varios coincidieron al escribir que la «palabra de Jordan vale tanto como su porcentaje en tiros libres».

En una jornada extensa destacaron también dos noticias fuera del parquet. Los Oklahoma City Thunder anunciaron que Kevin Durant se perderá entre 7 y 10 días de competición por su lesión de isquios mientras que los Denver Nuggets tuvieron que dar peores noticias ya que Wilson Chandler, con una lesión de cadera, deberá pasar por quirófano y perderse toda la temporada.

LeBron James reina en una noche de lesiones

Mucho se está hablando del excelente arranque de los vigentes campeones, unos Golden State Warriors que siguen invictos con un récord de 8-0 gracias a las maravillas de un Stephen Curry jordanesco y una labor de equipo envidiable. La efectividad de los californianos está eclipsando el buen arranque de sus más inmediatos perseguidores, quiénes ya les retaron en las pasadas finales. Los Cleveland Cavaliers vencieron la pasada madrugada por 114-118 a los Utah Jazz, en una nueva exhibición de poderío de LeBron James.

El mejor jugador del momento (para muchos, no entraremos en debates) ha empezado el año por todo lo alto a pesar de sufrir sus recurrentes problemas de espalda. LeBron está promediando 25,3 puntos, 6,6 rebotes y 6,6 asistencias para arrancar el curso, y aunque no son sus números de antaño, siguen siendo una barbaridad y, lo más importante, el factor diferencial que marca el registro de 7 victorias por una derrota que lucen a día de hoy los Cavs, el mejor equipo de la conferencia Este. Se trata, además, del mejor inicio del equipo de Ohio desde la temporada 1988.

Ayer, el jugador de Akron lideró a los suyos a la remontada ante los Jazz en el último cuarto con 17 de sus 31 puntos totales en el choque. El astro añadió 7 rebotes, 8 asistencias y 2 robos de balón a su exhibición y brindó el triunfo a los suyos, que parecen dispuestos a repetir los éxitos del último curso para intentar arrebatar el anillo a los Warriors. De momento, nada ha cambiado en el panorama NBA: los Warriors mandan en el Oeste y los Cavs les siguen a la estela desde el Este.

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Una madrugada de contratiempos físicos

La jornada nos dejó un mal sabor de boca por las lesiones de Kevin Durant, que se retiró en la segunda mitad de su retorno a Washington debido a unos problemas en los isquiotibiales de su pierna izquierda, que el mismo jugador se encargó de rebajar a unas molestias sin demasiada importancia. Los Oklahoma City Thunder ganaron a los Wizards por 125-101 gracias a los 22 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias de Russell Westbrook, acompañado ayer por los 23 tantos del hispano-congoleño Serge Ibaka.

Otro que se quedó sin minutos fue Ricky Rubio, que no jugó por unas molestias en su rodilla izquierda y vio como los Minnesota Timberwolves perdían por 104-95 en el Target Center, donde no han ganado todavía esta temporada (4-3). A pesar de la derrota, Karl-Anthony Towns volvió a brillar con 19 puntos y 13 rebotes, la mejor noticia del arranque de año para unos Wolves que quieren seguir mejorando en honor a su entrenador fallecido Flip Saunders. Ayer tampoco contaron, también por problemas físicos, con Andrew Wiggins, unos de sus referentes.

En una noche de lesiones, también cayeron Bradley Beal, Anthony Davis y Kobe Bryant, en otra jornada desastrosa para Los Angeles Lakers, capaces de protagonizar desastres como este. Los New Orleans Pelicans vencieron por 105-120 a los Dallas Mavericks, su primer triunfo del curso, pero su estrella se retiró con una lesión de cadera. José Calderón (8 puntos) ganó con los New York Knicks en la pista de los Toronto Raptors (111-109) tras una decisión polémica en que los árbitros reconocieron haber cometido un error.

LeBron James cruza los 25.000; Curry ruboriza a los Grizzlies

LeBron James se convirtió ayer en el jugador más joven en traspasar la barrera de los 25.000 puntos en la NBA. Lo hizo tras liderar con 22 puntos, 9 rebotes, 11 asistencias, 4 robos y 2 tapones la victoria de los Cleveland Cavaliers por 107-101 ante los Philadelphia 76ers. «Solo quiere decir que he jugado con muy buenos compañeros, con grandes entrenadores», declaró el rey de Ohio tras el partido. «He estado en buenos grupos y me he podido beneficiar de ello. Es algo positivo. Tengo mucho trabajo por delante pero está bien poder pararse un momento y ver lo que has conseguido».

Con 30 años y 307 días, la estrella de los Cavs superó a Kobe Bryant, que poseía la marca con 31 años y 351 días. LeBron es el sexto jugador en activo que supera los 25.000 y el vigésimo de toda la historia. Palabras mayores y otra gesta que enmarcar en su futuro legado.

Y hablando de líderes, no se queda corto Stephen Curry, que con 30 puntos guió una vez más a los Golden State Warriors hacia un triunfo de prestigio. Las víctimas fueron los Memphis Grizzlies, que cayeron apabullados por  69-119 en Oakland. La paliza de 50 puntos selló otro récord en la madrugada, ya que el diferencial total de 100 puntos que han sacado los vigentes campeones al resto de rivales es el mayor en los primeros cuatro partidos de liga, una cifra que supera los 99 que sacaron los Boston Celtics de 1961. Además, la derrota es la más abultada en la historia de la franquicia de Tennessee.

Steph-Curry-Memphis-GSWMarc Gasol fue el mejor en Memphis, aunque con poco consuelo, al anotar 13 puntos, capturar 9 rebotes y repartir 3 asistencias. Fue una mala noche para los españoles, ya que cayeron también Serge Ibaka (12 puntos y 14 rebotes), José Calderón (6 puntos y 2 asistencias) y Ricky Rubio (12 puntos, 9 rebotes y 9 asistencias) en la primera derrota de la temporada para los Minnesota Timberwolves, que cayeron por 106-101 ante los Portland Trail Blazers, liderados por los 34 puntos y 7 asistencias de Damian Lillard.

Los New York Knicks cayeron en el Madison ante unos San Antonio Spurs claramente superiores por 94-84. Los texanos mostraron su mejor versión coral, con cuatro jugadores por encima de los 16 puntos (Parker, Leonard, Duncan y Aldridge). Finalmente, los Oklahoma City Thunder también perdieron ante los Houston Rockets de su excompañero James Harden, que se exhibió con 37 puntos para doblegar a sus rivales por 105-110.

Más NBA: Clippers, 102; Phoenix, 96 (Griffin 22 y Chandler 14). Brooklyn, 96; Milwaukee, 103 (Lopez 18 y Monroe 23)